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Nuevos retos y capacidades para el periodismo

Uno de los aspectos más emocionantes de Internet es que ha borrado muchas fronteras. Y no me refiero sólo a las fronteras geográficas, sino también muchas fronteras conceptuales, disciplinarias y económicas. Nos enfrentamos a nuevos conceptos que buscan darle sentido e identidad a prácticas en contexto digital influenciados por las dinámicas que se gestan ahí todos los días. Y desde la práctica, nos damos cuenta que nuestra formación profesional es sólo un paso en un proceso continuo de auto-aprendizaje que debe adaptarse a las dinámicas económicas, sociales y comunicativas para poder navegar y sobresalir en los terrenos híbridos que pisan cotidianamente contextos virtuales y materiales.

A finales de 2010, Sir Tim Berners-Lee fue muy claro al hablarle al mundo periodístico. El inventor de la world wide web aseveró que el futuro del periodismo está en los datos. Berners-Lee fue muy claro al indicar que la ciudadanía, por más que tenga acceso a datos públicos, no será la usuaria primaria de esa información. Tal como ha sucedido en países con mecanismos de acceso a la información, son los periodistas quienes acceden a la información pública como parte de un reportaje, investigación o simple intriga basada en ese olfato que sólo en el periodismo se desarrolla.

Los datos y el periodismo va más allá de infografías, cifras reveladoras y gráficas dinámicas. Berners-Lee en aquella ocasión hizo mucho énfasis en que un periodista debe poder leer, interpretar y dar sentido ciudadano a ese mar de datos que cada vez aumenta más tanto de fuentes públicas con filosofía de apertura tanto de medios ciudadanos focalizados –pensemos en encuestas y mecanismos para la recolección de datos específicos– y espontáneos –siendo la fuente más abundante, las redes sociales–.

Navegar hacia el periodismo de datos implica que quienes están en el periodismo desarrollen capacidades nuevas. El análisis es una capacidad que puede tener un proceso de desarrollo complejo y tardado. La narrativa basada en datos también es compleja para poner en marcha desde la práctica. Y en el día a día, los periodistas de datos se deben de ir convirtiendo en dinámicas navajas suizas que puedan utilizar técnicas y herramientas tecnológicas para poder lidiar con las complejidades propias del trabajo de datos, tales como la extracción –conocido en el mundo de los datos como “scraping”– de datos de PDFs, tablas y páginas web, la limpieza de datos, la normalización de datos y la validación, estadística y factual, de los datos.

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Con un año de existencia, el proyecto Escuela de Datos busca apoyar a que distintas áreas profesionales, especialmente periodistas, activistas, académicos y tecnólogos, fortalezcan sus capacidades en el manejo, análisis y visualización de datos. Este proyecto se basa en una currícula de contenidos para que cualquier persona pueda aprender por cuenta propia tácticas y herramientas, fomenta que existan grupos locales que generen entrenamientos, invita a que haya sesiones de expedición multidisciplinaria de datos y difunde casos prácticos latinoamericanos, información y noticias desde las comunidades que trabajan con datos. Los contenidos relacionados con datos que inicialmente fueron traducidos de la versión en inglés del proyecto, hoy en día están siendo generados por una primera generación de contribuyentes latinoamericanos que están compartiendo sus experiencias prácticas, conocimientos empaquetados en formatos de tutoriales y las noticias desde los pequeños pero dinámicos mundos dateros que están surgiendo en nuestra región.

En este año, desde el equipo promotor de Escuela de Datos, al conversar con periodistas, tecnólogos y analistas de datos de distintas partes de América Latina, hemos identificado tres lecciones muy emocionantes.

La primera lección es muy sencilla: “la práctica hace al maestro”. Los grandes proyectos del periodismo de datos latinoamericanos combinan siempre elementos de profunda disciplina, ambición por realizar periodismo del más alto nivel y jamás se vencen ante las adversidades que existen en nuestros contextos latinoamericanos. Es inspirador conocer todas esas historias de desvelo de periodistas que en su transición hacia el mundo de los datos pasaron noches enteras combatiendo contra hojas de cálculo, programas de cómputo desconocidos y siguiendo tutoriales para perfeccionar sus técnicas de trabajo. La ambición de estos pocos grupos de periodistas de datos latinoamericanos es muy propositiva y, si bien toma referencias del periodismo de datos europeo o norteamericano, siempre están en búsqueda de una narrativa propia. Y, ante la adversidad compuesta por elementos agrestes como la falta de información, las presiones políticas, las complejidades técnicas, la falta de opciones claras de monetización e inclusive el ser víctimas de actos de violencia en su contra, el deseo por descubrir una gran nota entre el caos de información hace que las y los periodistas aprendan y mejoren, proyecto por proyecto, sus trabajos.

La segunda lección se basa en la capacidad para aprender. Trasladar una visión tradicional hacia el periodismo de datos abordando el uso de la tecnología, la adopción de distintos elementos para guiar las narrativas en contextos digitales y el generar mecanismos de periodismo efectivo son parte de un proceso. Es común ver que aquellos grupos que abordan este reto con pleno apoyo de sus directivos y contrapartes y que, además, analizan cada uno de sus trabajos para perfeccionar los siguientes, son aquellos que logran aumentar la calidad de sus productos y, lo más importante, generar mayor efectividad en el impacto sobre sus audiencias. 

Y la tercera lección que hemos identificado en la Escuela de Datos es el trabajo multidisciplinario. Una de las características más orgánicas de la Escuela de Datos son las expediciones de datos en donde se busca que en sesiones menores a seis horas especialistas con distintos perfiles, especialmente analistas, programadores, investigadores, diseñadores y comunicadores, trabajen analizando un sólo set de datos en conjunto para resolver una sola pregunta: ¿Qué dicen esos datos? En este proceso no sólo se complementan las habilidades de cada participante sino que existe un aprendizaje cruzado invaluable en donde quienes tienen perfiles más técnicos generan mayor sensibilidad sobre la temática y quienes cuentan con perfiles más apegados a la narrativa aprenden trucos y técnicas para volver más eficiente su trabajo y análisis de datos. Estas dinámicas se ven también en las salas de redacción, en donde las estructuras de trabajo se mantienen horizontales y al trabajar como equipo bajo un mismo foco de investigación y meta, las acciones se vuelven más creativas y eficientes.

Hoy en día es mucho más claro el presagio de Berners-Lee. Son los periodistas quienes deben tener el talento y la capacidad para dar sentido a los datos así como fortalecer sus métodos para aprovechar las nuevas tecnologías para recabar evidencia analítica sobre aquello que sucede en la vida diaria con tal de llevar reflexiones, conclusiones e historias a la ciudadanía. Una navaja suiza no es suficiente para poder hacer periodismo de datos. Los periodistas deben desarrollar las capacidades técnicas para interactuar en un mundo de datos, pero nunca perder el sentido narrativo periodístico que, ahora ayudado con la multimedia y todas las nuevas tecnologías, dan más armas para que una historia genere impacto en sus usuarios (antes llamados lectores).