Un nuevo parque nacional se suma a las 54 áreas protegidas del Ecuador. Al sur del país, en la Cordillera Real Oriental, colindando con el parque nacional Sangay está Río Negro-Sopladora, un área dominada por páramos y bosques andinos casi intactos que albergan una gran riqueza de especies de animales y plantas.

Por a su importancia biológica e hídrica, el Ministerio del Ambiente de Ecuador (MAE) y la ONG Naturaleza & Cultura Internacional (NCI) suscribieron en el 2017 un convenio para impulsar la incorporación sus más de 30 mil hectáreas —ubicadas en las provincias de Morona Santiago y Azuay, al sur del país— al Subsistema de Patrimonio de Áreas del Estado (PANE) y al Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Ecuador. En enero de 2018 en una ceremonia en Macas, provincia de Morona Santiago fue declarado parque nacional por Tarsicio Granizo, Ministro de Ambiente.

plantas vasculares

En el Parque Nacional Río Negro-Sopladora existen 344 especies de plantas vasculares. Fotografía de Wilson Romero.

Desde 1971, Río Negro-Sopladora estaba protegido bajo la categoría de Área de Bosques y Vegetación Protectora Cuenca del Río Paute. “Una categoría de conservación muy débil”, según Fabián Rodas, coordinador de la oficina de NCI del programa Austro.  Entre el Parque Nacional Sangay y el Parque Nacional Podocarpus, dos áreas protegidas de importancia mundial para la conservación de la biodiversidad, existían 160 kilómetros de terreno casi desprotegido. “Durante estos últimos años se había identificado un sector con vacíos de conservación”, dijo Rodas. La nueva área protegida es clave pues conecta algunas reservas municipales con los dos parques nacionales. Además, según el biólogo Eduardo Toral, funciona como un corredor altitudinal que conecta los páramos con los bosques piemontanos.

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Son pocos los lugares en los Andes ecuatorianos donde ha habido muy poca intervención humana. Río Negro-Sopladora es uno de ellos. Su topografía agreste —con una variación altitudinal que va desde los 800 hasta los 3902 metros sobre el nivel del mar— y su clima lluvioso han impedido que los agricultores y ganaderos colonicen estas tierras.

Una de las pocas huellas que ha dejado el humano en esta zona es un sendero de 45 kilómetros fue utilizado por las culturas precolombinas Cañaris y Achuar para intercambios comerciales entre los Andes y la Amazonía. Mónica Pesantes, de NCI y encargada de realizar el Estudio de Alternativas de Manejo del nuevo parque nacional, dice que hace 102 años el padre Albino del Curto abrió el camino con fines religiosos. Actualmente, una vez al año, en noviembre, los pobladores locales y turistas realizan una peregrinación católica por este sendero, que empieza en Sevilla de Oro y termina en Copal.

Heliangelus amethysticollis

Heliangelus amethysticollis forma parte de las 136 especies de aves registradas en la primera evaluación biológica. Fotografía de Fabián Rodas.

La otra huella de la presencia del hombre —y que hoy podrá ser controlada— es la amenaza de la minería. Según Rodas, esta zona es muy rica en minerales. Afortunadamente, NCI logró el acuerdo para declarar esta área como Parque Nacional con el Ministerio del Ambiente antes de que se instalen concesiones mineras importantes en la zona. Sin embargo, Rodas cuenta que tuvieron que excluir una concesión ubicada al sur del área, porque ya había sido previamente entregada.

Con la declaración de esta zona como parque nacional, no se podrá realizar ninguna actividad extractiva de recursos no renovables —a menos que el Presidente de la República o la Asamblea Nacional lo permitan, según el artículo 25 de la Ley de Minería.

Pero el Parque Nacional Río Negro-Sopladora podrá quedar completamente protegido,luego de que el 4 de febrero de 2018, en la Consulta Popular, la mayoría de ecuatorianos votó Sí a la pregunta: “¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para que se prohíba sin excepción la minería metálica en todas sus etapas, en áreas protegidas, zonas intangibles y centros urbanos, de conformidad con lo establecido en el Anexo 5?”.

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Durante julio de 2017, el biólogo Eduardo Toral y su equipo de NCI, se adentraron en los bosques inexplorados de Río Negro-Sopladora. En tan solo 12 días descubrieron tres nuevas especies de anfibios: una rana, una salamandra y una culebra ciega. Esta expedición formó parte de la evaluación biológica de la zona como requisito para declarar un espacio como parque nacional.

Los resultados de esta evaluación demostraron que esta área aún conserva ecosistemas en excelente estado natural, con una cantidad importante de especies, varias de ellas endémicas, amenazadas, raras e incluso con la posibilidad de descubrir nuevas.

río negro sopladora

En Río Negro Sopladora se han registrado 43 especies de mamíferos. Fotografía Fabián Rodas.

Entre los cuatro tipos de bosque andino y los dos tipos de páramos que existen dentro del nuevo parque nacional Río Negro-Sopladora se encontraron 344 especies de plantas vasculares, de las cuales una podría ser nueva. Los biólogos registraron 136 especies de aves, 23 especies de reptiles y anfibios, y 43 especies de mamíferos. Entre los animales más representativos están los osos andinos, el tapir, el cóndor andino. Rodas incluso sospecha que también podrían encontrar jaguares. “Es muy probable que esta sea la primera investigación biológica que existe del área” dijo Rodas, refiriéndose a la evaluación biológica realizada que forma parte de los requisitos para declarar un área protegida. Debido a su inaccesibilidad, el Parque Nacional Río Negro-Sopladora es muy poco conocido en términos científicos, todavía quedan muchas especies por descubrir.

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El biólogo Eduardo Toral relató cómo descubrieron las tres nuevas especies de anfibios. Dijo que observaron, por ejemplo, a una rana de color verde, de unos 7 centímetros que se escondía debajo de una roca a orillas de un río. Su canto la delató y permitió que los investigadores la hallaran. “Sabíamos que era algo nuevo. Pertenece a un grupo que se está describiendo” dijo Toral.

Hyloscirtus sp

Hyloscirtus sp. Fotografía de Eduardo Toral-Contreras.

Luego vendría la salamandra. Normalmente estos anfibios son pequeños y viven en rangos altitudinales debajo de los mil metros sobre el nivel del mar. Cuando Toral y su equipo encontraron a esta salamandra se dieron cuenta de que se trataba de una nueva especie, pues se hallaba a una altura de 1500 metros sobre el nivel del mar y medía alrededor de 10 centímetros.

Bolitoglossa sp

Bolitoglossa sp. Fotografía de Eduardo Toral-Contreras.

Toral dijo que aquel día de trabajo dentro de Río Negro-Sopladora parecía que el cielo iba a colapsar. La lluvia caía sin tregua y removía la tierra del bosque. Fue cerca del camino padre Albino del Curto donde vieron a una culebra deslizándose por el lodazal. La lluvia la había obligado a abandonar su refugio. Toral dijo que apenas la vieron se lanzaron para atraparla. Estos anfibios se los conoce como cecílidos o culebras ciegas. “Estos animales son muy raros de encontrar. El único cecílido equivalente al que encontramos está en la falda occidental del Ecuador, en la depresión hacia la costa. Nosotros encontramos la nueva especie al otro lado”, señaló Toral.

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Epicrionops sp. Fotografía de Eduardo Toral-Contreras.

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El Río Negro que corre por el nuevo parque nacional forma parte de la cuenca del río Paute, que abastece al sistema hidroeléctrico Paute Integral, el cual genera 1757 megavatios de energía hidroeléctrica, según la Corporación Eléctrica del Ecuador. Los ríos, afluentes y cascadas son también fuentes de agua para las poblaciones aledañas. La preservación de los recursos hídricos es una motivación importante para las comunidades a la hora de proteger los bosques. Rodas lo comprobó en el proyecto del corredor Sangay-Podocarpus, donde se impulsa la creación de reservas municipales para conectar el parque nacional Sangay con el parque nacional Podocarpus a través un corredor de áreas protegidas naturales. “Con los servicios ambientales que presenta el ecosistema logramos el interés de las comunidades locales”, explicó Rodas.

Agua en Río Negro Sopladora

Uno de los servicios ambientales más importantes del parque nacional Río Negro Sopladora es el agua. Fotografía de Wilson Romero.

Gracias a la voluntad de estas comunidades, a los estudios biológicos, a la iniciativo de NCI y de Andes Amazon Fund, así como del Gobierno ecuatoriano a través del Ministerio del Ambiente, hoy el Parque Nacional Río Negro-Sopladora ha recibido la categoría más alta de conservación del país.


Este texto se publicó originalmente en Mongabay Latam