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La Colombia de José Pékerman se chocó contra una pared venezolana ordenada y defensiva; pero sobre todo, paciente. La vinotinto no presionó, entregó el balón; y de a poco ahogó a su rival para entonces –solo entonces–atacar. No solo que Venezuela le gana por primera vez a Colombia en Copa América: la vinotinto lleva un invicto de cinco años contra los cafeteros.

No es la primera vez que esta Colombia de ‘ensueño’ queda paralizada por su rival. En su último partido oficial, contra Brasil en los cuartos del Mundial 2014, fue igual: David Luiz y Thiago Silva no solo que hicieron los goles, sino que ahogaron cualquier intento de una selección a la que le gusta atacar. Cuando el rival se le cierra, Colombia parece haber perdido las llaves.

A pesar de tener a sus jugadores ofensivos en los mejores equipos del mundo, no hubo forma de que los colombianos rompieran en el área área venezolana. Ni el capitán Radamel Falcao –que anduvo desaparecido sin nadie que lo abasteciera– ni James Rodríguez pudieron empujar al equipo. Las propuestas eran de Juan Guillermo Cuadrado, con centros cruzados al área. Cuadrado y Teófilo Gutierrez tuvieron oportunidades, pero ninguna tan clara como la de Rondón.

Venezuela vistió como España, y de cierta forma, se dedicó a hacer lo de España: asfixiar a su rival. No con la tenencia de balón o ninguna otra suerte de tiki-taka, sino con el cierre de los espacios. No había huecos para los hombres de Pékerman. No había ideas, tampoco: desde el final del primer tiempo, jugaron al pelotazo. Pékerman estaba desesperado, era evidente cada vez que llamaba a un jugador para conversar personalmente. En medio del partido, habló con James, con Cuadrado, con Bacca. Les dio esas instrucciones que deberían cambiar partidos, pero todo seguía igual. A Colombia se le fue el partido intentando abrir el candado siempre con la misma llave.

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El guion de la vinotinto ya le había servido en las eliminatorias al Mundial 2014, cuando se fue de Montevideo con un empate ante Uruguay. Con otro gol de Salomón Rondón, a los diez minutos del segundo tiempo, Venezuela cosechó el fruto de su paciencia: anotó en el momento exacto y siguió con el esquema defensivo como si nada hubiera pasado. Los llaneros no se equivocaron ni una vez.

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¿Qué le pasa a un favorito cuando se queda sin alternativas?