Los que no aparecen

Laura Bohórquez

Relatos en primera persona de aquellos que aún buscan los cuerpos de sus seres queridos que murieron durante la emergencia del covid-19.

Laura Bohórquez

Este es el testimonio de Ángel Espinoza, hijo de Laura Bohórquez, fallecida el 27 de marzo de 2020, de causas aún desconocidas. 

Laura Bohórquez

Ángel Espinoza, hijo de Laura Bohórquez, sostiene una foto de su madre.

Yo la ingresé por emergencias a mi mamá más o menos como a las tres y media de la tarde del 26 de marzo de 2020, al Hospital General Guasmo Sur. La carpeta de ingreso la hicieron mientras le tomaban los signos vitales. El doctor le mandó a hacer una radiografía para saber qué tenía. Me dio un papelito de la orden de la radiografía, y me fui con mi mamá a Rayos X que queda cerca de emergencias. Volvimos enseguida. Le pregunté al doctor si la radiografía ya le salía en el sistema y me dijo que todavía no. Me preguntó si tenía teléfono con cámara, me dijo que regrese a Rayos X a tomarle una foto a la radiografía. Regresé a emergencias con la foto en el teléfono. Me acerqué donde el mismo doctor con la foto de la radiografía que le había tomado con mi teléfono, se la mostré, y me dijo: 

– Bueno, aquí a la señora, yo le descarto el coronavirus porque la señora tiene neumonía. Yo sugiero que la interne. 

Yo le pregunté si había cómo, y me dijo ‘sí, podemos internarla’. Llamé rapidito a mis hermanos para preguntar si estaban de acuerdo que la interne, y todos me contestaron que sí. 

Tuve que llenar unos papeles con los datos de mi mamá en la sección de Emergencia. La señorita que me atendió me dijo:

– Ya está llena toda la carpeta de ingreso. Y firme otros papeles. 

Mi mamá estaba sentada en la silla de ruedas, mi mamá estaba consciente de todo, mi mamá estaba bien yo estaba sentado en unas sillitas blancas que hay en emergencias. Después de una media hora, el doctor regresa, y me preguntó:

– Hermano, usted quiere que le ayude con una botellita de oxígeno para su mamita porque parece que le falta un poco de oxígeno. 

Sí, le dije, por eso la traje porque está mal y no respira bien. 

Regresó el doctor, a la sala de emergencias donde estábamos y él mismo conectó la botella de oxígeno. Me dijo ‘tenga paciencia apenas haya camas, se la ingresa’. 

Mi mamá me preguntó a qué hora se acababa la botella de oxígeno yo le dije ‘no sé mamita pero aquí tenemos que estar unos dos o tres días para que usted se recupere’ dijo “lo importante es que yo salga bien de aquí, pero yo ya estoy bien quiero comer”. Seguimos conversando, grabé un video y lo mandé a mis hermanas, para que vean que mi mamá estaba bien. 

A las ocho o nueve de la noche se terminó la botella de oxígeno. Yo salí a ver una más y cuando regresé, mi mamá ya no estaba en la silla, me asustó y pregunté por la señora que estaba en la silla de ruedas, pregunté dónde se había ido. Y me dijeron ‘se levantó y se fue’. Yo corrí para una de las puertas y encontré que mi mamá estaba recostada en el piso. La llevé de nuevo a la silla de ruedas y le conecté la botella de oxígeno. 

Mi mamá ya no necesitaba oxígeno porque estaba respirando mejor. Después otro doctor nos dijo a unas cuatro o cinco personas que estábamos en la sala que no debíamos estar ahí porque había peligro de contagiarnos de coronavirus.

Pasó un ratito, me acerqué y le dije ‘doctor, por favor me cuida a mi mamá, no está tan enferma, mi mamá es cristiana’. Y el doctor me dijo:

– No se preocupe. Déjela ahí. De que la ingresó, la ingresó. Vaya a su casa porque aquí ya no hace nada y tampoco le vamos a dejar quedarse. 

Me vine a la casa como a las once y media de la noche. Yo vivo cerca, a pocas cuadras del hospital. Al otro día fui por la mañana y, novedad, no había ni la carpeta de ingreso que hice ni mi mamá. 

Yo pregunté y me dijeron ‘no están los datos de su mamá’ cuando buscaron en la computadora. No ha venido.  Si yo la dejé ingresada, tengo la radiografía y los papelitos que me dio el doctor, les dije.

 Entonces me respondieron que se había ido. ¿Pero cómo se va a ir? Si yo la ingresé yo la vengo a sacar, les pregunté.

Y así pasamos muchos días, peleando con los guardias que no me dejaban pasar. Y a todo el mundo que preguntamos, lo mismo nos decían: ‘que no hay’. 

Un día, le preguntamos a una doctora que buscó en una computadora, pero tampoco nos dijo nada. Mi cuñada alcanzó a tomar una foto a la pantalla de la computadora y ahí estaba el nombre completo de mi mamá que había sido atendida supuestamente por consulta externa. Pero nosotros entramos por Emergencia.  

Volví a preguntar con la foto impresa y ahí reconocieron que sí estuvo pero un empleado del hospital me dijo ‘se ha ido o se la han llevado, yo ahí si no puedo decirle nada’. Me dijeron ‘no está aquí, no está aquí y no está aquí’. 

Hicimos problema para buscar en esos contenedores, y pedimos de favor que nos ayuden y nadie nos ayudó. 

También conseguimos el número del gerente o director del hospital, yo le escribí un mensaje como a los 15 días de esto. Y me respondió: “Ya dispuse que los médicos que lo llamen, ¿no lo han llamado del hospital?” me preguntó, y le dije que no. Le dije ‘por favor ayúdeme a localizar dónde está mi mamá’. De ahí nunca más me respondió. 

Luego, por un amigo que ha sido conocido del director del hospital supimos que le dijo: “Ya sabemos. Ella falleció el mismo día que la llevó el hijo”. 

Incluso le dijo a mi amigo que busque una bóveda y una caja para que le den una digna sepultura. Y que supuestamente nos la iban a entregar pero ya nunca contestó el teléfono y nos dejó prácticamente a la deriva. 

No hay una acta de defunción. Si yo voy al Registro Civil, mi mamá sigue constando que está con vida. No sabemos si falleció o no falleció. Se perdió mi mamá y los papeles. Hemos preguntado bastante en la morgue de la Policía, al hospital de Los Ceibos, a la Maternidad Enrique Sotomayor, al hospital Guayaquil, al hospital Teodoro Maldonado y no hemos encontrado nada. Hemos publicado por las redes sociales, por algunos medios pero no se ha podido localizar a mi madre. Hemos buscado, con amigos que son entendidos en las redes. Buscamos en la página del gobierno, pero no sale nada. 

Yo hice una denuncia en la Fiscalía nombrando al director del hospital y al doctor que supuestamente la atiende en consulta externa porque mi madre nunca fue atendida ahí sino en Emergencia. 

Hace más o menos unos ocho o diez días fuimos al hospital del Guasmo, porque de ahí comenzamos a ir a otros lados, porque los doctores decían que los cadáveres estaban en criminalística. 

Si buscas el cuerpo de un familiar fallecido en la emergencia del covid-19, escríbenos a info@gk.city


Este testimonio fue recogido y editado por Mayuri Castro.

GK
(Ecuador, 2011) Un cable a tierra en un mundo polarizado.