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¿o será que somos proclives a sobrerreaccionar?

Aún existen comportamientos  discriminatorios pero también hay un activismo desproporcionado que exacerba pasiones.  ¿Cuál es la línea divisoria entre el derecho y el privilegio? ¿Se peca de lado y lado?

Luego de casi una semana de excitación mediática, acusaciones de discriminación, respuestas a esas acusaciones, cientos de tuits, comunicados, ruedas de prensa, grupos de Facebook que buscan “hacer justicia” mediante convocatorias a boicots, entre otros, el impasse entre el lobby transexual y la compañía Sweet and Coffee (S&C) parece haberse -al menostranquilizado un poco.

Recapitulemos: el pasado 26 de diciembre, la cafetería realizó una cena navideña para sus empleados a la que estaban invitadas Hernán García (Zully) y Jefferson Bustamante (Brianna).

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Ellas mismos se han denominado “trans de closet”, pues ejercían sus funciones de baristas dentro de las cafeterías vestidos de chicos, aunque su identidad sexogenérica está alineada con las chicas desde hace ya varios años.

Esa noche alistaron sus trajes formales para la ocasión. Sin embargo, trepadas en sus tacones y sus elegantes vestidos solo alcanzaron a llegar hasta la puerta del Círculo Militar en Quito, donde se realizaba la reunión.

 -Lamentablemente, Hernán, ya no puedes pasar a la fiesta. Es una falta de respeto para nosotros. Eso es todo
 (…)

 -¿La empresa no me puede aceptar así?

 -No, para nada.

Este es un fragmento de la conversación en el video que la Asociación Silueta X difundió la semana pasada, luego de la rueda de prensa donde se habló de la supuesta vejación que Zully y Brianna sufrieron ese día, incidente luego del que fueron removidas de sus funciones.

Esto dio un patazo al tablero. Antes de que se conociera la grabación realizada por los dispositivos móviles de las jóvenes a la entrada a la cena navideña, S&C había extendido dos comunicados en los que indicaba que la separación de García y Bustamante se debía a “aspectos propios de la empresa”.

Entonces, las reacciones de lado y lado surgieron como una especie de opinorrea virtual, de la que todo el mundo quiere formar parte y que de alguna forma le echa leña al fuego de la intolerancia, porque todos sabemos que siempre mi lado tiene más razón que el tuyo. Siempre.

 Mientras S&C se defendía argumentando que no hubo discriminación, si no “reiterados incumplimientos, motivos laborales y llamados de atención por escrito”, una de ellas hablaba de “ciertas amenazas” según contó en la Defensoría del Pueblo, junto a Diane Rodríguez, activista y presidenta de Silueta X.

Zully: Nos dijeron que si llegábamos a faltar por motivos propios a nuestra condición, también nos sancionarían…

Yo: Pero, ¿a qué se refieren con eso?

Diane: Es que dan a entender que todas hacemos trabajo sexual por las noches.

Yo: ¿Eso les dijeron?

Diane: No, no, pero es lo que se interpreta…

¿No será que de algún modo todos nos hemos apresurado a interpretar, reaccionando apasionadamente ante algo que nos indigna sin considerar todo el panorama y su contexto?

Según las mismas Zully y Brianna, el contrato que ellas firmaron no especifica restricción alguna respecto a temas de identidad de género. Únicamente se refiere a las políticas de aseo tanto del local como de las personas que atienden a los clientes, pero surgen contradicciones…

 “Siempre pedí que me dejen tener el cabello más largo, porque para personas como nosotros eso es prioridad pero me dijeron que no existen ni excusas ni pretextos para eso. Igual cuando afiné mi nariz e hice abultar mi cuerpo, eso fue criticado”, contaron. 

Así también hay puntos que no se han terminado de aclarar por completo. ¿Por qué el despido se da después de la fiesta?

Por otro lado, si se incumple con el trabajo de alguna forma (tal como argumenta la empresa en este caso) y se trata de una persona que pertenece a la comunidad GLBTI, ¿ésta no puede ser despedida? ¿En qué momento comenzamos a confundir derechos con privilegios?

“Nosotras mandamos oficios diciendo que íbamos a presentarnos como chicas, les informamos para que sepan que iríamos vestidas de esa manera”, dicen Zully y Brianna. ¿Eso debería ser suficiente?

Finalmente, la compañía se disculpó por las declaraciones de los empleados en dicho video e indicó que iniciarán investigaciones, pues no comparten la forma en la que fue manejada la situación y anunció amonestaciones para los involucrados.

La abogada Andrea Peña explica que en nuestro país, existen dos clases de despido: el justificado, que es el precedido por un trámite de visto bueno ante un Inspector de Trabajo, por las causales previstas en el art. 172 del Código del Trabajo (faltas repetidas, incumplimiento al reglamento interno, conducta inmoral, injurias al empleador, entre otras) y el despido intempestivo, que constituye una acto unilateral del empleador, y en virtud del cual este debe indemnizar al trabajador.

“El despido intempestivo no debe probar ni justificar su causa, si es justa o no. Lo que la Ley exige es que el empleador cancele al trabajador la indemnización establecida por la ley. La causa real del despido puede ser una reducción de personal, el cierre del negocio, el haber descubierto una conducta deshonesta del trabajador y no querer esperar que se tramite el visto bueno, problemas personales del colaborador con su jefe, etc”, explica la abogada experta en materia laboral.

Sin embargo, reitera que si se prueba la discriminación, el trabajador podría iniciar una acción constitucional de protección, para buscar ser reintegrado en su trabajo. En este caso no queda claro si esto será necesario…  dos negocios de Quito han manifestado ya su deseo de contratar a Zully y Brianna.

Aclaración: Intentamos comunicarnos con un directivo de Sweet and Coffee para obtener una versión más allá de los comunicados oficiales, pero no fue posible contactarnos con ninguno.