Según los abogados de Bini, en el proceso de detención se presentaron varias irregularidades, que detallaron en un boletín difundido el viernes 12 de abril de 2019.

Las inconsistencias serían, además de que la orden de detención estaba dirigida a un ciudadano ruso, que en la denuncia de un individuo identificado como alias “Marco” hecha en la línea 1-800-Delito, se hablaba de un ciudadano ruso. El parte policial dice que Ola Bini es “una de las personas que la Ministra del Interior nombró ante los medios de comunicación como un hacker ruso y/o suizo, miembro de Wikileaks”. Sin embargo, en la rueda de prensa no se menciona ningún nombre, según la defensa de  Bini.

Los abogados del informático sueco dijeron que al momento del arresto no hubo un intérprete. Ola Bini no habla español fluidamente. Tampoco se le habrían leído sus derechos constitucionales.

Según el parte policial, Bini fue detenido a las 15h19. Sin embargo, la detención con fines investigativos apenas se ordenó a las 22h04.

Sus abogados habrían intentaron comunicarse con él entre las cinco y las seis de la tarde y afirman que les negó acceso a su cliente. Además, no se le habría trasladado a un centro de detención sino que se lo retuvo en el sitio de “inadmitidos” del aeropuerto hasta que se expidió el acto urgente.

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Durante su estancia en el aeropuerto, Bini habría sido interrogado sin la presencia de un abogado o traductor.

Aproximadamente a las once de la noche, el detenido Ola Bini fue trasladado desde el aeropuerto de Quito hacia su domicilio en el sector Iñaquito, donde inició el acto urgente. Los policías llevaron a Ola Bini al exedificio de la Policía Judicial, ex Ministerio de Industrias, ubicado en Robles y Juan León Mera esquina, donde lo subieron a un piso indeterminado, para dejarle a dormir en la intemperie, sin protección alguna.

Recién al día siguiente, 12 de abril, fue trasladado a la Unidad de Flagrancia, donde se le hizo el procedimiento de ingreso.