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¿Dios crea errores?

El 19 de marzo de 2014, el Concejo Cantonal de Cuenca aprobó en primer debate la ordenanza por la inclusión, el reconocimiento y el respeto a ciudadanos GLBTI. La propuesta –impulsada por mis compañeras concejalas María José Machado y Monserrath Tello y con el respaldo de colectivos GLBTI– tuvo ocho votos a favor, seis en contra y un voto en blanco. Marzo fue el mes en el que Cuenca nuevamente marcaba un hito en su historia después de que, el 14 de junio de 1997, un operativo policial arrestara a un centenar de ciudadanos GLBTI. La policía actuaba en cumplimiento del arcaico artículo 516 del Código Penal ecuatoriano que condenaba la homosexualidad. Fue ese suceso que marcó el inicio de la demanda por la que el Tribunal Constitucional declararía, ocho meses después, que esa disposición era inconstitucional. Cuenca ha sido, desde entonces, una ciudad donde la lucha por los derechos GLBTI ha tomado fuerza.

Para el Observatorio Católico del Ecuador, la ordenanza para la inclusión, el reconocimiento y el respeto de ciudadanos GLBTI, “atenta” contra los Derechos Humanos según la nota en su sitio web “#CUENCA: #INFORME MACHADO ATENTA CONTRA LOS #DDHH”. El observatorio, además, asegura que la aplicación de esta ordenanza “recorta libertades y derechos de la inmensa mayoría, entre ellos los derechos a la libre expresión y la libertad de conciencia”.

Un minuto de silencio por los Derechos Humanos

Digo un minuto de silencio porque tal parece que el Observatorio Católico del Ecuador no tiene idea del concepto de Derechos Humanos y menos de derechos específicos como la libertad de expresión. Vamos por partes.

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José Ricardo Hernández Gómez, en su libro “Tratado de Derecho Constitucional”, describe a los Derechos Humanos como aquellas "condiciones instrumentales que le permiten a la persona su realización". Pues bien, esto comprende todas aquellas libertades relativas a condiciones básicas que incluyen a toda persona, sin distinción alguna, y que por su situación humana tiene derecho a una vida digna. Partiendo de este concepto, el observatorio comete un error garrafal al referirse a la ordenanza como un instrumento que recortará libertades. Hasta ahí tienen cero.

Por otro lado, la libertad de expresión ha sido considerada como un derecho fundamental, tal como lo señala el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, en donde especifica que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión.” En este contexto, es importante mencionar que la Convención Americana es muy tajante con toda acción que fomente el odio e incite a la violencia contra un grupo de personas y lo prohíbe en su artículo 13, numeral 5. Otro cero para el observatorio.

Si leemos el texto de la “Ordenanza Para La Inclusión, El Reconocimiento Y Respeto A La Diversidad Sexual Y Sexo-Genérica En El Cantón Cuenca”, éste tiene coherencia con la Constitución de la República de 2008 ya que ésta protege y garantiza el derecho de las personas a tomar decisiones libres, voluntarias, informadas y responsables sobre su vida y su orientación sexual (Ver artículo 66, numeral 9). No olvidemos que en el artículo 11, numeral 2, también se consagra la no discriminación por orientación sexual. Por otro lado, es el Plan Nacional del Buen Vivir que en su objetivo 3 establece mejorar la calidad de vida de la población y en el apartado 3.5. b) de este objetivo, está incluido el “promover el respeto a la orientación sexual y a la identidad de género de las personas y crear mecanismos de vigilancia y control del ejercicio pleno del derecho de las personas a la libertad sexual.”

Para la activista pro-familia Nancy Tosi, el Proyecto de Ordenanza está muy lejos de proteger derechos. Dice que, al igual que en otros países, el pretexto del proyecto ha sido la lucha contra la discriminación en la clave ideológica del llamado ‘antidiscriminacionismo’. Según ella, se apela falsamente a la lucha contra la discriminación con el objetivo cada vez menos disimulado de recortar libertades. Dice la señora Tosi que se trata de imponer de forma totalitaria un pensamiento único y antidemocrático. “Basado en la ideología de género e impulsado por las presiones del lobby gay”, según aparece en este link.

Como si estas declaraciones fueran poco, se ha impulsado una campaña en el portal Citizengo pidiendo al actual Alcalde de Cuenca y a los concejales que voten en contra de la ordenanza ya que ésta son un pretexto para dar “privilegios” a ciudadanía GLBTI. Lo que no sabe el Observatorio Católico y la señora Nancy Tosi es que la ordenanza no da privilegios. Por el contrario, reivindica derechos ya consagrados en la Constitución de la República, que lamentablemente no ha bastado para que los derechos de ciudadanos GLBTI no sean violados.

Lo que tampoco sabe el Observatorio y la señora Tosi es que las personas GLBTI dejaron de ser delincuentes y pasaron a ser reconocidas como sujetos de derechos con la Constitución del 2008. Cabe recalcar que la comunidad científica desde 1973 dejó de catalogar a la homosexualidad como una enfermedad y que la petición en Citizengo, al decir que se violan derechos de los profesionales de la salud “dispuestos a tratar a personas con problemas de homosexualidad”, es un pretexto más para justificar la existencia de las mal llamadas “clínicas” que no son sino que centros de tortura que violan gravemente los derechos fundamentales de las personas GLBTI.

En este punto, el observatorio y Nancy Tosi deben calificarme como atea, inmoral, miembro activa del “lobby gay”, pues aprovecho esta ocasión para informarles que creo en Cristo. Sí, feminista, heterosexual y que cree en Cristo. Lo que me pregunto es, ¿en qué parte del “ama a tu prójimo como a ti mismo” se perdieron el observatorio y la señora Tosi? El eslogan “todo por Cristo” es tan errado cuando todo su sitio web y sus campañas vienen acompañados por títulos como “Observatorio revela cuentas de Twitter de Concelajes de #Cuenca que votaron a favor de #InformeMachado” o “Citizen Go Ecuador lanza campaña para pedir renuncia de Ministra Carina Vance” (¿?) ¡Vaya que destilan mucho amor!