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Desde que el fútbol ecuatoriano se codea con los grandes del continente, muchos argumentos se han dado para explicar ese éxito: Buena dirigencia, buenos directores técnicos, excelentes jugadores, apoyo de la afición y, sobre todo, la energía positiva de un grupo monolíticamente unido a la interna de la selección. “Se le puede ganar a un equipo pero difícilmente a una familia”, decía más o menos el “Bolillo” Gómez. El presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol también lo creía: “Dirigencia, cuerpo técnico, jugadores, aficionados y prensa son juntos los pilares necesarios para construir el éxito”, decía de manera recurrente. Y todos parecíamos estar de acuerdo en gran parte con esos enunciados algo poéticos, pero la preocupación ahora es, ¿Qué pasaría si es absolutamente cierto?

En la familia de la selección hay problemas graves. Su mala presentación en Brasil 2014 fue la primera alarma. Se desató una reacción en cadena de confrontaciones: jugadores contra dirigentes por el monto de premios económicos. Jugadores contra jugadores por el reparto de esos premios. Jugadores y dirigentes contra la prensa por la publicación de esos premios. Afición contra jugadores y dirigentes por dar prioridad a los premios y no al desempeño. Afición contra entrenador por nóminas de convocatorias. ¿Fue el fracaso mundialista un resultado de estas evidentes divisiones? Si la Tri es una familia, es una disfuncional.

Desde ese momento,  la situación no ha mejorado mucho. Las divisiones, malentendidos y dudas no solo que permanecen, sino que se acrecientan y agravan. Ya no es solo la diferencia de criterios. Luego de haber dejado muchas heridas abiertas, el nuevo ingrediente en la “familia tricolor” es la falta de respeto. “Sería bueno averiguar por qué no hizo goles este fin de semana, si se cuidó como tiene que cuidarse o si hizo algo que no se debe hacer después de un partido”, dijo Luis Chiriboga sobre el delantero Enner Valencia por haber utilizado un día libre para viajar a Ecuador desde México a grabar un comercial de televisión. Si fue justo o no el reclamo no es materia de esta discusión. ¿Era necesario expresarse así públicamente de un jugador de tu equipo nacional?. Valencia no demoró en responder: “Si no le pareció al Presidente de la Federación o alguna otra persona, ahí no tengo nada que decir. En estos momentos va a salir cualquier persona para hablar bien o mal”. El presidente del máximo organismo del fútbol es “cualquier persona”. Aquí pasa algo grave.

Valencia no es el único que no muestra ninguna consideración por el Presidente de la FEF. “Las cosas muy claras, en la Selección manda el señor  Chiriboga”, dijo Joffre Guerrón enojado por no ser convocado para la Copa América de Chile. También lo acusó de haberle puesto como condición para ser llamado que sus contratos profesionales sean manejados por su hijo, que es empresario de futbolistas. Si la selección es una familia, es una de esas en las que al papá no lo quieren.

Los irrespetos no eran solo entre dirigentes y jugadores. Las declaraciones de los jugadores por los medios luego del fracaso de Brasil 2014 pusieron en evidencia diferencias entre los propios que habían sido parte de la familia.“Jefferson (Montero) ya está grandecito. El tiene que decir lo que pasó. Él sabrá qué quiso decir”, dijo Antonio Valencia luego de que Montero había dicho que para muchos sleeccionados fue más importante el dinero que la representación del país. La cuestión era, también, entre hermanos.

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Aún faltaba más. Desde que Chiriboga responsabilizó de la eliminación en el Mundial a Micheal Arroyo, las acusaciones no paran. Antonio Valencia le dijo Luis Chiriboga que “está más sucio que una papa”. Felipe Caicedo se preguntó si las investigaciones sobre las edades de jugadores no una forma de desviar la atención de los problemas más grandes . Si la unión es la base del éxito, si a un grupo de amigos es difícil ganarle, ¿qué va a pasar con este grupo de “no tan amigos”? A punto de empezar las eliminatorias para Rusia 2018, el nuevo director técnico de la selección, Gustavo Quinteros, tiene que darnos la respuesta. Después de todo, él es el más reciente miembro de la familia disfuncional en que se ha convertido la Tri.

Bajada

Si a un grupo de amigos es difícil ganarle ¿qué tan fácil es derrotar a un equipo de conocidos?