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¿Por qué nos negaron Sampaoli y Van Gaal un poco de fútbol total?

Cuarenta años antes de que enfrentara a Chile en la arena Corinthians, Holanda cambió el fútbol para siempre. Dirigida por Rinus Michels, la Naranja Mecánica inventó el fútbol total. Once flying dutchmen robaron un poco del deporte que jugaban los dioses y lo llevaron a potreros de mortales. El castigo para estos prometeos en pantaloneta ha sido, desde entonces, jamás ganar la Copa del Mundo.

Parecía difícil que el Mundial de Alemania 1974 superara al torneo que se jugó cuatro años antes. En México, Brasil había ganado todos los partidos hasta la final, Beckenbauer jugó la legendaria semifinal contra Italia con el brazo inmovilizado, el planeta entero vio a Pelé consagrarse en sus televisores a colores. De tanto ganarla, a la canarinha le regalaron el trofeo Jules Rimet que pasaba de campeón e campeón desde 1930. Cuatro años después, con trofeo nuevo incluido –que se entrega hasta hoy, diseñado por Silvio Gazzaniga y hecho de cinco kilos de oro macizo– Johan Cruyff le dio una lección que la humanidad no olvidaría: en este deporte lo mejor siempre está por venir.

El 23 de junio de 2014, cuatro décadas después de la reinvención del fútbol, el partido Chile – Holanda prometía ser un ‘remake’ de esos partidazos de 1970 y la puesta en cancha del fútbol total del 74. Pero no. Este lunes, dos equipos rapidísimos, típicamente ofensivos, prefirieron guardar las energías. Que nos dejen especular la razón: acordemos en que, ambos clasificados, eligieron conservar el físico, evitar los riesgos de una suspensión. Olvidaron que la victoria concedía no solo la punta sino que evitaría a Brasil en la ronda de eliminación directa. El fútbol total se diluyó en la espera. El espíritu irreverente de Cruyff se extravió en la cautela con la que Van Gaal y Sampaoli mandaron a sus jugadores a la cancha. La posesión de Chile se chocó con su falta de precisión para definir. Holanda esperó y deslumbró con la velocidad de Robben: our man fue, otra vez,  the man.

Preciso como pocos en el contragolpe, el veloz equipo de los Países Bajos anotó los goles necesarios para clasificar puntero. La estrategia de Van Gaal, que hizo lo suyo para construir el fútbol del histórico Barça de Guardiola, anuló el juego ofensivo de Sampaoli, que hacia el final puso a su portero Bravo a jugar de líbero. Holanda no se acerca al equipo de Michels del siglo pasado pero su velocidad y eficiencia invitan a soñar con superar la larguísima e injusta condena por habernos regalado la esencia del mejor fútbol moderno, sin la que no estaríamos viviendo uno de los mejores mundiales de la historia.