Los que no aparecen

Yin Reinaldo Barrezueta

Relatos en primera persona de aquellos que aún buscan los cuerpos de sus seres queridos que murieron durante la emergencia del covid-19.

Yin Reinaldo Barrezueta

Este es el testimonio de Eduardo Barrezueta, hijo de Yin Reinaldo Barrezueta, fallecido el 31 de marzo de 2020 con covid-19.

Yin Reinaldo Barrezueta

Yin Reinaldo Barrezueta, fallecido el 31 de marzo de 2020 con covid-19.

Mi papá falleció el 31 de marzo en Guayaquil después de sufrir síntomas graves de covid-19 por tres días. Una semana después falleció mi tío, su hermano, y luego mi abuelita, su madre. A ellos dos los pudieron enterrar aparte, pero el cuerpo de mi padre sigue desaparecido.

Los síntomas de mi padre comenzaron el 29 de marzo. Mi papá tenía tos, fiebre, escalofríos y le dolía el corazón. El último día que estuvo con nosotros lo llevamos al Hospital Guasmo Sur, al hospital Guayaquil, y al de Monte Sinaí. En ninguno lo internaron, en dos ni lo revisaron, solo en el último, el de Monte Sinaí nos atendieron. Un doctor aceptó a la brava y le revisó los pulmones.

Después de los exámenes nos dijo que tenía neumonía grave, pero que no podía internarlo. Nos dijo que si queríamos podíamos esperar a que se mueran diez personas y ahí lo podían internar a mi papá. No había espacio. La gente se moría en las calles, afuera de los hospitales.

Decidimos traerlo a la casa y aquí murió. Tuvimos que esperar cuatro días para que se lleven su cuerpo. Nos decían que había muchos muertos en todos lados y que criminalística no se alcanzaba. Cuando por fin llegaron, se llevaron el cuerpo y nos dijeron que se lo iban a llevar a los contenedores que estaban en el Guasmo. No pude ir a buscar el cuerpo de mi papá en los contenedores porque yo también tuve covid-19. Estuve mal, pero por suerte pude curarme en casa, si iba a un hospital hubiera sido peor.

Cuando estuve mejor, y fui a preguntar por mi papá, los cuerpos ya no estaban en el Guasmo, se los habían llevado a criminalística. En mayo me dijeron que ellos me llamarían, pero tardaron mucho.

Hace tres semanas, a fines de junio, tuvimos el primer contacto con las autoridades. Me llamaron para tratar de reconocer el cuerpo en criminalística. Me mostraron fotos, pero ninguno de los que me enseñaron era él. Sé que algunas personas ya reconocieron a sus familiares y aún así no les entregan el cuerpo. El miércoles 8 de julio me llamaron para el examen de ADN. Yo no pude ir porque tenía que trabajar, pero fue mi hermana. No nos han dicho cuánto tiempo se va a demorar, pero esperamos que funcione.

Lo buscamos en la página web del gobierno para ubicar a las personas que ya fueron enterradas, pero no aparece.  No sé si ya está enterrado. Me dijeron que solo hay como 30 cuerpos sin reconocer, pero sé que hay un montón de personas que todavía no encuentran a sus familiares. Hasta estoy en un grupo de chat con personas que siguen buscando los cuerpos.

Vamos a esperar a ver qué pasa con los resultados de los exámenes y ojalá podamos encontrar pronto el cuerpo de mi papá y enterrarlo como a mis otros familiares.

Si buscas el cuerpo de un familiar fallecido en la emergencia del covid-19, súmalo a esta lista 


Este testimonio fue recogido y editado por Susana Roa Chejín.

GK
(Ecuador, 2011) Un cable a tierra en un mundo polarizado.