Profundidad

Conozca a los padres (del sí y del no)

Tras los resultados de la Consulta, la paternidad sobre ellos se disparó: diferentes líderes y grupos políticos reivindicaron los porcentajes del Sí y del No para decir que representan a ese porcentaje del electorado. Pero, ¿ en realidad representa el 67% el capital electoral de Lenín Moreno? ¿Es el 33% la evidencia cierta de que el correísmo es la ‘primera fuerza política del Ecuador’? Una revisión científica de las cifras nos da las respuestas más claras.
  • Quién es la primera fuerza política del Ecuador

    Ilustración de Paula de la Cruz


UN CABLE A TIERRA EN UN PAÍS POLARIZADO

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Hace apenas 10 meses, el Ecuador vivió una de las campañas electorales más disputadas que se recuerde. Cuando terminó, el mapa electoral quedó trazado entre dos grandes segmentos de voto, manifestados en la Segunda Vuelta Electoral del 2017: Alianza País con el 51%, CREO con el 49%.

A partir de esas dos cifras, es posible analizar cómo se distribuyeron estos votos en la reciente Consulta Popular.

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El mejor pronóstico de los resultados de la consulta fue de Eureknow. Su última predicción, hecha el 22 de enero, tuvo una diferencia del 3.3% con los resultados definitivos del 4 de febrero. Al hacer esa encuesta, Eureknow también preguntó sobre los votos de la segunda vuelta presidencial de abril de 2017. Cruzando ambas variables es posible hacer una estimación bastante confiable de cómo se distribuyeron los votos válidos entre la segunda vuelta 2017 y las preguntas del referéndum-consulta 2018.

En este análisis, el total de votos válidos del padrón electoral se divide en cuatro grupos, a los que identificaremos como I, II, III y IV.

Cruce de votaciones entre abril 2017 y febrero 2018

  1. Los que votaron por el candidato de AP (Lenín Moreno) en la segunda vuelta 2017 y votaron Sí en la consulta 2018. En general, se podría decir que este grupo incluiría a gente que confió en la tesis de Alianza País del 2017, y en la propuesta actual de Lenín Moreno.
  2. Los que votaron por el candidato de AP (Lenín Moreno) en la segunda vuelta 2017 y votaron No en la consulta 2018. En este grupo se encontraría gente que confió en la tesis de Alianza País del 2017, pero creería en el Rafael Correa actual. En este grupo están, también, las personas que no están de acuerdo en determinadas preguntas, pese a haber votado por Lenín Moreno en las presidenciales del año anterior.
  3. Los que votaron por el candidato de CREO (Guillermo Lasso) en la segunda vuelta 2017 y votaron Sí en la consulta 2018. Podrían corresponder a este grupo los detractores de Rafael Correa, disconformes con la tesis de Alianza País del 2017, y que en la Consulta habrían coincidido en preguntas específicas con la tesis del Alianza País actual (es decir, la liderada por Lenín Moreno y enfrentada con la facción ‘correísta’).
  4. Los que votaron por Guillermo Lasso (CREO) en la segunda vuelta 2017 y votaron No en la consulta 2018. A este grupo corresponderían los detractores del Alianza País del 2017, detractores actuales de Lenín Moreno, así como también aquellos que no estarían de acuerdo con determinadas preguntas.

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El siguiente es un estimado de la distribución de votos válidos entre la segunda vuelta 2017 y las preguntas del referéndum 2018. Los apuntes a continuación son consideraciones metodológicas, y la tabla está debajo de ellas.

Para esta estimación, tomamos en cuenta:

1) los datos levantados en la última encuesta (enero 22) de Eureknow;

2) los resultados oficiales CNE de la Segunda Vuelta 2017; y,

3) resultados oficiales CNE del Referéndum y Consulta 2018.

Con estos insumos dimos los siguientes pasos:

  • El primer estimado de la distribución de votos tiene como base únicamente a la encuesta —muestreo aleatorio, hecho en Quito, Guayaquil, Manta y Cuenca entre el 18 y el 22 de enero. Su nivel de confianza fue del 95% y su margen de error del 3%.
  • En un segundo paso, se realizaron ajustes para que los grupos I y II sumen el 51% de los votos válidos (que fue la votación que Moreno obtuvo en 2017). Lo mismo se hizo con los grupos III y IV para que sumen la votación de Lasso (49%). Estos ajustes son menores dado que la encuesta refleja un empate entre los dos candidatos. Cabe indicar que, dado que estas son sólo estimaciones, los valores decimales son irrelevantes.
  • Un tercer paso era necesario porque la encuesta sobreestimó la votación del Sí en todas las preguntas en un 3% en promedio. Entonces, se ajustaron los grupos I y III para que sumen la votación final oficial del Sí, y los grupos II y IV para que sumen la votación final oficial del No. Comparando la distribución ajustada con la distribución original (sólo en base a la encuesta), se nota que hay un ligero aumento de los valores de los grupos correspondientes al No.

Hemos resaltado las preguntas en donde el No obtuvo la mayor votación. En anaranjado se muestran las preguntas en donde la distribución se diferencia significativamente de las demás preguntas.

quién es la primera fuerza política del Ecuador

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Como lo indican los resultados de la tabla de distribución de votos, cada uno de estos grupos presenta escenarios diferentes para cada una de las siete preguntas.

El grupo I (afín a AP en el 2017 y que aún apoyaría a Lenín Moreno) oscila entre el 27% y el 33%. Es, además, el grupo que tiene menor variación entre preguntas, seis puntos porcentuales.

El grupo II oscila entre el 18% y 24%. Pero si consideramos únicamente las preguntas 2, 3 y 6 —que son las preguntas en las que Correa enfocó su campaña por el No—, es posible concluir que el correísmo duro se encuentra entre el 21% y 24% del total de votantes. Si bien este rango de porcentaje estaría muy alejado de lo dice la narrativa de las figuras políticas emblemáticas del correísmo (Marcela Aguiñaga, Gabriela Rivadeneira, Pabel Muñoz, el propio expresidente), no deja de ser un porcentaje importante en términos de voto duro.

Si nos enfocamos exclusivamente en los grupos I y II, podemos inferir el nivel de división que se se vive en lo que fue Alianza País (hoy fraccionado en AP y el que se llamaría movimiento ‘Revolución Ciudadana’, encabezado por Correa). El Sí representa, dependiendo de la pregunta, entre la mitad y los dos tercios (entre el 53% y 64%) del voto alcanzado en abril de 2017.

Este resultado discrepa con la idea de unanimidad que reivindican para sí los sectores correístas. Por otro lado, el hecho de que casi la mitad del voto del entonces candidato Moreno fue por el No (47% en base a la Pregunta 2), no deja de ser importante en términos de la captación correísta del segmento original de votos de AP.

Los dos grupos que votaron por CREO en 2017 (III y IV) son los de mayor variación: están fuertemente influenciados por la naturaleza de cada pregunta.

El grupo III fluctúa entre el 33% y 42% de los votos válidos, atribuible a detractores de Alianza País en 2017 y Rafael Correa en 2018, probablemente afines a Lenín Moreno y a actores de oposición no identificables. Constituye el segmento más alto de todos, y ha sufrido intentos de minimización y de atribución por algunos políticos y los analistas. Minimización por parte de sectores del correísmo, que buscan posicionar que se trata de un segmento altamente fragmentado sin capitalización política. Y atribución por actores políticos que claman su participación en el éxito del resultado obtenido (el triunfo del Sí), como Guillermo Lasso y grupos sociales que se oponen a la explotación petrolera y minera.

El grupo IV varía del 7% al 16% (lo que representa entre la tercera, 1/3, y las dos quintas, 2/5, partes del voto por el No dependiendo de la pregunta). Este segmento es el de menor tamaño, y el más difícil de interpretar de acuerdo a las narrativas políticas imperantes.

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En la visión extrema de que quienes votaron en contra de AP en 2017 deberían votar ‘contra Correa’ hoy, el tamaño de este grupo debería ser minúsculo ya que incluiría únicamente a votantes completamente confundidos (por ejemplo, quienes no entendieron las preguntas). Una posibilidad es que este segmento aglutine el rechazo al partido de Gobierno (tanto en su versión pre-Moreno como pos-Moreno), o una desconfianza a las implicaciones de la consulta.

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El intento de adjudicación de este grupo IV por parte de sectores políticos que promovían el No es una arbitrariedad, porque se estaría aglutinando a los que posiblemente estuvieron confundidos, a los que rechazan y a los que desconfían de cualquier versión de AP. En general, se podría decir que la votación del No tiene dos componentes: uno duro y uno blando. El duro son los correístas. El grupo IV representa seguramente al voto blando del No.

Hay que resaltar que la distribución del voto en las preguntas 2 y 3 es la que más se diferencia de las demás preguntas. Estas se refieren a la reelección indefinida y a la disolución del actual Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. De las estimaciones de estas dos preguntas, se podría inferir que los que apoyan a Lenín Moreno representan al 27-28%, los partidarios duros de Rafael Correa al 23-24%, los detractores de Rafael Correa estarían entre el 35-37% y los críticos acérrimos de Lenín Moreno y Alianza País estarían entre el 12% y 14%.

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Para comprender la evolución de la opinión pública es indispensable implementar estudios periódicos y sistemáticos. En este caso en particular, Eureknow ha realizado mensualmente estudios y análisis de cruces de variables entre voto declarado e intención de voto. Los resultados que hemos presentado aquí son consistentes con un estudio realizado en diciembre de 2017 sobre las percepciones de la ciudadanía ante el regreso de Rafael Correa, de la gestión del presidente Lenín Moreno y de la Consulta Popular. En ese entonces se contrastó los valores de la encuesta de diciembre con los resultados de la segunda vuelta electoral, obteniendo resultados similares: Moreno alcanzó aproximadamente el 26% de partidarios y 12% de detractores, mientras que los partidarios duros de Rafael Correa fueron estimados en 21%.

Este tipo de análisis fortalecen los elementos con los que se hace opinión pública. Ayudan a evitar que se solidifiquen supuestos lanzados como verdades monolíticas, cuando son solo lecturas unidimensionales y desprovistas de contrastes. El aporte a la investigación se fortalece cuando se da un diálogo entre los diversos sectores de la ciudadanía —empresas, sector público, academia, investigadores, comunicadores, entre otros— quienes participan con lo mejor de su contribución profesional para el análisis, para dar lecturas cruzadas y color a los números.

En lugar de minimizar o maximizar segmentos electorales, hay que entender de qué están hechos y evaluar cuál será su rol en el futuro. No hay que olvidar que, en épocas de alta fragmentación electoral, los electorados duros se transforman en dirimentes: este análisis refleja la foto de hoy, en una película que se sigue rodando.

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** Una versión más técnica de este análisis fue publicada el 11 de febrero de 2018 en Cálculo Electoral

Sebastián y Ricardo son los gestores de la página Cálculo Electoral. Marcelo dirige la firma consultora Eureknow.