Te explicamos el incendio en el cerro Casitagua

  • El cerro Casitagua en Quito lleva dos días en llamas

    • incendio en el cerro Casitagua

      El incendio en el cerro Casitagua comenzó el 14 de enero en Quito. Fotografía tomada de la cuenta de Twitter del Cuerpo de Bomberos de Quito.

    El Cuerpo de Bomberos de Quito confirmó que desde la mañana del 14 de enero de 2020, trata de apagar un incendio en el cerro Casitagua, en el sector de Pusuquí, al norte de Quito. Según el Municipio de la capital ecuatoriana, fueron notificados del fuego a las 10:15 de la mañana, y se despacharon 60 miembros del Grupo Táctico Forestal del Cuerpo de Bomberos para empezar a combatirlo y extinguirlo fuego. Para ello, se destinaron 14 catorce vehículos contraincendios, cinco motocicletas y el helicóptero Argus del Cuerpo de Bomberos. 

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    Según Juan Pablo Burbano, secretario general de Seguridad y Gobernabilidad municipal, el Puesto de Mando Unificado del Cuerpo de Bomberos —instalado en la Unidad Educativa Pomasqui— pidió que las Fuerzas Armadas apoyen los intentos de extinguir el incendio. Jorge Yunda, Alcalde de Quito, confirmó que desde las cuatro de la mañana del 15 de enero de 2020 se reanudaron las operaciones en el Casitagua, ya con el apoyo de las Fuerzas Armadas del Ecuador.  

    Burbano confirmó que el 15 de enero se incrementó a cuatro aeronaves, doscientos bomberos, ochenta efectivos del Ejército, treinta guardabosques y veinte rescatistas de montaña del Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano. Las cuatro aeronaves del Ejército, la Policía y los Bomberos de Quito están realizando operaciones aéreas conjuntas para apagar las llamas. Burbano explicó que las descargas de agua sirven, también, “para disminuir la temperatura” en la superficie, y que los bomberos que están en tierra “puedan tener mejores condiciones de trabajo”. 

    Además de los bomberos quiteños y el ejército, participan en los esfuerzos por controlar el fuego la Secretaría de Gestión de Riesgos y Emergencias, la Policía Nacional y el Ministerio de Ambiente. La secretaria nacional de Gestión de Riesgos, María Alexandra Ocles, dijo que “se aumentará el contingente para tener una acción más efectiva”. La duración del incendio hace que sea necesario rotar los turnos de los bomberos y militares que intentan apagarlo. 

    El alcalde Yunda confirmó que no hay “ningún riesgo ni afectación” para las viviendas y los habitantes de la zona. Burbano dijo que —según las mediciones y predicciones del Cuerpo de Bomberos— la población que vive en la parte baja del cerro no está en peligro.  El Municipio de Quito confirmó que no existe una alerta de evacuación en Pomasqui, ni en ninguna zona del noroeste de la ciudad. 

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    Si se encuentran animales afectados por el incendio en el cerro Casitagua, el Ministerio del Ambiente confirmó que Urbanimal —el centro de gestión zoosanitaria municipal—, para que sean atendidos en el Hospital Fauna Silvestre de la Universidad San Francisco. Los animales serán transportados por la Unidad de Vida Silvestre del Ministerio.

  • La causa del incendio en el cerro Casitagua de Quito todavía no ha sido identificada

    • causa del incendio en el cerro Casitagua

      La causa del incendio en el cerro Casitagua todavía no ha sido identificada. Fotografía tomada de la cuenta de Twitter del Cuerpo de Bomberos de Quito.

    La causa del incendio en el cerro Casitagua aún se desconoce. Juan Pablo Burbano, secretario general de Seguridad y Gobernabilidad del municipio quiteño, dijo que hay dos probabilidades: que haya sido causado por una persona, o que las altas temperaturas que se han registrado en los últimos días hayan provocado un fuego espontáneo. Se detuvo a un sospechoso, que fue liberado, pero el caso sigue en investigación Si no fue causado por una persona, la vegetación seca de la zona y las altas temperaturas (de 22 a 26 grados centígrados)  podrían haberlo provocado. 

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    El incendio se está propagando en un terreno irregular con maleza, con inclinaciones de 50 y 70 grados. Eso, explicó el Municipio, dificulta las operaciones de extinción que llevan a cabo los bomberos en tierra. Por eso, además de transportar al Grupo Táctico Forestal, los cuatro helicópteros están apoyando con descargas de agua en los focos activos del incendio a los que los bomberos no pueden llegar con facilidad.

    Las condiciones climáticas también han dificultado controlar el incendio. Burbano explicó que el 14 y el 15 de enero se registraron vientos sobre los 30 kilómetros por hora, lo que propaga con rapidez las llamas. Según Esteban Cárdenas, comandante del Cuerpo de Bomberos de Quito, la vegetación, las pendientes inclinadas y la velocidad del viento vuelven la tarea aún más compleja.

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    El 99% de los incendios forestales son provocados por humanos. Por eso, el Cuerpo de Bomberos de Quito le recordó a los ciudadanos que realizar cualquier tipo de quema durante esta época (verano austral) es “extremadamente peligroso “, porque podría provocar un incendio de grandes proporciones. “Si se identifica un incendio forestal se debe llamar inmediatamente al 911”, dijo el Cuerpo de Bomberos. Otro riesgo asociado a los incendios —al igual que sobre cualquier catástrofe— es la difusión de desinformación. “Las autoridades necesitan el apoyo de la ciudadanía para que no se difundan comentarios que no vienen de fuentes oficiales para evitar la desinformación”, pidió Burbano. Por eso, el alcalde Yunda pidió a los quiteños que se informen a través de los medios y redes oficiales

  • ¿Por qué las altas temperaturas pueden causar incendios?

    • por qué el calor causa incendios

      El clima tiene un papel crítico en la generación y crecimiento de los incendios forestales. Fotografía tomada de la cuenta de Twitter del Cuerpo de Bomberos de Quito.

    El clima tiene un papel crítico en la generación y crecimiento de los incendios forestales. Las sequías son condiciones muy favorables para que se produzcan, y los vientos ayudan a que se expandan. El clima puede hacer que el fuego se mueva más rápido y abarque una superficie mayor. 

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    También puede hacer que apagarlo sea más difícil. Las altas temperaturas son una de las causas principales de incendios forestales, porque el calor es uno de los tres pilares del “triángulo de fuego” —los tres ingredientes principales para originarlo—: calor, combustible y un agente oxidante (generalmente, el oxígeno). Los árboles y la maleza reciben el calor del sol, que calienta y seca los posibles combustibles. Las altas temperaturas hacen que los combustibles se enciendan y se quemen más rápido, lo que también aumenta la velocidad con la que un incendio forestal se expande.   

    El viento es uno de los factores que más afecta el comportamiento del fuego y es el menos predecible. El viento le da al fuego oxígeno adicional, seca más los posibles combustibles (volviéndolos más volátiles e inflamables), puede provocar otros incendios y esparce el fuego a más territorio.

    Las condiciones climáticas recientes de la provincia de Pichincha, según Juan Pablo Burbano, secretario general de Seguridad y Gobernabilidad, son una de las posibles causas del incendio en el cerro Casitagua. Javier Macas, técnico del Instituto Nacional de Metereología e Hidrología (Inamhi), dijo a la radio de la Coordinadora de Medios Comunitarios Populares y Educativos del Ecuador, que en la región Sierra y Amazónica una masa de aire seco está reduciendo la cantidad de humedad en el ambiente. Esto deja al cielo despejado, hace que la temperatura diurna suba, la radiación ultravioleta oscile entre “niveles altos y extremadamente altos”, y que hayan ráfagas de viento. 

    En Pichincha, desde el 8 de enero de 2020, durante el día, las temperaturas han estado entre los 22 y 26 grados centígrados. Eso, combinado con el cielo despejado y la radiación ultravioleta, podría ser una de las causas del incendio. 

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    El viento de la zona también ha afectado las labores de los bomberos, según Burbano. Entre más rápido, más velozmente se expande el fuego. En el cerro Casitagua, el 14 y el 15 de enero de 2020, hubo vientos por encima de los 30 kilómetros por hora. Eso equivale al quinto nivel o a una briza fresca, según la escala Beaufort para clasificar la velocidad del viento que tiene 12 niveles de intensidad.  Sin embargo, el Inamhi advirtió que las ráfagas de viento en varias provincias de la Sierra, incluyendo Pichincha, podrían alcanzar los 50 kilómetros por hora, lo que sería, según la escala de Beaufort, un viento fuerte.

  • Bambi Bucket, el sistema con el que se apaga incendios forestales, fue usado en el cerro Casitagua

    • Sistema Bambi Bucket se usa en el cerro Casitagua

      Para apagar el incendio en el cerro Casitagua se usa un sistema llamado Bambi Bucket. Fotografía tomada de la cuenta de Twitter del Cuerpo de Bomberos de Quito.

    Para apagar el incendio en el cerro Casitagua los helicópteros del Ejército, la Policía y los Bomberos de Quito han descargado 66 mil galones de agua y 100 galones de retardante de fuego. Para hacerlo, usan un sistema llamado Bambi Bucket.

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    El sistema consiste de un balde plegable —similar a un globo— que recoge agua de una fuente — como ríos, lagos y represas — y, con una válvula controlada por el piloto, descarga una columna concentrada de agua a las llamas. Además, los cuatro sistemas Bambi Bucket que hay en el Ecuador, pueden lanzar, también, un retardante químico que ayuda a extinguir el incendio con más rapidez. Según el sitio web de la compañía que lo fabrica, el Bambi Bucket es utilizado en más de 115 países.

    Fue creado en 1983 por el canadiense Don Arney, fundador de las industrias SEI. Arney tuvo la idea mientras probaba la fuerza del material de las bolsas que se usan para recuperar restos materiales en el agua. El experimento consistía en sumergir las bolsas en agua y levantarlas para comprobar si resistían. Cuando comprobó que el material funcionaba, se dio cuenta que podía convertirlo en un balde contra grandes incendios.

    En esa época, ya existía un sistema similar para apagar las llamas de incendios de grandes proporciones. Sin embargo, Arney lo perfeccionó. Creó un mecanismo de válvula con la que el piloto controla el lanzamiento del agua mientras está suspendido en el aire, dando en el foco del incendio. Con los sistemas anteriores, el agua caía como un spray, no como una columna.

    El Bambi Bucket se ha modernizado y las versiones actuales incluyen GPS para poder hacer un seguimiento del volumen de agua y controlar el uso de combustible del helicóptero. También hay modelos que permiten extraer agua de fuentes más pequeñas, como represas. El sistema Bambi, dependiendo del modelo, puede llevar desde 270 hasta 10 mil galones de agua. 

    Su creador nunca ha confirmado que el nombre hace referencia al cervatillo de Disney. Arney explicó que durante los primeros 20 años se llamó SEI-Flex. Pero en 2003, durante una cena con amigos, el diseñador Bob Fortune le preguntó cómo se llamaba su invento. Arney no quería hablar de negocios, así que le dijo “el Bambi Bucket”. Según Arnet, solo fue un chiste, pero a Fortune le pareció un buen nombre y lo presionó para que lo mantuviese. 

    A Ecuador llegó en el 2011, treinta años después de su invención. El Ministerio de Defensa compró dos helicópteros rusos y el sistema Bambi Bucket como parte de la modernización de las Fuerzas Armadas. Los dos sistemas del Bambi Bucket del Ejército tienen capacidad de llevar 2.500 litros de agua a los incendios, más de la mitad de la capacidad de un carro de bomberos promedio. 

    Durante los incendios forestales de Quito en agosto de 2012, el Ejército ecuatoriano, por el tamaño del incendio, recibió el apoyo del Ejército Colombiano con dos sistemas Bambi Bucket de última tecnología. El sistema colombiano también lanzaba el retardante químico que ayudaba a extinguir más efectivamente el fuego. 

    En diciembre de 2012, la Policía Nacional compró un Bambi Bucket con capacidad de mil litros para el helicóptero Aeropolicial. El sistema adquirido por la Policía puede reabastecerse en un reservorio, laguna o río en un par de minutos. Tiene una potencia de 400 litros por minuto.

    En 2015, uno de los sistemas Bambi Bucket del Ejército se desprendió del helicóptero y cayó en la terraza de un edificio en construcción mientras llevaba agua para apagar un incendio al norte de Quito. El accidente no causó heridos, ni daños graves en el edificio en construcción ni en el balde. 

    El Cuerpo de Bomberos de Quito compró su Bambi Bucket en 2017 —tiene una capacidad de 450 litros de agua, y es el único en servicios en un departamento de bomberos del país. 

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    Juan Pablo Burbano, secretario general de Seguridad y Gobernabilidad municipal, confirmó que están usando los cuatro Bambi Bucket ecuatorianos para apagar el incendio del cerro Casitagua. 

  • El incendio del cerro Casitagua fue controlado

    • incendio en el cerro Casitagua controlado

      El incendio en el cerro Casitagua ha sido prácticamente controlado al 100%. Fotografía tomada de la cuenta de Twitter del cuerpo de Bomberos de Quito.

    El secretario general de Seguridad y Gobernabilidad municipal de Quito, Juan Pablo Burbano, confirmó el 17 de enero de 2019 que, después de 72 horas, el incendio en el cerro Casitagua, al norte de la capital ecuatoriana, ha sido “prácticamente controlado al 100%”. 

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    Un incendio controlado es aquél que ha sido aislado, deteniendo su avance. No significa que se haya extinguido por completo, pero el fuego está circunscrito a un área determinada, delimitada por un perímetro de vegetación: si el fuego lo traspasa, se considera descontrolado. Cuando las llamas no están controladas son una amenaza para los habitantes de la zona, sus propiedades y los recursos naturales 

    En el interior del perímetro suelen quedar puntos calientes, que revisten peligro pues podrían provocar que el fuego se reactive. Cuando hay puntos calientes el viento arrastra las chispas y las brasas más allá de la zona de fuego principal activando nuevos incendios. Por eso, los puntos calientes deben ser enfriados y monitoreados hasta que el incendio se dé por extinguido. Eso sucede cuando los bomberos comprueban que ya no quedan puntos calientes, y ya no hay ninguna posibilidad de que el fuego se reactive. 

    El incendio del cerro Casitagua está controlado, pero todavía no se lo da por extinguido. A las seis de la tarde del 16 de enero de 2019, ya no había columnas de humo. El Cuerpo de Bomberos de Quito confirmó que su personal avanzaba en la liquidación del fuego en tierra. El enfriamiento de los puntos calientes —monitoreados con cámaras térmicas del Centro de Operaciones de Emergencia del Distrito Metropolitano de Quito— se hace desde el aire con helicópteros y el sistema Bambi Bucket

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    En el lado norte y centro del cerro hay 150 efectivos —entre personal del Cuerpo de Bomberos de Quito, del Ministerio de Ambiente y militares — trabajando para enfriar y liquidar los puntos calientes del incendio. Dos aeronaves — del Ejército y de la Policía Nacional— están recorriendo la zona ayudando a enfriarlos, constatando que el incendio “está controlado en todas las zonas y monitoreando los puntos de calor”, dijo Burbano, secretario general de Seguridad y Gobernabilidad municipal quiteño. Burbano confirmó que se va a levantar un informe de la extensión de los daños provocados por el incendio, que será presentado en los próximos días.