El Centro de Menores Infractores Virgilio Guerrero, en Quito, alberga cerca de 100 adolescentes infractores. En sus tres bloques Trascender, Nuevo Amanecer y Superación, los jóvenes cumplen sus sentencias por diferentes delitos. Dentro del centro funciona la Unidad Educativa León Febres Cordero que permite que los menores de edad continúen sus estudios. La institución tiene tres programas educativos —Alfabetización ABC, Educación Básica Intensiva y Bachillerato— y está a cargo de 8 profesores.

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Según la Constitución del Ecuador, estos jóvenes tienen la condición de doble vulnerabilidad: son menores de edad —tienen entre 13 y 18— y han cometido delitos como robo, asesinato o violación, y el Estado debe garantizar la seguridad y educación. Durante la emergencia por el covid-19, sus estudios se afectaron porque los adolescentes no pueden usar dispositivos electrónicos y el acceso al internet es limitado. Esto complicó su aprendizaje obligándolos a recurrir a libros obsoletos y la ayuda de los guardias y cuidadores del centro para realizar las tareas.

Los docentes que no pudieron continuar asistiendo diariamente al Centro por la cuarentena obligatoria, se vieron obligados a salir del aislamiento una vez a la semana para entregarles deberes, dar tutoría a los que más lo necesitan, y evitar interrumpir sus estudios. La falta de material didáctico y libros hace que la educación sea precaria. Aún así, estos jóvenes y los trabajadores del centro han buscado recursos e ingenio para continuar su educación. 

Estas fotografías, tomadas en tres visitas distintas al Centro en junio de 2020, muestran cómo se las ingeniaron para estudiar.

Juan (16), realiza sus tareas escolares de matemáticas en su cama, comparte el dormitorio con 9 compañeros en el bloque “Nueva Esperanza”. Fotografía de David Díaz Arcos.

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Mario Chuquitarco(51), es profesor de matemáticas en la Unidad Educativa “Febres Córdero” que funciona dentro del centro, revisa las tareas de sus alumnos, que envió la semana anterior. Fotografía de David Díaz Arcos.

Simón (17), realiza su tarea de Estudios Sociales en una de las aulas de la “Unidad Educativa León Febres Cordero”. Alrededor de 80 jóvenes continúan ahí sus estudios. Fotografía de David Díaz Arcos.

A las 8:00 pm las actividades fuera de sus bloques se suspenden, los jóvenes deben estar dentro de ellos y prepararse para dormir. Fotografía de David Díaz Arcos.

biblioteca en la cárcel de adolescentes

Pedro (15) busca un libro en la biblioteca que le ayude a realizar sus tareas. Estos libros son de años pasados y no hay suficientes textos informativos para que los estudiantes accedan a información actualizada. Fotografía de David Díaz Arcos.

Pablo (13), muestra uno de sus tatuajes “Loco humilde” durante el receso de su clase de educación física. Fotografía de David Díaz Arcos.

Juan (14), juega con un cubo de Rubik durante el recreo de las clases diarias. “Ya lo voy armando un montón de veces” recalca. Fotografía de David Díaz Arcos.

Camisa del uniforme escolar cuelga de la pared, cada joven es responsable de lavar y cuidar su uniforme. Fotografía de David Díaz Arcos.

Retrato de Xandry Nárvaez (42) profesora de la materia de Estudios Sociales en la Unidad Educativa “Febres Córdero”. Fotografía de David Díaz Arcos.

bloque Trascender

En el bloque “Trascender”, los jóvenes aprovechan el tiempo al aire libre realizando manualidades con papel. Fotografía de David Díaz Arcos.

Las manualidades hechas de papel doblado son una forma de pasar tiempo dentro del centro de detención. Fotografía de David Díaz Arcos.

Adolfo Bravo(48), Director de la “Unidad Educativa León Febres Cordero” desde el inicio de la Emergencia Sanitaria, ingresa al centro una vez por semana, para entregar y recibir las tareas de los alumnos, además brinda tutoría a jóvenes que necesitan ayuda. Fotografía de David Díaz Arcos.

Retrato de Juan (14), en el coliseo deportivo del centro de rehabilitación. Fotografía de David Díaz Arcos.

centro de detención para menores en Quito

Pablo (14), Juan (16) y Simón (16) hacen sus tareas escolares dentro de su habitación en el bloque “Trascender”. Fotografía de David Díaz Arcos.

Casa “Superación” alberga a los adolescentes menores de 15 años con pena leves. En la sala de estar, algunos ven la televisión y otros hacen sus tareas. Fotografía de David Díaz Arcos.

Pablo (14), dentro de su bloque “Superación” realiza un oso de papel como parte de las manualidades escolares. Fotografía de David Díaz Arcos.

Los jóvenes junto con algunos de sus cuidadores juegan un partido de fútbol antes de la hora de la cena, luego pasan a dormir a sus respectivos bloques.  Fotografía de David Díaz Arcos.

Juan(13), mira por la ventana de su bloque el patio del centro donde juegan sus compañeros. Fotografía de David Díaz Arcos.

*Este reportaje se desarrolló con el apoyo del Fondo de Emergencia Covid-19 para periodistas de National Geographic y Fluxus Foto.