La relación de Ecuador con China crece cada día más y nuestra dependencia de ellos, también. Según el Ministerio de Finanzas ecuatoriano, la deuda con China es de 6935 millones de dólares; el 30.1 % de nuestra deuda total. En la geopolítica mundial nos encontramos cada vez más en un mundo multipolar donde Estados Unidos no es el único que domina la agenda mundial, y bloques como el de la Comunidad Europea, los BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— y los países del Sur tiene cada vez más poder en las relaciones internacionales. Ahí precisamente se evidencia la evolución del poder de influencia a nivel mundial de China. Independientemente de los intereses de estas potencias, Ecuador debe entender la realidad de cada uno de esos países para para negociar con conocimiento de sus culturas —que no es necesariamente aquella que nos venden las películas de Hollywood. Ese es un ejercicio que será útil para el futuro; sin embargo, es también indispensable entender el estado actual de las relaciones comerciales y crediticias sino-ecuatorianas. Estas son algunas de los problemas y ventajas de los créditos que el Ecuador ha pedido a China en la última década.

Las desventajas son:

Costo excesivo: a partir de la decisión política de no endeudarse con los organismos internacionales de crédito tradicionales, la primera puerta que se toca para solicitar fondos es la del Gobierno chino. El problema es que cuestan 5% más de lo que costarían aquellos con el Banco Mundial. Como podemos ver en el siguiente cuadro, los US$ 5218.3 millones tienen tasas fijas entre 5.1% y 8%. Sin embargo, tienen la misma o menor tasas de interés que las de los bonos brady, global y soberanos —formas de financiamiento que tienen aún mayor costo que los préstamos bilaterales—.

costo excesivo

Condicionamiento: contrariamente a lo que comunica Rafael Correa sobre no aceptar condiciones, estos préstamos sí las tienen, como trabajar únicamente con empresas chinas para el desarrollo de proyectos: gran parte del dinero que debería circular en Ecuador ni siquiera sale de China. Eso hace que las empresas chinas se eximan a sí mismas de pagar el Impuesto de Salida de Divisas ecuatoriano que otros inversores sí deben solventar. A su vez, esto hace que no pasen por un concurso público para seleccionar al mejor proveedor —suponiendo que el ministerio respete en verdad la competencia y no haya amarres.

También, a inicios de 2011, Ecuador obtuvo otro préstamo por 1000 millones que autorizaba a PetroChina a cobrarle a empresas que le debían dinero a PetroEcuador si Ecuador no le pagaba a tiempo. 

Corrupción: El presidente chino, Xi Jinping,  empezó a combatir la corrupción dentro de su país al asumir el poder en el 2012. En el 2015, veintidós oficiales que tenían cargo ministerial o superior han sido procesados, mientras que 41 fueron sujetos de investigaciones formales. En el 2014 este número era 28 como dijo el procurador General Cao Jianming mientras presentaba el reporte de trabajo del 2015 en la Procuraduría Suprema del Pueblo (SPP). Un total de 54,249 oficiales han sido investigados por estar estar asociados a 40,834 casos de corrupción en el 2015.

En China los gerentes de las dos principales petroleras tienen cargos ministeriales-Sinopec, PetroChina y CNOOC. Justamente el caso más famoso de corrupción hasta la fecha ha sido el de Bo Xilai y Zhou Yongkang. En esta infografía del New York Times podemos ver toda la red de Zhou Yongkang y la gente que trabajaba en CNOOC. Sin embargo, muchos analistas dicen que esta campaña ha sido la excusa perfecta de Xi Jinping para eliminar a todos sus enemigos políticos dándole un poder que no ha tenido ningún líder desde Deng Xiaoping.  Bo Xilai era un de los posibles nominados a acceder al puesto que ocupa hoy Xi Jinping.

Dada la alta cantidad de controles dentro de China para luchar contra la corrupción, los burócratas corruptos chinos tienen más incentivo para salir a hacer de las suyas en países cuyos mecanismos de control no son tan fuertes como los de en China, como el nuestro. En Ecuador, CAMCE —una empresa china de ingeniería y construcción que ha sido denunciada por tráfico de influencias  en Bolivia— es investigada por la Contraloría a raíz de la ejecución de unos contratos de construcción por presuntas subcontrataciones no autorizadas y supuestos manejos económicos irregulares.

Realicé un análisis estadístico de los préstamos chinos a América Latina desde el 2005 al 2014 tomando en cuenta el índice de corrupción de Transparency International, el nivel del desarrollo Humano del 2015 y el acceso a recursos petroleros de cada país.

Encontré que existe una asociación estadísticamente significativa que muestra que mientras más corrupto es un país más créditos chinos recibe al hacer su regresión estadística. Hay explicaciones contrarias que permitirían explicar este fenómeno: por un lado podríamos decir que la gente a cargo de la negociación busca beneficiarse personalmente y por otro podría decirse que China ha otorgado estos préstamos ya que otros organismos de crédito le han cerrado las puertas de financiación como pasó en Ecuador luego de que Correa expulsara al representante del Banco Mundial. Dado que los países buscan asegurar sus proyectos y su presupuesto, China ha deseado asumir ese riesgo ya que recibe un mayor interés por la negociación.

Sorprendentemente, en el cuadro también se evidencia una asociación estadísticamente significativa al hacer su regresión estadística que muestra que mientras más desarrollado es un país, recibiría más créditos chinos. Esto puede darse dado que China presta dinero para invertir en grandes proyectos que los países menos desarrollados no han logrado llevar a cabo por la incapacidad estatal para ejecutarlos. Otra posible causa del acceso a préstamos chinos podría ser que China empezó a suplir la demanda de capital de naciones latinoamericanas para satisfacer su agenda personal de expansión de influencia. Esto aprovechando que los organismos internacionales tradicionales de crédito fueron dejado de lado y no son bienvenidos en algunos países luego de tanta retórica anti imperialista.

China no depende solo de nosotros mientras que nosotros dependemos cada vez más de ellos.  China debe asegurar su desarrollo y asegurarse que tendrá energía para el mismo.  Su producción local de petróleo no abastece su consumo por eso le interesa nuestro petróleo.  Ser miembro de la OPEP igualmente o tener recursos naturales como Brasil asegura también mayor acceso a préstamos chinos.

producción y consumo excesivo

Producción y consumo de petróleo en China, 1980-2015. Fuente: EIA International Energy Statistics (2014)

Solamente 10% de las importaciones petroleras chinas vienen del hemisferio occidental. Ellos pueden dejar de negociar con nosotros porque tienen otras opciones pero nosotros no podemos darnos el lujo de dejar de negociar con ellos.

Las regiones que importaron crudo a China en 2013. Fuente:  IEA (2014): China Oil, Gas and Petrochemicals

De 2009 al 2013 nuestras exportaciones no petroleras  hacia China crecieron 584% . Nuestras importaciones desde este país- crecieron 323%.Nuestra balanza comercial con China sigue siendo negativa pero importar desde China nos beneficia porque nos permite obtener productos que sería ineficiente producir en Ecuador. No hay que olvidarnos que el principal objetivo del comercio —como dice el premio Nobel y experto en comercio Paul Krugman— es beneficiarnos con productos que no nos son fácil de producir. Pensar siempre desde la perspectiva del exportador es pensar como el productor, cuando lo que se debe hacer es pensar desde la perspectiva del consumidor y buscar qué demanda queremos satisfacer y asegurar el acceso al consumo de productos de menor precio con mayor calidad. En Ecuador, como en todos los países del mundo, la mayoría de ciudadanos son consumidores y pocos son productores.

Falta de respeto a nuestros trabajadores. Si el gobierno local, en este caso el ecuatoriano, les pone freno a las empresas chinas es posible controlarlas y asegurar que respeten a nuestros trabajadores. Un buen ejemplo es la subida de sueldos a los empleados de un campo petrolero de 600 a 914 dólares luego de una protesta. La clave está en garantizar la seguridad de los trabajadores y recordar que no se pueden repetir casos como la muerte de 26 en la construcción de las centrales de generación bajo la dirección de empresas chinas. En estos trágicos episodios no solo han muerto ecuatorianos sino también chinos. 

Falta de transparencia: Aunque se ha avanzado en materia de transparencia en el Estado ecuatoriano, cuando se adquiere préstamos chinos no se la exige al gigante asiático. Toda información que pueda afectar al monopolio político del partido comunista en China no se transmite. Desde la declaración de guerra a la corrupción del presidente Xi Jinping, el mayor escándalo descubierto hasta la fecha tenía varios involucrados en las empresas petroleras chinas. Dado el miedo a involucrarse en negociados dentro de China, los burócratas de estas empresas tienen un mayor incentivo para salir a buscar oportunidades fuera de su país donde pasan por menos controles.

Falta de predictibilidad e información: Después de 2009, según Reuters, los términos de las negociaciones entre Ecuador y China cambiaron a favor del país asiático. Por ejemplo, el préstamo de 2010, con una línea de crédito de 1000 millones de dólares del Banco de Desarrollo de China, cortó el premium —una forma de compensación al inversor por un riesgo extra— que PetroChina pagaría por nuestro petróleo y le permitió revender el crudo ecuatoriano en cualquier mercado. Esta práctica de por sí no es preocupante dado que una vez que adquieren el petróleo, como dueños, pueden hacer lo que quieran con él.

Lo preocupante es el cambio de términos entre acuerdos que inicialmente incluían este premium. Esta experiencia debería hacer que el Ecuador esté más atento a sus futuras negociaciones dado el poderío chino y la falta de transparencia de su gobierno. Ahora con el bajo precio del petróleo, ojalá China no cuestione los precios de las preventas.

Costos ambientales: Los bancos occidentales tradicionales de crédito y las instituciones internacionales de financiamiento tienen pautas ambientales y directrices para sus proyectos. Los bancos chinos igualmente han desarrollado guías ambientales pero todavía no están a la altura de aquellos de occidente. Ojalá que esto no signifique una nueva “mano negra” de china.

Dentro de China, las regulaciones ambientales son regularmente burladas por las empresas. En el 2009, el Ministerio de Protección Ambiental reportó que el 15,5 % de proyectos empezaban a construirse sin una aprobación y 9,6 % de las empresas que fueron cerrados por motivos ambientales volvieron abrir sin permiso y 25 % de de las empresas que son las principales contaminadoras no trabajan de forma adecuada.

En 2015 entró en vigencia la nueva ley de protección ambiental. Yang Fuqiang —asesor senior en energía y calentamiento global de Natural Resources Defense Council— y Wang Hua —investigador en el centro de investigaciones de políticas públicas para el medio ambiente y la economía en el ministerio de protección ambiental— en una entrevista con China Dialogue señalaron que esta nueva legislación mejoraría la situación en el país. En el mismo artículo, Gao Shengke, periodista de la revista Caijing, expresa sus dudas respecto a la implementación de la ley ya que no es la primera llena de buenas intenciones y pobres resultados.

El partido espera que con la designación de Chen Jinning , un académico respetado sin experiencia política, como nuevo ministro de protección ambiental se tolere cada vez menos la degradación ambiental de las empresas y la corrupción asociada a ellas. Para muchos, la designación fue una sorpresa por su falta de experiencia política pero dada la mala reputación de este ministerio decidieron nombrar a la cabeza de una de las dos universidades más respetadas del país, la de Tsinghua. El nuevo ministro posee una gran red de contactos profesionales y técnicos. El anterior es un político que duró diez años en el cargo con pobres resultados siendo la contaminación en el país uno de los problemas más graves. Sin embargo, queda preguntarnos si en verdad la responsabilidad de este problema debería caer solamente en este ministro con un país y una cabeza de gobierno tan focalizada en presentar grandes cifras de desarrollo, hoy China es una de las fábricas más grandes del mundo e irrespeta sus regulaciones ambientales para lograrlo.

Justamente, según el profesor de derecho de la Universidad de Tsinghua, Deng Haifeng, China es actualmente uno de los países con más regulaciones ambientales pero son regulaciones que no se respetan. Además según Deng hay otros tres grandes retos de estas normas. El primero, la incompatibilidad con las políticas públicas existentes precisamente por el segundo reto: no hay coordinación entre las agencias —existentes y nuevas— del gobierno y esto puede generar confrontación. Por ejemplo, el ministerio de finanzas establece el impuesto de emisión de carbono, la administración estatal de impuestos lo recauda y el ministerio del ambiente sirve de unidad protectora o es el que ejecuta la política. Si se quiere resolver este problema se debe coordinar mejor. El tercero, es que estos cambios se basan en ideología en vez de evidencia para mejorar la situación.

Nos convierte en piezas de ajedrez de la política exterior China: El 17 de noviembre de 2014, Ecuador votó en contra de que el Consejo de Seguridad de la ONU denuncie ante la Corte Penal Internacional (CPI) al régimen de Corea del Norte por atentados a los derechos humanos. José Ayala Lasso, abogado, excanciller y ex alto comisionado de Naciones Unidas para los DD.HH., dijo que la decisión fue lamentable . “Hay comentarios internacionales que se refieren al Ecuador como aliado de Corea del Norte”, dijo. Correa
justificó
la votación de Ecuador, diciendo que la decisión fue en contra del procedimiento: “Hace tiempo se ha establecido que haya informes generales de Derechos Humanos, no por casos selectivamente elegidos, lo que es el preámbulo para invasiones, bombardeos, etc. Nosotros no hemos justificado (los hechos en Corea del Norte)”. Pero el gobierno ecuatoriano tiene razones geopolíticas que pesan más: no apoyar a Corea del Norte es dar la espalda a China que es aliado estratégico del gobierno norcoreano. Sin embargo puede ser que el caso concreto de Ecuador y su voto, haya sido el resultado del comportamiento de una organización específica: la Cancillería, influenciada por una corriente ideológica antisistema, representada por el canciller Ricardo Patiño.

Estos son los principales problemas que deberían tomarse en cuenta antes de cerrar tratos millonarios. Sobre todo porque a la fecha China ya nos ha entregado 20833 millones de dólares para financiar proyectos. Es decir que más o menos le ha entregado 1300 de dólares a cada uno de los 16 millones de ecuatorianos. Ojalá este dinero, que es manejado por el gobierno, se invierta bien y que se utilicen los mecanismos de control necesarios para que se respete a nuestros consumidores, trabajadores, estado sin evasión de impuestos y medio ambiente.

Pero también hay ventajas en los créditos chinos.

China es un país que apoya el desarrollo. Como dice Deng  en “Reputation and the Security Dilemma: China reacts to the China threat theory”, para neutralizar la narrativa de que es una amenaza global, China ha tratado de, progresivamente, posicionarse en como un poder responsable en el sistema internacional.

Xi Jinping está tratando de mejorar la imagen china a nivel mundial ofreciendo más préstamos para desarrollo. En septiembre del 2015 en su discurso en la ONU, anunció la creación del fondo de asistencia Sur-Sur y condonación de deuda a países menos desarrollados. Cada vez ofrecen más becas para que jóvenes talentosos estudien en China, y existen más doble titulaciones entre las mejores universidad de Occidente —LSE, Stanford, MIT, Harvard, University of Pennsylvania, Cambridge, Oxford— y las mejores chinas —La Universidad de Beijing, Tsinghua, Fudán—. Cada vez más chinos estudian en la mejores universidades mundo. También existen más Institutos Confucio en todo el planeta para satisfacer la demanda de cursos de mandarín que sirven como herramienta de poder blando para China. Como dice Isaac Kwaku Fokuo, fundador del Sino-Africa Centre of Excellence (SACE) Foundation: “si vemos los efectos de las inversiones chinas en los últimos 20 años podremos ver que el cambio ha sido profundo”. Si se ven a  países como Kenya, Angola, Ghana, Sudán y Nigeria, explica Fokuom “la infraestructura que ha faltado en los últimos años es construída por los chinos y esto es bueno.” La evolución de la portada de The Economist para referirse a África ha cambiado con el tiempo, y los chinos tienen mucho que ver en ello.

Esto no solo sucede en África sino que ha permitido financiar varios proyectos en América Latina y el mundo. 

Otras opciones de crédito aumentan nuestro poder de negociación. El tener otros aliados y fuentes de financiamiento nos permite acceder a mejores condiciones de créditos con organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Esto no solo se ha dado por el desarrollo ecuatoriano como lo vende el presidente Correa. Al BM no le conviene dejar de establecer relaciones con Ecuador dado el anuncio de creación, establecimiento y crecimiento del reciente Banco Asiático de Desarrollo, que cuenta con la participación europea y deja al margen a Estados Unidos y Japón, y se ha convertido en su competencia directa. Justamente, no es sorpresa que el Banco Mundial haya empezando a ofrecer créditos a Ecuador nuevamente: es un intento de no perder influencia en la región. Es decir, antes podían ponernos condicionamiento y nadie se quejaba. Hoy que tenemos otras opciones no les conviene darse esos lujos.

Cuando se analiza los préstamos chinos es necesario hacerlo en perspectiva y no olvidar que la diversificación de otras fuentes de crédito también es necesaria.

*Actualización 4 de abril de 2016. 

Fotografía de Norto Méndez bajo licencia CC BY-SA 2.0. Sin cambios..