La vida de los otros

“Y luego aprobarán la pedofilia y el matrimonio con artefactos”

Muchos contra el matrimonio igualitario dicen que es la puerta para legalizar parafilias. Una breve verificación de datos alrededor del mundo demuestra que no hay ningún fundamento legal, científico o histórico en esos argumentos.
  • matrimonio con artefactos

    Fotografía de Valentina Tuchie para GK

Que el matrimonio igualitario es la puerta a legalizar la pedofilia y la zoofilia, dicen algunas personas. Hicimos una breve verificación sobre qué ha pasado desde que se aprobó el matrimonio igualitario en otros países, y ver si en esos lugares ya se organizan bodas con infantes, animales o artefactos. 

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El 12 de junio de 2019 Ecuador se convirtió en el país número 29 en el mundo en aprobar el matrimonio civil igualitario, y quinto en América Latina.  En lo que va de 2019 dos países más lo han aprobado. Menos de un mes antes, Taiwán aprobó un proyecto de ley que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo. Lo que convirtió a la isla en el primer país de Asia en permitir que personas del mismo sexo se casen. Y desde el 1 de enero de 2019, Austria se unió a la lista de países europeos que lo han legalizado. 

Los primeros en hacerlo fueron los Países Bajos, hace 19 años. Cuando todavía algunos estados de Estados Unidos penalizaban los actos homosexuales, la legislación holandesa cambió para dar a las parejas del mismo sexo el derecho a casarse, divorciarse y adoptar hijos. Se modificó una sola frase en el estatuto de matrimonio civil existente, para que dijera “Un matrimonio puede ser contraído por dos personas de diferente sexo o del mismo sexo”. Tres años después, Bélgica siguió sus pasos y con la aprobación del matrimonio igualitario les dio a las parejas de gays y lesbianas los mismos impuestos y derechos de herencia que a las heterosexuales. En 2006, su parlamento aprobó a las parejas del mismo sexo el derecho a adoptar. Pero desde entonces, en ninguno de los dos países se ha legalizado la pedofilia y  los tres países tomaron medidas para prohibir la zoofilia, los Países Bajos la prohibieron en 2010 y Bélgica en 2007

Aunque Canadá empezó a aprobar el matrimonio entre parejas del mismo sexo en 2003,  se tomó un par de años más en lograr que sea legal a nivel nacional, hasta que finalmente en sucedió, dos años después. A pesar de un parlamento dividido, España también lo legalizó en 2005. Y cambió el estatuto matrimonial existente a: “El matrimonio tendrá los mismos requisitos y resultados cuando las dos personas que entren en el contrato sean del mismo sexo o de diferentes sexos”.

El año siguiente Sudáfrica se unió a la lista. Sin embargo, el monarca tradicional de la gente zulú, que representa aproximadamente una quinta parte de la población del país, todavía sostiene que la homosexualidad es moralmente errónea. Desde enero de 2009 las parejas del mismo sexo se han podido casar en Noruega. También pueden adoptar o someterse a inseminación artificial. Los dos países castigan las relaciones sexuales con menores de 16 años y ya contaban con leyes que prohibían la zoofilia antes de aprobar el matrimonio igualitario.  

En Suecia es legal desde abril de 2009. Aunque ya se permitía a las parejas homosexuales  registrarse para las uniones civiles desde 1995. Con la ley de 2009 permite que gays y lesbianas se casen en ceremonias religiosas y civiles, pero no se requiere que el clero oficie en tales ceremonias.  Pero no se ha aprobado la pedofilia – desde 1937 existe una ley que califica como violación cualquier actividad sexual con menores de 16 años – ni la zoofilia – en 2008 se aprobó una ley que castigaba la zoofilia con cárcel

En 2010, Islandia y Portugal se unieron a la lista de países donde el matrimonio igualitario es legal. Y en ninguno de esos países se ha aprobado la zoofilia  El mismo año, Argentina se convirtió en el primer país latinoamericano en legalizarlo.  Han pasado nueve años desde entonces, y aún no se ha legalizado la pedofilía- la edad de consentimiento en Argentina es 13, pero existen restricciones para el sexo con adolescentes entre las edades de 13 y 16 años. Y aunque no existe una ley que prohiba la zoofilia, proyectos para incluirla en la Ley contra el maltrato animal están siendo discutidos por el Congreso. 

En junio de 2012, Dinamarca aprobó un proyecto de ley que legalizaba el matrimonio entre personas del mismo sexo. Y lo hicieron con la bendición de la reina Margarita II. La medida se convirtió en ley unos días después de su aprobación, cuando la reina Margrethe II dio su consentimiento real al proyecto de ley. En 1989, Dinamarca se convirtió en el primer país en permitir que las parejas del mismo sexo se registren como parejas domésticas. Y en 2010, el país aprobó una ley que permitía que las parejas homosexuales en unión civil puedan adoptar niños. Pero cinco años después se prohibió la zoofilia en todo el país. 

El segundo país latinoamericano en aprobarlo fue Uruguay, en 2013. Uruguay es uno de los países más seculares de América Latina. Un estudio del Pew Research Center sobre el panorama religioso mundial encontró que cerca de cuatro de cada diez uruguayos no están afiliados a una religión en particular. Alrededor del 58% son cristianos, mientras que en América Latina y el Caribe, en su conjunto, el 90 por ciento de la población es cristiana. Consecuente con su secularidad, Uruguay no ha aprobado la pedofilia y aunque no existe ninguna ley que prohiba el bestialismo, cuentan con una estricta ley contra el maltrato animal. 

El país número 13 y el primero del Asia-Pacífico en aprobar el matrimonio igualitario fue Nueva Zelanda, en 2013. Esta medida también permite que parejas del mismo sexo adopten. En este mismo año Francia, Brasil, Inglaterra y Gales también lo aprobaron. En 2014 Escocia también lo hizo. Y Luxemburgo también. Actualmente, el Primer Ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, es el primer Primer Ministro abiertamente gay del mundo. Fue reelegido para un segundo mandato y fue uno de los primeros en casarse después de la aprobación de la ley. En 2019 solo hay tres líderes mundiales abiertamente homosexuales. Bettel en Luxemburgo, Leo Vadkar en Irlanda, quien tiene una pareja, pero todavía no ha decidido casarse, y Ana Brnabic en Serbia, quien tiene pareja pero no puede casarse porque el matrimonio igualitario en su país todavía no ha sido aprobado. Ninguno de los tres ha presentado proyectos de ley para que se apruebe el bestialismo o la pedofilia. 

Finlandia fue el último de los países nórdicos en legalizar el matrimonio igualitario en 2015. Las islas de Irlanda y Groenlandia también lo aprobaron en 2015. Y Estados Unidos lo aprobó a nivel nacional ese mismo año, once años después de la primera boda entre personas del mismo sexo celebrada en el estado de Massachusetts. En 2016 Colombia se volvió el cuarto país latinoamericano en legalizar el matrimonio igualitario. En 2017 Alemania, Malta y Australia también lo legalizaron.  Aunque en Alemania y Finlandia se permiten las relaciones sexuales con animales; Irlanda, Groenlandia, Malta y Australia castigan la zoofilia con cárcel y Estados Unidos está tomando medidas para prohibirla en todos los estados. 

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Desde 2016 circulan rumores que afirman que la comunidad LGBTI iba a agregar una ‘P’ a sus siglas— P, de Pedosexuales. Pero eso no es cierto. Los activistas antiderechos promovían la idea de que la homosexualidad y la pedofilia están conectadas, a pesar de que no existan pruebas científicas al respecto. Incluso comenzó a circular un cartel falso con esas siglas. 

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Fotografía de Valentina Tuchie para GK

Este cartel fraudulento fue el trabajo de una campaña de desinformación que comenzó el 23 de junio de 2016 con una cadena de información en el sitio web 4archive sobre cómo engañar a los activistas LGBT para que apoyen a los pedófilos. Entre las “recomendaciones” estaban ubicar los carteles en lugares públicos, como escuelas, o utilizar ciertas frases para evitar sospechas. 

No se detuvieron ahí. En enero de 2017 se publicó una cadena de comentarios en el blog en la que supuestamente se presentaban planes a detalle de cómo la comunidad LGBTI planeaba apoyar a la pedofilia. 

Existe el mito de que la mayoría de los adultos que abusan sexualmente de los niños son homosexuales, pero no hay evidencia científica que respalde tal afirmación.

Desde hace más de 20 años varios investigadores se han dedicado a analizar esta pregunta para determinar si los homosexuales son más propensos a ser pedófilos que los heterosexuales. 

Los datos dijeron, con claridad, que no. Por ejemplo, en un estudio de 1989 dirigido por Kurt Freund del Instituto Clarke de Psiquiatría en Canadá, los científicos mostraron imágenes de niños a adultos heterosexuales y homosexuales y midieron la excitación sexual y concluyeron que no hubo diferencia en la reacción entre ambos. Un estudio de 1994, dirigido por el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado, examinó 269 casos de niños que fueron agredidos sexualmente por adultos. En solo dos de esos casos, el agresor fue identificado como gay o lesbiana. 

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La edad de consentimiento sexual es la edad mínima que una persona “se considera legalmente competente para consentir en actos sexuales”. Si una persona adulta perpetra actos sexuales con alguien menor de la edad de consentimiento, incluso si el acto fuese supuestamente consentido por la ley, hay varios países cuyas legislaciones lo consideran una violación. 

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Fotografía de Valentina Tuchie para GK

Cuando las  edades de consentimiento no están definidas o son bajas se crea un área de oportunidades para los pedófilos. Como en Francia en marzo de 2018, cuando un caso que involucraba a un hombre de 30 años y a niñas de 11 años provocó una discusión sobre la edad mínima para consentir sexualmente. Como resultado, Francia cambió sus legislación para que el sexo con cualquier persona menor a 15 años sea clasificado como violación. 

Según las leyes previas país, cualquier acto sexual entre un adulto y un menor de 15 años puede ser procesado como un delito sexual, pero el fiscal debía probar que no fue consensual.  En otros países, como el Reino Unido, la ley es más clara: la edad de consentimiento es de 16 años y existe “una presunción irrefutable de falta de consentimiento” en casos que involucran a alguien más joven que eso. 

Francia no es el único país que cambió la edad de consentimiento

España tenía una de las menores edades de consentimiento en Europa, pero la elevó de 13 a 16 en 2013, ocho años después de aprobar el matrimonio igualitario. En realidad, pasó exactamente lo contrario de lo que anuncian quienes se oponen al matrimonio igualitario 

De esta forma, alineó su edad de consentimiento con las del Reino Unido, Rusia, los Países Bajos, Noruega, Finlandia y Bélgica, países en los que también el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal . Además, en Malta, donde el matrimonio igualitario es legal desde 2017,  la edad de consentimiento es mucho mayor: 18 años. 

En Brasil, Colombia y Ecuador, la edad de consentimiento es de 14 años, independientemente del género o la orientación sexual. Mientras que en Paraguay no hay matrimonio igualitario, pero sí hay diferencia en la edad de consentimiento según la orientación sexual: 14 años para las relaciones heterosexuales y 16 años los homosexuales. 

Nigeria, donde los derechos LGBTI no son reconocidos y en algunas partes se castiga con lapidación hasta la muerte, tiene la edad de consentimiento más baja del mundo: 11 años. 

Japón, el país con la edad de consentimiento más baja de Asia (13 años), tiene una visión bastante progresista bajo estándares asiáticos sobre la homosexualidad, pero todavía no ha legalizado el matrimonio entre parejas del mismo sexo. 

Pero, ¿podría asociarse de cualquiera manera a la homosexualidad con la pedofilia de cualquier forma? Gregory Herek, psicólogo investigador de la Universidad de California, define la pedofilia como “un trastorno psicosexual caracterizado por la preferencia de los niños prepúberes como parejas sexuales, que pueden o no ser objeto de acción”. Explica que en raras ocasiones un pedófilo experimenta el deseo sexual de adultos —sin importar género u orientación sexual. Por lo general, la mayoría se identifica como heterosexual —incluso aquellos que abusan de niños del mismo género. Los pedófilos están excitados sexualmente por la juventud extrema, no por género.

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El consentimiento, como lo entienden la mayoría de legislaciones contemporáneas, exige una expresión de voluntad hecha por una persona en pleno uso de sus facultades mentales. El nivel de conciencia de los animales, incluso de los más inteligentes, está muy por debajo de el de los adolescentes humanos, por lo que es muy poco probable que las legislaciones que están caminando a subir el umbral el consentimiento sexual vayan a bajarlo para los animales —que no tiene la capacidad mental de consentir en los términos que las leyes exigen. 

Sin embargo, hay personas que todavía no entienden la diferencia. Como el político estadounidense Ben Carson, quien comparó el matrimonio entre personas del mismo sexo con la bestialidad durante una entrevista en 2016. Muchos, como él, asocian a la zoofilia, que es un trastorno parafílico, a la homosexualidad, que es una orientación sexual.

Las parafilias son tendencias sexuales atípicas y que tienen un componente de rareza y de perversión. Una de las más conocidas es la zoofilia o bestialismo. En este trastorno de la inclinación sexual hay atracción sexual consistente a lo largo del tiempo hacia otros animales no humanos. Se la llama bestialismo cuando el sujeto consuma sus fantasías. La zoofilia es una práctica penada por ley en múltiples países por al abuso que se comete con el animal en cuestión, las enfermedades y las lesiones que pueden provocar.  

En marzo de 2018, Malcom J. Brenner se dio a conocer por su romance con Dolly, un delfín. Pero Brenner aclaró que solo se sentía atraído por animales hembras y que es heterosexual. Brenner afirma que se “enamoró” de Dolphin Dolly y que comenzó una relación sexual que llamó “consensual” con ella. “Como adulto, soy heterosexual, aunque cruzo líneas entre especies”. 

Hay países donde la ley establece claramente que este tipo de actos están prohibidos. Pero no es así en todos los países. En algunos las leyes que la prohíben no son claras, incluyen solo ciertos actos sexuales o no existen. Algunos, como Costa Rica, los prohibieron hace menos de cinco años. Y en países como Zimbabwe, Sudáfrica y el Reino Unido, donde la bestialidad ha sido ilegal durante siglos, todavía se registran casos

Incluso las religiones varían en su tolerancia a la bestialidad. Todas las ramas del cristianismo y el judaísmo, por ejemplo, prohíben completamente el sexo entre humanos y animales. El Islam, sin embargo, no tiene prohibiciones específicas contra estos actos y, en la práctica, los países islámicos han sido indulgentes al momento de castigar a los que se involucran en ellos, siempre que el animal no sufra daños. Lo mismo ocurre con el hinduismo, una religión que tiene a varios animales como deidades. 

Cada vez menos países están aceptando estas prácticas sexuales. En 2015, tres años después de aprobar el matrimonio igualitario, Dinamarca se convirtió en uno de los últimos países europeos donde la bestialidad no estaba prohibida. Hungría, Finlandia y Rumania son los únicos países de la Unión Europea donde la zoofilia es legal. España también la prohibió en 2015 y se castiga con hasta un año de prisión. Otros, como Estados Unidos, están avanzando un estado a la vez para prohibirla a nivel nacional. 

Solo en 3 países donde es el matrimonio igualitario es legal no está prohibida la zoofilia. Estos son:  Alemania, Finlandia y Brasil. Mientras que en otros 4 —Taiwan, Groenlandia, Argentina y Uruguay— no hay leyes específicas que lo prohiban. Pero sí hay otros países, como Rusia, Hungría y Rumania, donde el matrimonio igualitario es ilegal, pero si es permitido tener relaciones con animales. 

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En noviembre de 2018, un japonés se casó con el holograma de un personaje de anime llamado Hatsune Miku. Akihiko Kondo se enamoró de Miku, pero no del personaje, sino de su holograma personal. En ninguna parte de los artículos 731–737 del Código Civil que rigen el matrimonio en Japón, se permite a las personas casarse con objetos inanimados. 

Los objetófilos son personas que quieren tener relaciones emocionales, románticas, afectivas o sexuales con objetos. Las historias de personas que se identifican como sistemas operativos ha sido carne de medios sensacionalistas. 

Hasta el momento, en ningún país es legal contraer matrimonio con objetos inanimados. Incluso por cuestiones prácticas. Para estar legalmente casados, ambas partes deben firmar la licencia de matrimonio delante de un funcionario autorizado, con un testigo. Obviamente, un objeto inanimado no puede firmar la licencia de matrimonio.

La falta de legalidad no ha evitado que varias personas se ‘casen’ con objetos y que transmitan las ceremonias por internet. Y hay compañías, como Gatebox que fabricó a la ‘esposa’ de Kondo, que ofrecen certificados de “matrimonio” entre las personas y los objetos. Kondo y su holograma no son los únicos, según Gatebox, se han entregado más de 3.700 certificados de matrimonio hasta el momento. Pero ninguno tiene validez legal. 

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Diferenciar entre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la pedofilia, la zoofilia y el matrimonio con objetos es fácil. 

En la primera contraen matrimonio dos adultos que tienen capacidad para consentir. En la pedofilia, uno de los involucrados —por su reducida edad— no tiene esa capacidad de consentimiento. 

En la zoofilia, los animales —aunque pueden sentir y tienen empatía— no pueden consentir. Y el matrimonio con objetos no es legal y una de las partes no tiene consciencia, así que no puede consentir o firmar la licencia de matrimonio. 

Está claro que no hay ninguna relación de causalidad entre cosas que no tienen nada que ver entre sí —más allá de frases estridentes. 

Susana Roa
(Ecuador, 1997) Periodista. Investigadora y asistente de producción de La Foca. Graduada en la Universidad de Los Hemisferios.