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¿Será una alcaldesa mediocre reemplazada por un candidato igual de malo?

En época de elecciones, Babahoyo se deprime. Sí, vivimos un sentimiento comunitario de depresión al ver que años de negligencia administrativa nos han escamoteado mejores días. Babahoyo cuenta con grandes proyecciones comerciales gracias a la agricultura, pero no se han aprovechado. Como cantón, Babahoyo tiene parroquias rurales -como La Unión y El Caracol- que cumplen un papel clave en el sector agrícola. Están descuidadas por la actual administración municipal, al punto de que fue necesaria la intervención de La Prefectura, como las donaciones de urea en el 2010, para poder mantener la producción. Regularmente, el buen manejo de los recursos crean un sentimiento de seguridad y confianza en los ciudadanos, y los alcaldes optan por intentar ser reelectos. Pasa con Nebot en Guayaquil o Barrera en Quito. Pero no sucede en Babahoyo. La actual alcaldesa Kharla Chávez (Alianza País) está preparando sus valijas para irse y no regresar, ya que no optó por un segundo período. Era previsible: la ciudadanía, en general, está descontenta con su administración.

Por otra parte, seis personas sí se candidatizaron. Quieren transformar Babahoyo. Hacer la revolución que la Revolución no pudo.

Los candidatos que se presentan con más opciones de ganar son Héctor Hurtado, por Alianza País,  y Johnny Terán Salcedo, por el Partido Social Cristiano. Hurtado fue viceprefecto entre 2009 y diciembre de 2013. Terán tuvo dos períodos seguidos en la Alcaldía. Perdió su tercera campaña ante Kharla Chávez en mayo de 2009. Esa derrota desembocó en un caos generalizado en la ciudad. Los babahoyenses vivimos una suerte de 30S propio: Terán organizó y lideró una “marcha pacífica”, exigiendo un recuento de votos, que terminó en actos vandálicos y violentos. Los más recordados, fueron los piedrazos a la junta electoral provincial y a los negocios del padre de la alcaldesa, que dejaron dieciocho detenidos, cinco policías heridos y decenas de personas con síntomas de asfixia.

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Terán presentó un reclamo a la Junta Electoral Provincial de Los Ríos afirmando que “ganó” en las urnas pero que le “robaron” las elecciones en la mesa. Para ser justos, hay que otorgarle el beneficio de la duda, tomando en cuenta que, casualmente, en la recta final del conteo, hubo un apagón, -de alrededor de media hora-; pero el supuesto fraude nunca se probó… En 2013 logró ser asambleísta por su partido. Hoy es el candidato con mayores posibilidades de ganar la alcaldía.

La actual administración, encabezada por Chávez, ha sido paupérrima. Los tres ejes principales en que se suponía se basaría su ejercicio -seguridad, salud y educación- fueron totalmente descuidados y apenas retomados en el último año de gestión, justo antes de la campaña. En ese corto tiempo, se inauguró el nuevo hospital del IESS, la Unidad de Vigilancia Comunitaria y se comenzó a construir el colegio réplica “Eugenio Espejo”.

No es difícil entender por qué la alcaldesa Chávez no pensó en una candidatura a la reelección. Los que sí se lanzaron no poseen propuestas claras para levantar un cantón que está en una etapa de depresión notable, incluido Terán, que renunció diciembre de 2013 a la Asamblea Nacional para postularse, una vez más, a la alcaldía.

Una de sus propuestas cuando fue candidato a la Asamblea era crear una policía metropolitana en Babahoyo, siguiendo el “exitoso modelo de desarrollo” de Guayaquil. ¿Es esto realmente necesario? Actualmente los vendedores informales no son un problema, incluso son una minoría comparándolos con el número de comerciantes que hay en toda la ciudad. Además, no creo que persiguiéndolos con un “garrote” se reduzcan los casos de sicariato, de los que ni los velorios se escapan, como el caso de Simón Pérez y Nilo Palma, que fueron asesinados mientras asistían al velatorio de un amigo.

Es claro que la inseguridad ha aumentado. En el 2010, primer año de la administración de Kharla Chávez, se registraba una media de treinta y nueve crímenes por mes. Un año antes, en el último período de Terán, la Cámara de Comercio de Babahoyo organizó varias marchas pidiendo un plan de seguridad efectivo. Al visitar el portal ‘Voto Transparente’, donde se encuentra el plan de campaña de Terán, no constan, en ninguna de sus secciones, una propuesta específica para disminuir la inseguridad.

Los robos constituyen otro problema que ha golpeado a la capital fluminense, obligando a los babahoyenses a abandonar sus hogares en la ciudad y migrar en masa hacia las nuevas ciudadelas privadas que, a pesar de todo, ya han sido bautizadas por el crimen organizado con secuestros y amenazas a los propietarios. ¿Hay algún plan para disminuir eso? Pues no consta en ninguno de los apartados del documento de campaña.

Durante sus nueve años como alcalde, Terán inició, casi paralelamente al municipio de Guayaquil, un plan de Regeneración Urbana. En él, al igual que su homónimo guayaquileño, remodeló el malecón. Un acierto a medias, ya que no lo hizo en su totalidad, sino solo en la zona en la que está el puente peatonal que conecta el centro de la ciudad con la parroquia El Salto, y que está ubicado cerca al popular restaurante que pertenece a su hermano. Hizo lo propio con el muelle que ahora es una zona decente tanto para los pescadores como para los compradores. En efecto, los ciudadanos estaban conformes, pero no creo de ninguna manera que enjaular el parque central haya sido un acierto. A pesar de lo gris y opaco que resultaba antes, su remodelación, al igual que la actual, solo parece una copia sin identidad del Malecón 2000. ¿Habrá una siguiente fase de esta Regeneración? ¿Incluirá espacios verdes? Los parques nuevos que han construido en los últimos siete años, no han sido más que rellenados de piedritas, juegos y un par de árboles.

Babahoyo es conocida como la Capital Fluvial del Ecuador. Desde el Guayas, era una zona de paso obligatorio en el camino a la Sierra. Eso ya no sucede. Existe un caos vehicular severo en la entrada de la ciudad. Primero, la obra de ampliación de vía, que comenzó hace un año -y que aún está inconclusa- hace que los buses interprovinciales que antes podían venir desde el centro, deban usar el ‘bypass’ y entren en el tráfico junto a los camiones y los carros familiares. El Terminal Terrestre ha traído más problemas que beneficios, sobretodo porque aún no se utiliza y eso que ya tuvo su inauguración oficial el año pasado. La construcción -recién inaugurada- del UVC (Unidad de Vigilancia Comunitaria), que está en la misma zona, frente al terminal, complica más al tráfico porque se crearon desvíos temporales, que no solo demoran más a los conductores, sino que llenan de polvo una zona que solía ser muy comercial. Esto sin mencionar que el Centro Comercial ‘’El Paseo’’, que está junto al Terminal, es visitado diariamente por muchas personas, haciendo que todo se vuelva un caos incesante durante casi todo el día.

El comercio de comidas típicas en la zona está prácticamente muerto. Han buscado otros lugares o simplemente cerraron. Esto es una muestra de que no hay planificación vehicular por parte de la actual administración municipal. En su plan, Terán propone la creación de una ‘’Policía de Tránsito Municipal’’, pero eso no soluciona el problema. Para resolver lo que el candidato socialcristiano llama ‘obsoleto sistema de tránsito’, es necesaria una buena redistribución de las vías, comenzando por la reconstrucción del puente que unía al Consejo Provincial con la Parroquia Barreiro, que en estas épocas está olvidada. Asimismo, es necesario implementar un control de las motocicletas que, como es de conocimiento general, en su mayoría son conducidas por menores de edad. Todas las obras inconclusas deberían terminarse durante el primer año de la próxima administración de la alcaldía.

Otra de las cosas que pude notar durante los dos períodos de campaña de Terán -el año pasado con la asamblea y ahora con la alcaldía- es que la política local, al menos en lo que a su partido respecta, apuesta mucho a los jóvenes pero por su popularidad. En su campaña para la asamblea, se postuló a una joven, Katheryn Pulley –ahora de veintiún años–, quien nunca propuso ninguna idea para la legislación. Ahora el Partido Social Cristiano presenta a una reciente reina del cantón, Nirvana Torres, de diecinueve, como aspirante a concejal. No dudo de sus capacidades, ya que si han sido escogidas, debe ser por las ideas frescas e innovadoras que proponen para la mejoría de un cantón en crisis, pero tampoco he visto esas propuestas.

Culturalmente estamos en la edad de piedra. Los grupos de teatro se extinguen rápido, y en toda mi existencia no he logrado ver una sola buena propuesta artística en el cantón. Quizás no sea una prioridad, pero no tener ningún museo y dos auditorios en el peor estado posible, resulta embarazoso. Tampoco hay propuestas, por parte de ningún partido, sobre este tema. Es claro que ni siquiera les interesa.

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Johnny Terán se presenta a las seccionales con una clara ventaja al haber ganado casi todas las elecciones a las que se ha candidatizado en Babahoyo. Aparte, el resto de candidatos no tienen propuestas interesantes. Se ven abrumados por la popularidad del candidato socialcristiano. Quien más chances tiene de acercarse a pelear por la alcaldía es el candidato de País, Héctor Hurtado, quien tiene acogida en los sectores rurales, pero en esta campaña tampoco ha propuesto nada que lo muestre como una opción viable.

Lo más probable es que Babahoyo vuelva a tener una administración socialcristiana. Pero la ciudadanía debe tener en cuenta que no estamos en la misma situación de hace diez años. La demagogia ha sido un común denominador en las últimas administraciones, que no han hecho más que desesperanzar a los ciudadanos. No podemos conformarnos con parques, más adoquines y más réplicas de “exitosos modelos”. Hay que exigir mejoras inmediatas, necesarias una buena convivencia.