Profundidad

Un secreto turbio en la muerte de Neil Armstrong, el primer hombre en la Luna

Nuevos documentos revelan que la muerte de Neil Armstrong habría sido causada por negligencia médica. Su familia habría recibido millones a cambio de su silencio.
  • La muerte de Neil Armstrong causa polémica.

    Neil Armstrong en 1969, el año en el que capitaneó el Apolo 11. Murió en 2012. Fotografía de SSPL/Getty Images

Cuando Neil Armstrong murió en 2012 en un hospital de Cincinnati, dos semanas después de una operación al corazón, su familia le rindió un tributo conmovedor. “Honren su ejemplo de servicio, realización y modestia”, escribió la familia a los millones de admiradores que el astronauta tenía en el mundo. A quienes fueron inspirados por el primer hombre que pisó la Luna les pidieron que “la próxima vez que caminen bajo una noche despejada y vean la Luna sonriendo desde lo alto, piensen en Neil Armstrong y háganle un guiño”. No obstante, en privado, la reacción de la familia ante la muerte de Armstrong, a los 82 años, fue mucho más turbulenta.

Sus dos hijos afirmaban que la atención deficiente que el hospital Mercy Health de Fairfield le dio a Armstrong tras la cirugía, le había costado la vida. Incluso, un experto que siguió trabajando para el hospital, encontró problemas graves con el tratamiento que se le dio.

El hospital defendió la atención brindada, pero le pagó 6 millones de dólares a la familia para resolver el problema en privado y evitar publicidad negativa, según lo demuestran documentos. El hospital insistió en mantener en secreto las quejas y el acuerdo.

A principios de agosto de 2012, Armstrong se sometió a un bypass. Posteriormente, su esposa le dijo a The Associated Press que el astronauta tenía “una resiliencia asombrosa” y que estaba ya caminando por el pasillo. Sin embargo, cuando las enfermeras le quitaron los cables de un marcapasos temporal, Armstrong comenzó a sangrar hacia la membrana que rodea al corazón. Esto le produjo una serie de problemas que resultaron en su muerte, el 25 de agosto.

En julio de 2014, Wendy R. Armstrong, abogada y esposa de Mark, uno de los hijos de Armstrong, envió un punzante correo electrónico a los representantes del hospital. Dijo que Mark y su hermano, Rick, viajarían pronto a Florida para hablar en una ceremonia en la que se conmemoraría el cuadragésimo quinto aniversario del primer alunizaje. “Este evento a celebrarse en el Centro Espacial Kennedy recibirá cobertura noticiosa nacional”, escribió Wendy Armstrong. “Varios escritores y cineastas les han solicitado a Rick y Mark que den “información sobre Neil que nadie sepa aún”. La abogada sugirió que —a menos que las partes llegaran a un acuerdo rápido— el hospital sería criticado de manera pública por haber dado una atención deficiente y letal a una de las figuras públicas más famosas y veneradas de Estados Unidos.

Los hijos de Neil Armstrong habrían firmado acuerdo de confidencialidad.

Mark y Rick Armstrong en 2018, cuando organizaron una subasta de artículos personales de su padre. Fotografía de Cooper Neill para The New York Times.

La disputa médica y el acuerdo secreto, de los cuales nunca antes se había informado, salen a la luz días después de que se celebró el quincuagésimo aniversario del paseo lunar de Armstrong. El New York Times recibió por correo, de parte de un remitente anónimo, 93 páginas de documentos relacionados con el tratamiento médico del astronauta y el resultante caso legal. Incluían informes de expertos médicos de ambas partes. 

Aunque fueron presentados con sello de confidencialidad, algunos de los documentos sí están disponibles al público en el sitio web del tribunal testamentario, lo que confirma que los documentos que recibió el Times son auténticos. Una nota sin firma dentro del sobre decía que el remitente esperaba que la información salvara otras vidas.

El acuerdo legal con el hospital es una sombría nota al pie de la inspiradora historia de Armstrong, quien, después del Apolo 11, nunca sacó partido de su fama. También ilustra la práctica controvertida, pero común, de establecer acuerdos de confidencialidad en situaciones de mala praxis médica y otros casos de responsabilidad civil para proteger reputaciones, pero entorpecen la rendición de cuentas al público. Además, demuestra cómo el extraordinario renombre de una figura como Armstrong puede convertirse en una palanca poderosa en las negociaciones.

El 8 de julio de 2014, una abogada del hospital, Nancy Lawson, respondió por escrito al correo de Wendy Armstrong con una pregunta directa: “¿Mark y Rick tienen la intención de discutir la acusación de homicidio por negligencia en el Centro Espacial Kennedy si no se llega a un acuerdo para el viernes 18 de julio?”. La conmemoración del cuadragésimo quinto aniversario sería el lunes 21 de julio.

En respuesta, Wendy Armstrong dijo que la información sobre el tratamiento que Neil Armstrong había recibido en el hospital y su posterior muerte podría ser muy lucrativa para Mark y Rick Armstrong si aprovechaban la oportunidad de hacer una película o un proyecto editorial. “Es evidente que la información sobre esta acusación de homicidio por negligencia sería extremadamente útil para ese tipo de proyectos, y la participación de los muchachos generaría una ganancia monetaria mucho mayor a lo que se pide para llegar a un acuerdo”, escribió. La petición original de Wendy Armstrong en nombre de la familia era por 7 millones de dólares.

Los registros del tribunal testamentario del condado de Hamilton muestran que la mayor parte del acuerdo, casi 5,2 millones de dólares, se dividió en partes iguales entre los hijos de Armstrong. El hermano y la hermana del astronauta, Dean A. Armstrong y June L. Hoffman, recibieron cada uno 250.000 dólares Cada uno de sus seis nietos obtuvo 24.000 dólares.

Carol, la viuda y segunda esposa de Neil Armstrong, no participó en el acuerdo. “No fui parte de eso”, dijo en una entrevista. “Quiero que quede claro”. Al preguntarle por qué firmó el acuerdo, en su función de albacea, respondió que no le quedó opción. “Era eso o perder mi papel de albacea”, dijo. Se le preguntó si eso quería decir que no estaba de acuerdo con la queja en contra del hospital. “No creo que pueda responder eso”, dijo Carol Armstrong. Estaba sujeta a un acuerdo de confidencialidad,dijo.

Mark y Rick Armstrong no respondieron a repetidas solicitudes para hacer comentarios. De igual forma, Wendy Armstrong, quien fungió como la abogada de la familia en el acuerdo, se rehusó a responder.

Después de la muerte de Neil Armstrong, su familia habría firmado un acuerdo de confidencialidad

Los restos del astronauta fueron depositados en el mar en septiembre de 2012. Fotografía de Bill Ingalls/NASA vía Getty Images

Tres evaluaciones de expertos realizadas a los registros médicos de Neil Armstrong —una a solicitud de la familia Armstrong y dos para el hospital— ofrecen una descripción de lo sucedido después de que fue internado con síntomas de una cardiopatía en el hospital Mercy Health,  en el suburbio de Fairfield, en Cincinnati. Los registros no mencionan por qué él o su familia eligieron el hospital de Fairfield, un hospital comunitario que es parte de un grupo más grande de hospitales católicos ahora llamados Bon Secours Mercy Health, en vez de, por ejemplo, el Centro Médico de la Universidad de Cincinnati, un hospital académico más grande.

Después de realizarle pruebas, los doctores de Fairfield decidieron hacerle de inmediato una operación de bypass. Algunos expertos cuestionaron posteriormente la premura. Como un componente estándar del procedimiento, los doctores implantaron cables temporales para moderar el ritmo de su pulso mientras se recuperaba.

No obstante, cuando una enfermera le quitó los cables, Armstrong comenzó a tener un sangrado interno y su presión sanguínea cayó. Los doctores lo llevaron al laboratorio de cateterismo del hospital, donde un ecocardiograma mostró, en palabras de un experto, “un sangrado rápido y significativo”. Los doctores drenaron parte de la sangre de su corazón para evitar que el fluido acumulado lo presionara y lo obstruyera.

Armstrong fue trasladado del laboratorio de cateterismo a un quirófano. Los registros no dejan claro qué hicieron los doctores ahí, pero al parecer el astronauta resistió una semana o más antes de morir el 25 de agosto. En aquel entonces, su familia anunció que la causa de la muerte había sido por “complicaciones debido a procedimientos cardiovasculares”.

Las evaluaciones de los expertos se enfocan en la decisión del hospital de llevar a Armstrong a un laboratorio de cateterismo en vez de enviarlo directamente a un quirófano. “La decisión de ir a un laboratorio de cateterismo fue EL principal error”, escribió Joseph Bavaria, vicepresidente de la cátedra de cirugía cardiotorácica en la Universidad de Pensilvania, en una evaluación que fue realizada a solicitud de la familia Armstrong.

Mientras que Richard Salzano, un cirujano cardiotorácico del Centro Médico de Yale que evaluó el caso para el hospital, consideró “defendible” la decisión de enviar a Armstrong al laboratorio. Sin embargo, dijo que fue “ciertamente más riesgoso que llevar al paciente directamente al quirófano”.

Salzano les comentó a los abogados del hospital que, después de que comenzó el sangrado, Armstrong habría tenido una probabilidad de supervivencia del 50% si los cirujanos le hubieran reabierto el pecho en el laboratorio de cateterismo, pero que “el paciente se volvió insalvable de camino al quirófano”, según lo muestran los registros del caso.

Salzano se rehusó a hablar sobre el caso. Bavaria no respondió de inmediato a una solicitud para ofrecer comentarios. Otro doctor que examinó el caso para el hospital, J. Stanley Hillis, respaldó en general la manera en que se manejó el caso —incluida la decisión de tratar a Armstrong en el laboratorio cuando surgieron las complicaciones. “Sé que me pidieron que lo mantuviera confidencial”, dijo Hillis, un cardiólogo en activo que trabaja en Indiana. “Simplemente hablé con ellos y les di una breve opinión”. Se negó a dar más comentarios, con el argumento de que solo tenía “vagos recuerdos” de detalles médicos de hace cinco años.


©The New York Times 2019

Scott Shane es reportero del The New York Times, escribe de seguridad nacional y otros temas.