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Cantinflas” busca mostrar el lado real de una leyenda desde una perspectiva de admiración y nostalgia. Sebastián del Amo presenta un tributo al cómico Mario Moreno, en un largometraje que recorre el ascenso a la fama de uno de los actores más importantes de la época de oro del cine mexicano como Pedro Infante y Germán Valdez “Tin Tan”.

Existe cierto placer en ver representadas las cosas maravillosas del pasado. La personificación que Óscar Jaenada hace de Cantinflas en esta película logra eso, nos pone nuevamente frente al personaje de Mario Moreno, gracias a un dominio absoluto de sus movimientos, su ingeniosa forma de enredarse entre palabras y crear un lenguaje particular.

Sebastián del Amo dirige “Cantinflas”, película que se centra en la década de los años treinta hasta los cincuenta, capturando los inicios de Mario Moreno en las carpas mexicanas –teatros populares itinerantes– hasta su triunfo en los Globos de Oro por su actuación en “La vuelta al mundo en 80 días”.

En paralelo con este acercamiento a la vida de Moreno y la creciente popularidad de Cantinflas, está la historia del productor norteamericano Michael Todd, cuya más grande obsesión es llevar al cine “La vuelta al mundo en 80 días” de Julio Verne. Todd pretende obtener cameos de los artistas más representativos del mundo en esa época, como Elizabeth Taylor, Frank Sinatra o Mario Moreno “Cantinflas”, cuya reputación y fama lo ubican en el mapa como la figura más representativa del humor en Latinoamérica.

                             

Se descubre mucho sobre la vida personal y los conflictos emocionales de Mario Moreno: sus diferencias creativas con los directores, su relación con su esposa Valentina Ivanova y su desempeño como líder de la Asociación Nacional de Actores. El mundo de Mario cambia con la fama, las amistades se pierden, el éxito llena su camino de tentaciones y su humildad se desvanece de estreno en estreno.

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Aunque estos temas humanizan a Cantinflas, él nunca abandona el rol de héroe, enfrenta sus batallas y durante el filme no se tocan temas polémicos de la vida del actor, lo cual revela a la cinta más como un homenaje que una biografía.

La caracterización que hace de Cantinflas el español Óscar Jaenada destaca entre la de los demás actores del reparto. El hecho de que se escogiera a un actor español y no a un mexicano para representar a este ícono del cine fue un tema controversial en la producción de la película, quizás por eso Jaenada se esforzó en lograr un retrato a la perfección del personaje.

“Cantinflas” es una película hábil para transmitir el humor, el ingenio y el carisma de uno de los más grandes actores cómicos. Arranca sonrisas inevitablemente y realza las virtudes de un artista entregado a su público. En ocasiones las cualidades del Cantinflas se adhieren a las de Moreno: el anhelo de igualdad social, el respeto a la clase trabajadora y el actuar de acuerdo a las convicciones, rasgos que convirtieron a esta figura en un referente de la identidad nacional de México.

Uno de los mayores encantos de “Cantinflas” es llevarnos detrás de la  producción de algunas películas de Moreno y de toda la escena cinematográfica mexicana de mediados del siglo XX, con María Félix, Jorge Negrete, Miroslava Stern, entre otros, y de la misma manera en la que en sus películas Moreno es siempre victorioso a pesar de las dificultades, el pináculo de la película llega con el momento en el que vence a Marlon Brando, al ganar el Globo de Oro a mejor actor en un musical o comedia en 1956 por “La Vuelta al Mundo en 80 días”.

“Cantinflas” permite contar la vida de a quien el mismo Charles Chaplin llamó “el comediante más grande del mundo” mediante una historia basada en la admiración ante el trabajo de un hombre inolvidable. Funciona como un deleite para la memoria y Jaenada es el vehículo para la nostalgia. Revivir momentos clásicos, una interpretación metódica y la fascinación irremediable ante el trabajo de Moreno cautivan al espectador y justamente en eso sí está el detalle.