Cada 18 de diciembre se conmemora el día internacional del migrante y uno de los riesgos a los que aún se enfrentan las personas en situación de movilidad humana es la trata de personas. En esta entrevista, Coralía Sáenz, punto focal contra la trata de personas de la Organización Interacional de los Migrantes (OIM), explica cómo la trata de personas en Ecuador ha empeorado durante la pandemia del covid-19 y qué hace el gobierno ecuatoriano para enfrentar este problema.

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La trata de personas ha sido considerada como una forma contemporánea de esclavitud. ¿Cómo podrías describir este delito en la actualidad?

La trata de personas es la esclavitud del siglo XXI. En la dinámica de la trata de personas, sea cual sea el fin de este delito, las personas nos volvemos objetos utilizados para la producción y para generar beneficios económicos a otra persona a través de la explotación. Nos volvemos cosas.

No solo se trata de dinero sino también de reputación y de poder, son beneficios materiales e inmateriales. 

En estos últimos años la migración hacia el Ecuador, especialmente desde Venezuela, ha aumentado. ¿Podríamos decir que con ese flujo migratorio también aumenta este delito?

Es importante entender que la trata de personas en el Ecuador, de acuerdo a los casos identificados, la mayoría de víctimas son personas ecuatorianas que son explotadas en el Ecuador y que la trata a diferencia del tráfico de migrantes, no contempla necesariamente el cruce de fronteras. La trata de personas puede ocurrir  de un barrio a otro, de una ciudad a otra. Dejando eso claro, sí, la migración en las condiciones en las que se está dando para las personas venezolanas, aumenta el riesgo de trata de personas. 

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Según el Ministerio de Gobierno, la nacionalidad con más víctimas de trata es la ecuatoriana, la segunda es la venezolana. Entonces, la migración no está necesariamente vinculada a la trata de personas pero sí las condiciones y contexto de esos movimientos migratorios. 

Entonces cuál es la situación de los migrantes con respecto a este delito.

Cuando nosotros vemos los perfiles de las personas venezolanas, vemos madres solas, mujeres solas, personas con enfermedades catastróficas, personas LGBTI en situación de vulnerabilidad, niños y niñas no acompañados y separados, hombres solos que están en proceso de reunificación familiar. En estas condiciones, donde han tenido que venir caminando, en el camino se quedan sin dinero y sin comida, la situación se va precarizando cada vez más, sin duda existen riesgos de trata de personas porque el tratante o la tratante, que puede ser cualquier persona, se aprovecha de esa situación de vulnerabilidad. Para los tratantes la situación de las personas venezolanas es ideal porque deben mantener a las personas de su entorno familiar y también a sus familias en Venezuela. 

Por ejemplo, imagina una persona venezolana que no tiene para pagar el arriendo y de repente por redes sociales, porque las redes sociales tienen un rol importantísimo en la captación de víctimas de trata, alguien te escribe y te dice puedes venir a trabajar en esta finca y vas a ganar 200 dólares a la semana, pero tienes que venir solo. Llegas a la finca  y las condiciones cambian y se van constituyendo en delito de trata, se quedan con tus documentos y empieza un proceso que se denomina desarraigo porque te arrancan de tu tejido social, de tu familia y amigos de manera tal que cuando te des cuenta ya no tengas a quien acudir y no tienes libertad para moverte ni comunicarte y si te quieres comunicar estás siempre vigilado.

¿Cómo caracterizarías el delito de la trata de personas en Ecuador?

En el caso de las y los ecuatorianos vemos que este delito tiene diferentes fines. Por ejemplo: en Manabí predomina la trata sexual, en la Sierra centro se observa más la trata laboral y también situaciones de mendicidad de las personas que salen de estas zonas a las ciudades más grandes. Vemos que hay trata con fines de reclutamiento forzoso para conflictos armados en la frontera norte sobre todo con la presencia de grupos paramilitares. 

En Ecuador observamos una dinámica muy común con el compadre, con el amigo de la familia que le dice a las familias yo me puedo llevar a tu hijo a Chile a que venda artesanías, le voy a pagar la escuela y va a tener un lugar donde vivir y comer y además tú vas a recibir 100 dólares mensuales. En esos casos suele suceder que los padres dan el permiso porque en su imaginario, sus hijos van a ir a un lugar mejor, con mejor educación, va a tener que trabajar sí pero hay una concepción favorable frente al trabajo. Entonces llega el niño al Chile y está vendiendo artesanías pero no hay tal colegio ni hogar y los padres denuncian estos casos cuando dejan de recibir el dinero que les ofrecieron. 

Es importante entender que no hay una persona más o menos vulnerable sino que son situaciones distintas con sus propios riesgos.

En términos estadísticos, ¿cuál es la situación de la trata en el país?

La trata es un delito subregistrado. Las cifras son importantes pero no nos dan un panorama real de quienes están sufriendo situaciones de trata de personas. En este punto es importante entender que también nos enfrentamos a un problema de naturalización. En la trata laboral por ejemplo, que es el segundo fin con mayor identificación en Ecuador, pero es uno de los fines más naturalizados. Entonces, un hombre adulto que está trabajando en una bananera, en una camaronera, en una minera, y sale de ahí y te cuenta una historia y tú puedes identificar una situación de trata y la persona a veces no se da cuenta y la sociedad tiende a naturalizar.

Cuando hay denuncias, por ejemplo, las autoridades pueden preguntarte ¿estabas amarrado, estabas atado de manos como para no salir? No hay una comprensión de que la víctima de trata no está ahí porque quiere estar ahí sino que hay mecanismos de sumisión, amenazas y coacción. Eso impide que la víctima pueda salir.

¿Cuál es el papel de las redes sociales en el contexto de la trata de personas?

Compartir demasiado sobre tu vida en redes sociales  con gente que no conoces sin duda te pone en riesgo y aunque parezca consejo de una persona adulta a un niño, las redes son un riesgo. Las redes sociales se usan para captar víctimas  y también para someterlas porque el tratante puede controlar lo que la víctima publica en sus cuentas, ejercen vigilancia constante. Hay que tomar en cuenta que en medio de la pandemia la gente ha estado más expuesta a las redes y esto incrementa el riesgo. 

Las ofertas fraudulentas de trabajo abundan en redes sociales: “Se necesita señorita de buena presencia, buen salario. Acercarse a tal dirección”. Ahí se cruzan muchos factores porque la gente está desesperada sin trabajo y a pesar de la desconfianza que genera el lugar, la gente irá y correrá un mayor riesgo.

También es problemático que el enfoque de prevención siempre está en las víctimas o posibles víctimas “no publiques, cuídate, no hagas esto o aquello” y no se piensa en mensajes integrales  que también estén dirigidos a los y las tratantes o a quienes consumen productos y servicios relacionados con la trata. 

Este año el contexto del covid-19 complicó muchos aspectos sociales en el país. ¿Se conoce cómo la pandemia afectó a la trata de personas? En principio parecería que por el contagio se debió reducir pero sabemos que estamos hablando de una actividad ilegal…¿tuvo un repunte por la falta de control?

La pandemia vino a profundizar y poner en mayor evidencia muchos problemas, vulneraciones de derechos y brechas existentes. Durante la pandemia se ven muchos riesgos porque se profundizan problemas sociales. Hemos visto que las redes delictivas de trata se fortalecen porque se aprovechan de la vulnerabilidad de la población que no logra cubrir sus necesidades básicas. La gente que no tiene para pagar un arriendo, que tiene a sus hijos tres día sin comer, tiene un riesgo mayor de ser víctimas de trata.

Los migrantes que no pudieron salir a vender sus productos cuando nos tocó encerrarnos. Muchas mujeres son jefas de hogar y pueden estar recurriendo a situaciones de sexo por supervivencia por ejemplo y puede estar muy cerca de convertirse en trata de personas si alguien se aprovecha de eso. 

El confinamiento ha invisibilizado el delito y ha dificultado la identificación de casos y las autoridades se ven limitadas aún más porque la gente no tiene cómo reportar estos casos. Hay menos denuncias en tiempos de pandemia y también se entiende que las autoridades han priorizado otros temas en medio de la pandemia.

¿Cómo se aborda este tema en Ecuador? ¿Hay procedimientos claros para levantar información y actuar frente a este problema? 

La OIM apoyó al Gobierno en la elaboración del Plan de Acción contra la Trata de Personas 2019-2030. Dentro de este plan están el Registratt y el Sisegett que se establecen como los sistemas que deben ser llenados por las instituciones competentes. El Registratt sirve para registrar a las personas que han sido víctimas de trata así como a las víctimas de tráfico. Creemos que han habido avances por parte del Estado y oportunidades para mejorar el sistema y para que las instituciones competentes suban la información necesaria para intervenir eficientemente. El Sisegett es el sistema de implementación del Plan de Acción. El Estado busca registrar de mejor manera a las víctimas porque antes había registros separados por cada institución.

También se ha creado el Protocolo Institucional para la protección de víctimas de trata que permite que se lleve un registro adecuado de víctimas.

La OIM en el marco de la respuesta a Venezuela trabaja en el GTRM que es el grupo de trabajo para refugiados y migrantes y se creó un procedimiento operativo estándar en temas de trata que busca complementar los servicios y registrar los casos y pasárselos al Estado lo que permite que otros actores puedan identificar casos y activar medidas de protección.

El principal desafío para la implementación del Plan se relaciona con las limitaciones de presupuesto y recurso humano. Es necesario especializar a quienes están al frente de las acciones frente a la trata. Este delito no es bien comprendido y eso genera limitaciones en las acciones. No tener suficiente dinero para aumentar los operativos, comprar los insumos a la policía sin duda significa un reto y es ahí donde la cooperación trabaja con el Estado para abordar las brechas. Este es un plan de acción que no debería ser pensado para un gobierno específico sino que busque alinearse con la agenda 2030 para que el trabajo y la experiencia no se pierda.

¿Cuál es el papel del Estado frente a la trata de personas?

El Estado tiene competencias claras frente a este tema y están establecidas en la Ley Orgánica de Movilidad Humana. Vemos que hay esfuerzos e interés de parte del gobierno y OIM tiene espacios con los diferentes ministerios para generar procesos interesantes de prevención. 

¿Qué hace la OIM frente a la trata de personas? 

El rol de OIM es acompañar al Estado porque sí existen instituciones con mandatos específicos para luchar contra la trata. 

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La OIM trabaja el tema de trata en Ecuador desde 2006. Alrededor del mundo ha asistido a más de 100.000 víctimas en más de 100 países. Hay acompañamiento técnico al Estado y también brindando asistencia directa a víctimas y derivar casos hacia el Estado. 

Es un rol importante y especializado. Ha sido muy positivo trabajar con otras instituciones y se van creando alianzas aprovechando la experiencia de cada una para asistir de mejor manera a las víctimas. Hemos generado información para entender este delito e intervenir para prevenirlo. 

La trata es un tema complejo y como sociedad hay que comenzar por algo, ¿por dónde sería?

Hay que desmitificar el tema de la trata, no solo es sexual y no solo afecta a mujeres, afecta a hombres, a adolescentes, a personas GLBTI, niños, ancianos. Nos puede afectar a todos y todas. 


Este contenido se realizó con el apoyo de

OIM