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El cortometraje “Crisálida” y el  nuevo documental sobre Alfaro Vive Carajo mantienen campañas activas de microfinanciación online. A otros proyectos de cine locales, sin embargo, ese sistema no les ha funcionado: han llegado al deadline con pocos fondos recaudados.

El filme español de ciencia ficción “El Cosmonauta” es quizá el único en el mundo con cuatro mil quinientos productores. En el lenguaje del crowdfunding se considera productor a cada persona que aporta aunque sea un dólar para la creación de una película. En agradecimiento, los realizadores colocaron los nombres de los donantes en los créditos finales. Por esta forma de financiamiento, “El Cosmonauta” recaudó cuatrocientos mil euros (más de quinientos mil dólares) y se estrenó en mayo del 2013. Es uno de los casos más exitosos de crowdfunding, un método que ha funcionado para cineastas en Europa y Estados Unidos, pero que en Ecuador aún no resulta rentable.

El crowdfunding o “micro mecenazgo” es una forma de financiamiento colectivo que se realiza por Internet. El objetivo es conseguir recursos económicos para continuar o concluir diferentes proyectos. En este caso, nos referimos a películas, documentales o cortometrajes. La recaudación tiene un límite, que varía de acuerdo a cada proyecto y sus requerimientos, y los aportes, por lo general, pueden ir desde cinco hasta más de miles de dólares.

Aún no existen películas financiadas colectivamente en Ecuador, aunque hay algunas tras ese objetivo: el cortometraje “Crisálida” y un nuevo documental sobre el grupo armado Alfaro Vive Carajo. Sus realizadores, sin embargo, siguen viéndolo como una opción en la que es importante insistir ya que documentales como “La casa del ritmo”, de Javier Andrade o películas como “Verónica Mars” han logrado financiarse de esta manera.

El proceso para donar dinero para una película es simple. Existen plataformas como Indiegogo.com que permiten subir información sobre el proyecto en texto y video y ofrecer un sistema de “recompensas” por donaciones. Es decir, dependiendo de la cantidad, los donadores obtienen merchandising, entradas y otros beneficios. El interesado debe abrir una cuenta en PayPal.com (que permite hacer transacciones en Internet), registrarse e ingresar los datos de una tarjeta de crédito para la transferencia.

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Pero en Ecuador, según las experiencias de productores, guionistas y realizadores,  la complicación va por otro lado: el ecuatoriano promedio no tiene esa cultura de realizar transacciones por Internet. Existe una inmensa desconfianza en el sistema: miedo al robo, la estafa y la clonación de tarjetas.

A esto se suma la falta de un método local para hacer la transacción, por lo que se deben utilizar sitios web extranjeros como PayPal. El ingeniero informático y Gerente de DOMO Soluciones Web, Alejandro Varas, explica que “si hubiese un "PayPal ecuatoriano" sería más fácil ofrecer un proyecto pero como no hay, dependemos de herramientas que están castigadas, por ejemplo, con el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD), del cinco por ciento en cada transacción, que afectan la rentabilidad de este apoyo”.

Adicionalmente, está el valor que los cineastas deben cancelar a las plataformas internacionales de crowdfunding por el servicio de recaudación, que se queda con un porcentaje de todo lo donado (aproximadamente un cinco por ciento).

Además de Indiegogo, existen otras páginas como idea.me y kickstarter.com que son escogidas por los cineastas locales para buscar financiamiento por ser –dicen ellos– las más conocidas. 

El consultor de marketing digital, Héctor Galarza, sostiene que el hecho de que muchos proyectos cinematográficos se agrupen en unas cuantas plataformas hace más difícil que se destaquen y que logren su objetivo. Según él, es lo que pasa con Indiegogo. Existen demasiados proyectos de películas allí, pero hay otros websites que se pueden aprovechar. Para él, el éxito de un emprendimiento de este tipo depende, sobre todo, de la difusión y de la manera como se presenta al público.

Descorruptores y poetas.

Emilia García, directora de la película ecuatoriana “La Descorrupción”, sostiene un cuchillo ensangrentado. Mira a la cámara y habla sobre su filme: es una sátira política sobre una empleada pública que quiere cambiar el sistema y descubre que la única forma de hacerlo es asesinando a los corruptos. En medio de una secuencia sangrienta y algo absurda, uno de los actores dice: “Si quieres vengarte de los corruptos, aunque sea en la ficción, ayúdanos a financiar esta película”. Emilia realizó este video promocional para la campaña de recaudación en Indiegogo, que comenzó el 19 de mayo del 2013 y concluyó el 18 de junio del mismo año. La meta era recolectar diez mil dólares para gastos de producción, pero solo obtuvieron ochocientos.

Ella coincide con Varas: la gente en el Ecuador aún le tiene miedo a las transacciones por Internet. Anticipándose a esto, habilitó dos opciones adicionales para que la gente se animara a donar: la transferencia o depósito bancario y las donaciones en persona.

El equipo de producción llamó a los posibles donadores que ingresaban sus datos en la página y el cien por ciento quiso que se recoja el dinero en persona. “En el extranjero la gente hace todo por Internet”. Emilia pensó que en Ecuador más gente utilizaba PayPal.  La película –que se encuentra en fase de postproducción y sonorización– ha sido autofinanciada casi en su totalidad, sin ningún fondo público y sin grandes auspicios.

Emilia cree que quien hace crowdfunding debe conocer a su público. “Si es juvenil, debes pensar que no todo joven tiene sus propios ingresos y menos aún tarjeta de crédito”.  Pese a todo, espera tener su proyecto en exhibición entre finales del 2014 y principios del 2015.

Otra de las películas ecuatorianas que ha apostado por el micro financiamiento es “Medardo”, del productor y guionista Julio Ortega. El filme está inspirado en la vida, los amores y la atracción por la muerte de Medardo Ángel Silva, un poeta ecuatoriano que se suicidó a los veintiún años. El proyecto se empezó a trabajar hace cuatro años, la campaña se hizo del 22 de julio al 20 de septiembre de este año y recaudó mil doscientos de los diez mil dólares planteados. Para Ortega, además de la brecha tecnológica, el sistema de funcionamiento de estos sitios es un impedimento para que se logren los propósitos económicos de las campañas, por los costos y la serie de trámites para poder donar.

Un inversionista privado holandés y otros contribuidores financiaron gran parte de la película con trescientos ochenta mil dólares pero aún resta cubrir los costos de post producción. Ortega indica que siguen buscando auspicios para terminar de financiarlo y espera que esté en las salas de cine el 10 de junio del 2015, la fecha del aniversario del fallecimiento de Medardo Ángel Silva.

Fotografías, mariposas y grupos armados.

La película “Instantánea” es un caso especial porque en marzo del 2013 –mediante Kickstarter– no alcanzó el objetivo de recaudación de veinte mil dólares. Pese a esto, el próximo mes arrancarán una nueva etapa de búsqueda de financiación online. Este filme, producido por Alexandra Mora, cuenta la historia de dos niñas que se conocen durante unas vacaciones en la playa. Con su cámara de fotos instantáneas a la que le quedan pocos disparos, buscarán recuerdos especiales para inmortalizar esta aventura.

Esta vez, además de habilitar una cuenta para depósitos bancarios, buscarán una nueva plataforma digital que les permita subir información en español, contrario a la anterior que solo permitía en inglés. Olvidaron que su objetivo era realizar una película infantil latina, por ende, toda la información debía estar la información en español y en inglés.

Esta vez espera que funcione pues dispondrán de más tiempo para promocionar las formas de donación para concluir la financiación de “Instantánea”, que se encuentra en la fase de postproducción de sonido. 

Pero, mientras “Instantánea” va por su segundo intento de financiación masiva, con estrategia mejorada, otros dos proyectos nacionales también apuntan al crowdfunding. El cortometraje “Crisálida” y un documental sobre Alfaro Vive Carajo mantienen campañas activas para recolectar fondos.

Julia Silva es la directora de “Crisálida”, un filme que, a través del simbolismo, habla sobre la transformación y la liberación de un cambio. La campaña hasta el momento ha recaudado ciento setenta y dos dólares de un objetivo de $4.760 y se extenderá por los siguientes dieciséis días.

Ella dice que incluso si no logran llegar al tope, habrá valido la pena, pues va tras un objetivo superior: la difusión, pues la única manera de que se empiece a mover el tema del crowdfunding es haciéndolo. Julia explica que además buscan llamar la atención de auspiciantes y coproductores que quieran ser parte de ese cortometraje.

Silva ganó diez mil dólares en el Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador y además del valor obtenido en la campaña de crowdfunding, realizan eventos como ferias de arte y muestras de cortos.  Al momento, “Crisálida” se encuentra en la etapa de pre-producción y su rodaje empezará en octubre.

La historia del movimiento guerrillero Alfaro Vive Carajo es un tema que se remueve y se cuenta una y otra vez, desde diferentes lecturas. Gabriela García es la productora de este nuevo documental sobre el grupo subversivo. El proyecto también ganó veinte mil dólares en los fondos concursables del Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador, sin embargo, este monto no es suficiente, por lo que emprendieron una campaña online cuyo resultado se enfocará a la postproducción de audio y la corrección de color. Esta campaña comenzó el 19 de agosto y concluirá el 18 de octubre. De la meta de $150000, recién van por setecientos noventa dólares.

Pese a conocer el fracaso de la iniciativa para otras películas, García sostiene que se mantiene en ello porque toca un tema difícil para el que es muy duro conseguir auspicios de la empresa privada, pero que resulta interesante para el ciudadano común.  Según cuenta, los resultados en el país hasta ahora no han sido altos. La gente se ha inclinado más por el depósito bancario, pero han recibido donaciones de España y México mediante la plataforma.

Las campañas de crowdfunding son una historia complicada entre el realizador, el público y el sistema, en la que inciden factores como la confianza. Para algunos cineastas, son su financiamiento primario y dependen de ese apoyo, para otros, lo recaudado pasa a ser parte de un monto para terminar su audiovisual. Es importante en ambos casos.

Aún hay mucho por hacer en este tema. Desde una mejor y más extensa difusión de los proyectos de parte de los cineastas que fomenten la donación mediante múltiples vías, hasta la creación de una plataforma local adaptada a las necesidades y requerimientos especiales del consumidor online ecuatoriano.