¡Hola!

Primero, te pido disculpas por escribirte esto tan tarde. Después del último newsletter que te envié he estado viajando y descansando un poco. Pero estoy de vuelta y no quería dejar de contarte finalmente cómo acabó la COP 26. No es justo ni para ti ni para mí dejar esta historia incompleta. Así que te cuento súper brevemente qué pasó después de mi último mail.

El sábado, las partes se volvieron a reunir y hablaron durante horas y horas hasta que la luz del sol se había ya acabado. Y finalmente, 197 países terminaron firmando el Pacto Climático de Glasgow: un acuerdo que, según António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, refleja “los intereses, las contradicciones y el estado de la voluntad política en el mundo actual”.

En general, hay personas como Jennifer Morgan, Directora Ejecutiva de Greenpeace Internacional, que creen que el pacto no es un plan para resolver la crisis climática y consideran que hace falta rigidez en algunos temas. Pero no todo es malo. La misma Morgan ha dicho que hay algunos puntos en el Pacto. Yo creo que es importante destacar estos:

  • El pacto insta a los países más desarrollados a duplicar el financiamiento para apoyar a los países en vías de desarrollo a adaptarse al cambio climático. 
  • Se fijó una nueva fecha límite para que los países actualicen sus NDCs (Contribuciones determinadas a nivel nacional) sobre reducción de emisiones de carbono. Al inicio se había planteado un plazo hasta 2025, pero el nuevo pacto dice que estos planes deben estar listos hasta el próximo año: 2022. 

flecha celesteOTROS CONTENIDOS SOBRE LA COP 26

  • Se hizo un llamado para reducir “gradualmente” el uso del carbón como fuente de energía y a los subsidios de combustibles fósiles. (¿Te acuerdas que nadie creía que esto se iba a quedar? Pues lo hizo, y es un gran avance en la lucha contra los mayores emisores de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático) ¡Viva! 
  • Sobre este punto, hubo toda una discusión sobre los términos que se usaron. En el penúltimo borrador del acuerdo, se usaba la frase “phase-out” (o sea, “erradicar”), pero terminaron poniendo, por presión de países en desarrollo, liderados por India, “phase down” (o sea, reducir gradualmente). 
  • El pacto también resalta la necesidad de incrementar “significativamente” el apoyo a los países en desarrollo, más allá de los 100 mil millones que se habían fijado en el Acuerdo de París. (De esto se habló mucho en la conferencia, de hecho el presidente de la COP26, Alok Sherma, dijo que se necesitaban billones de dólares para realmente suplir las necesidades de los países en desarrollo contra el cambio climático. Pero aunque es bueno que las Partes hayan reconocido el déficit, hace falta mucho más. Los países más desarrollados tienen que comprometerse a entregar ese dinero y finalmente tienen que hacerlo.)

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Esto es algo que no te he contado, pero la parte del financiamiento es particularmente complicada porque contrario a lo que puedes imaginarte, el financiamiento no está planteado como un grant (regalo) sino como deuda. Cuando hablé con Walter Schuldt, uno de los negociadores de Ecuador, en la COP, ese fue uno de los puntos que él consideraba importante definir en el documento final de Glasgow y que no se hizo. Los países en vías de desarrollo ya tienen suficiente deuda externa para suplir necesidades básicas y a veces no pueden pagar ni siquiera eso. Entonces, ¿cómo pueden asumir más deuda para luchar contra la crisis climática?

Pero bueno, mientras tanto, es importante contarte que al menos el Pacto insta a los países desarrollados  a cumplir el objetivo de los 100.000 millones de dólares “urgentemente” hasta 2025.

  • Se abordó además el tema de pérdidas y daños causados por el cambio climático, que muchos países ya están experimentando. (Y aunque es la primera vez que se incluye en las decisiones finales de la COP, el lenguaje que se usa en el Pacto sigue siendo bastante modesto y activistas de lugares como Uganda, que ya experimentan los efectos nocivos del calentamiento global, creen que el acuerdo de Glasgow “no cambiará nada”). 
  • También se estableció dotar a la Red de Santiago —para el apoyo con las pérdidas y daños causados por el cambio climático— de fondos para apoyar la asistencia técnica. (Pero no se definió cómo se logrará ese financiamiento ni qué países tendrán que aportar). 

Por otro lado, sobre el Acuerdo de París y su reglamento, las Partes cerraron algunas cuestiones jurídicas que había sobre el Artículo 6 —de los mercados de carbono— que se estableció en 2015. Sin embargo, se eliminó la tasa que se había planteado sobre algunas transacciones que iba a ayudar al financiamiento de los programas de adaptación al cambio climático en los países menos desarrollados. 

Eso es lo más importante que te puedo contar, y como a me encanta ser optimista, creo que aún tenemos esperanza. 

Ahora, aunque el Pacto Climático de Glasgow no es vinculante (o sea, no es obligatorio), esperemos que los países cumplan con sus compromisos. Tienen un año para hacerlo antes de ser “evaluados” de nuevo en la COP27 que va a ser en Egipto.

Me despido, esta vez desde la redacción de GK en Quito y te cuento una buena noticia: si te perdiste alguno de mis newsletters o se te perdieron en medio de todos tus correos pero los quieres volver a leer, ahora podrás hacerlo. Desde mañana, todos los newsletters que escribí sobre la COP26, estarán aquí, en esta página especial que hicimos en GK para alojar todo lo que hicimos en la conferencia. Te invito a visitarla.

Pronto tendré también noticias sobre el nuevo newsletter ambiental. ¡Espero que estés atento a las redes de GK!

Doménica Montaño
(Quito) Reportera de GK. Cubre medioambiente y derechos humanos.