Los que no aparecen

Adalberto Alay

Relatos en primera persona de aquellos que aún buscan los cuerpos de sus seres queridos que murieron durante la emergencia del covid-19.

Adalberto Alay

Este es el testimonio de María Alvarado, esposa de Adalberto Alay, fallecido el 29 de marzo de 2020 en Guayaquil.

Adalberto Alay

María Alvarado sostiene la fotografía de su esposo Adalberto Alay

El 28 de marzo mi esposo ingresó al hospital de Los Ceibos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), porque estaba enfermo desde el 26. Tenía la presión baja. Estuvo en observación de emergencias por un día. Como a las tres de la mañana nos dijeron a mi hijo y a mí que nos vengamos a la casa que ahí no hacíamos nada, que ya estaba recuperado. Entonces nos vinimos a la casa. 

Al día 29, mi hijo fue como a las nueve de la mañana, lo vio por detrás de la ventana: mi esposo estaba sentado tomando agua, estaba sin oxígeno pero se lo volvió a poner. Mi hijo regresó a la casa a traer una camisa que había pedido mi esposo y dijo ‘Mi papá está mejor, ya lo voy a sacar’ porque mi esposo no tenía covid-19, tenía la presión baja. 

Como a los 25 minutos de que regresó al hospital, también llegó una ambulancia con dos personas, ahí se hizo un desorden. Mi hijo logró entrar y vio a un enfermero llorando. Mi hijo le preguntó qué pasaba. Le dijeron que mi esposo había fallecido. 

Yo llegué más tarde. Ahí empezó la angustia y la desesperación. El guardia le dijo a mi hijo que tenía que tomar un ticket para poder retirar el cuerpo. Mi hijo se fue hacer la cola para el ticket, pero a las tres de la tarde le dijeron que no iban a entregar tickets porque era domingo. Le dijeron que regrese el lunes. 

Al día siguiente, mi hijo madrugó y cogió el ticket. Arregló los papeles para el traslado del cuerpo a Manabí. El martes se suponía que nos lo entregaban. Cuando fuimos a retirarlo, bajaron un cuerpo de un contenedor refrigerado. Pero no era él: mi hijo abrió la funda y era una señora. Desde ese día estamos con ese sufrimiento.

No descansamos. Es terrible. Ya son tres meses y aún no tenemos respuesta alguna. Seguimos buscando todos los días. Nos dijeron que se llevaron el contenedor donde estaban los cuerpos al camposanto Parque de la Paz. Nos enviaron un listado en el que decía que mi esposo estaba en ese cementerio. Pero mentira, él no está sepultado ahí: ya lo hemos buscado también en la página del gobierno pero no aparece. 

También lo buscamos con Criminalística. Comenzamos el proceso de la prueba de ADN, pero el antropólogo dijo que seguramente él ya ha sido enterrado con otros nombres. Nosotros queremos saber dónde está nuestro familiar. 

Si buscas el cuerpo de un familiar fallecido en la emergencia del covid-19, escríbenos a info@gk.city


Este testimonio fue recogido y editado por Mayuri Castro.

GK
(Ecuador, 2011) Un cable a tierra en un mundo polarizado.