En la cuenta de Twitter del Banco Central del Ecuador, se publicó una declaración de su Vicegerente General, Rodrigo Landeta, quien dijo que “traer dólares tiene un alto costo para Ecuador. El dinero físico se desgasta y el dinero electrónico permite reducir dichos costos”. Su declaración es falsa: los gastos por transporte de remesas fueron de 3.372.855,73 dólares en el 2015, mientras que el dinero electrónico desde que se lanzó en el 2014 hasta junio de 2016, ha costado, al menos 4,6 millones de dólares.

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Landeta dijo “alto costo”, pero “alto” es un adjetivo comparativo, por lo que necesariamente deberá ser un “alto costo” en comparación con sus alternativas. Y la alternativa que se presenta es el dinero electrónico. Este mismo argumento, dicho de una u otra manera, ha sido repetido reiteradamente desde el Gobierno: tanto Correa el 11 de abril del 2016 en una entrevista para CNN —diciendo que Ecuador importa billetes de la Federal Reserve y eso es altamente costoso—, como el Gerente General del Banco Central, Diego Martínez, en declaraciones públicas en las que dijo que el coste de traer dólares es de 10 millones de dólares. Para calcular cuánto le cuesta a Ecuador traer los dólares desde Estados Unidos no se toma en cuenta cuánto cuesta comprar los billetes y monedas sino el costo de fletar un avión desde Estados Unidos con la seguridad pertinente para el caso. Desde el inicio de la dolarización, Ecuador no trae monedas de 50 ni de 5 centavos y produce sus propias porque traerlas en avión desde Estados Unidos resulta más costoso que acuñarlas en el país. En total, esta producción no superan los 83,4 millones de dólares, y por eso es que hay este peculiar “bimonetarismo” (uso de dos monedas distintas en una misma economía) en Ecuador.

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Según los Estados de Resultados publicados en la página web del Banco Central, el coste de esta partida de coste de transporte de remesas fue de 3.372.855,73 dólares en 2015, y de 640.999,79  en lo que va de enero a junio este 2016.

Ministerio De Finanzas

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Estas cifras no solo demuestran cuánto cuesta traer dólares desde Estados Unidos sino cómo la declaración del Gerente General está equivocada. En 2015, el costo fue menos de la tercera parte de lo que él declaró, y en el 2016 es aún menor.

Según El Comercio, la plataforma y la implementación del sistema de dinero electrónico costó 3,38 millones de dólares en 2012 (sin contar los costes de otros proyectos anteriores que fracasaron, como el de “billetera móvil” impulsado por el Gerente Pedro Delgado). Además de esto, según el Banco Central del Ecuador, se gastó más de 1.210.000 en su difusión, activación, socialización y posicionamiento. En total se ha invertido 4,6 millones hasta junio de 2016 (las horas de publicidad en radios medios y televisiones, las horas de trabajo del community manager  y otros empleados del BCE fomentándolo, no las contabilizamos).

Para que el dinero electrónico del Banco Central suponga un ahorro con respecto a los costes de manejo de la dolarización, debería representar una parte sustantiva de los billetes y monedas de dólares que hay en circulación en Ecuador. Hasta agosto de 2016, el dinero electrónico del país suma 1,7 millones de dólares mientras que la masa monetaria de billetes y monedas del país es de 12.142 millones de dólares —el dinero electrónico representa menos del 0,014% del efectivo de Ecuador—. Para ahorrar todos los costes del trasiego del efectivo desde Estados Unidos el dinero electrónico debería ser utilizado seis mil veces más. Es más cara la creación de este dinero de lo que se ahorraría en traer los dólares un año; aún si llegase a ser seis mil veces más usado de lo que es a día de hoy, algo que, evidentemente, no es previsible que ocurra ni en el corto ni en el medio plazo. Es cierto que el coste de crear el dinero electrónico es un coste fijo que se puede amortizar a lo largo de los años. Pero calculando un plazo de amortización de cinco años (lo propio de las tecnologías) y teniendo en cuenta que ya han pasado dos, parece imposible que se amortice tal coste.

Por tanto, podemos decir que la afirmación es falsa, como lo es el argumento de que el uso del dinero electrónico del Banco Central efectivamente ahorrará costes en el manejo de la dolarización. Más bien podemos afirmar lo contrario: hasta ahora se han incurrido en importantes costes (no sólo económicos, también de imagen) para promocionar este dinero electrónico y los resultados han sido muy, muy escasos por decir lo menos.

Bajada

El dinero electrónico debería ser utilizado seis mil veces más para representar un ahorro para el país.

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