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¿Pueden los omnívoros vivir con esa verdad incómoda?
Traducción de Emmeline Manzur

Hay cosas que no deben decirse a un omnívoro si uno no quiere ser visto como un extremista sectario. Por ejemplo, el hecho de que él coma animales que han sido matados para su consumo. Sin embargo, es la verdad más grande aunque a los omnívoros no les guste que se la digan. Ellos buscarán la buena excusa de que debemos comer carne (caso en el que me pregunto yo cómo hacemos entonces los vegetarianos para vivir), o bien, servirnos del argumento supremo de la moderación y del relativismo (te dejo hacer lo que tú quieras, déjame hacer lo que yo quiera), o bien, una mezcla de ambos.

Como yo creo que hay un problema con todo este tipo de argumentación omnívora, voy a tratar de desglosarla un poco. Amigos omnívoros, si ustedes desean cuestionarse, este artículo es para ustedes. El resto favor abstenerse de la lectura so pena de resultar ofendidos y no quisiera que se hicieran mala sangre por mi culpa y de manera injustificada. Para los demás, los invito a seguir su camino a sabiendas que están corriendo el riesgo de enojarse y no quisiera que se hicieran mala sangre por mi culpa sin razón alguna. 

¿Por qué los omnívoros comen carne?

Si le preguntamos a un omnívoro “¿por qué comes carne?”, la respuesta será con frecuencia la misma: “porque es rica”. Siendo los gustos una cuestión de hábito, se puede deducir que si el omnívoro encuentra la carne sabrosa es porque ha sido acostumbrado a consumirla. Son raros los casos de omnívoros que han realmente elegido comer carne. Como regla general, ellos han crecido en un ambiente que les ha hecho comer carne a temprana edad. Creo, entonces, que los omnívoros comen carne por costumbre. Pero, ¿Cómo pueden mantener este hábito aunque hagan la conexión animal-carne? 

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Pienso que todos los omnívoros funcionan de la misma manera a este nivel: cuando comen carne piensan ‘’yo como carne’’ tal y cual se les ha inculcado. Un bistec es muy diferente de aquel animal del cual se produjo, justamente para que olvidemos que hubo un ser vivo detrás. En el fondo, los omnívoros no son tontos, sí saben que comen animales. Pero a la hora de comer, no piensan en ellos porque no pueden hacerlo: ¿cómo podrían? Tener realmente consciencia de comer el producto de un asesinato y hacerlo con placer es imposible o habría que haber aprendido a realmente a relativizar la empatía. Por esa razón creo además que les sería difícil comer un animal que conocieron y amaron un día o que les causaría escalofríos ver carnes en las que aún está presente la cabeza del animal (peces o conejos por ejemplo).

‘’Yo soy alguien de bien’’

El omnívoro, como cualquier otro ser humano, quiere creer que es alguien bueno. Y no solamente quiere creerlo sino también probarlo ante su entorno. Es normal. El omnívoro es un ser humano como todos los demás. Además, decirle que él alienta las matanzas a través de su alimentación, es ponerlo frente a un problema ya que en nuestra sociedad matar implica que uno no es alguien bueno. Esta es la razón por la cual una frase tan simple como ‘’tú comes animales muertos’’ le incomoda. Y es también por lo que los omnívoros responden ‘’tú me ofendes, no respetas mi elección de vida’’ (mientras que ellos mismos no respetan las vidas de los animales) o ‘’yo como carne porque no tengo alternativa’’ (y evocan un problema de salud, de dinero, de la Sacrosanta Madre Naturaleza de tu Conciencia Omnívora).

En resumen, o se niegan a escucharte o te hacen pasar por un extremista violento que no sabe expresarse sin ser ofensivo (mientras que hablar de asesinato de animales no es un insulto sino una simple y triste realidad) e invalidan todo lo que puedas decir a continuación. O se libran de su responsabilidad invocando X o Y excusa y entran en una fase de justificación. 

La primera reacción se basa en la moderación tan apreciada en nuestra sociedad. Fuera de las cuestiones comúnmente aceptadas, no hay que afirmar nada como demasiado negro o demasiado blanco para no ser visto como extremista. Por ende, decir “matar está mal” no es ser extremista porque se lo dice en todas partes (en la Biblia, en la Ley, etc). Por el contrario, decir “matar animales está mal” es ser extremista porque eso no está dicho en ninguna parte y va en contra de los hábitos de la mayor parte de la gente

La segunda reacción es algo así como “pero no es mi culpa”, una forma de resignación sacrificial: me gustaría hacer como tú ¿sabes? pero no puedo. Tienes mucha suerte de ser vegetariana: tú no tienes problema de salud, de dinero, etc. Al final del discurso, creo que habría casi que compadecer a un omnívoro que come carne y considerarlo como una pobre víctima que se obliga a sí mismo cada día a comer cadáver por su salud o su billetera.

‘’Me gustan los animales además, tengo tres gatos y un pez rojo’’

El omnívoro intenta con frecuencia probar que él ama a los animales. Lo que encuentro divertido es que yo (como muchos vegetarianos) soy incapaz de pretender algo así. Hay montones de animales que me sacan de quicio (el perro de mis vecinos para comenzar), otros ante los cuales soy abiertamente indiferente (honestamente, los mejillones no me importan) y muchos, muchos, que ni siquiera conozco. De hecho, me siento tan incapaz de decir “pero yo amo a los animales; señora, la prueba es que tengo un gato”  como de decir ‘’pero me gustan los homosexuales, la prueba es que tengo un amigo gay". Por supuesto, hay animales que me gustan. Mi gato, para empezar. Pero en conjunto, no puedo pretender amar a todos los animales. Por el contrario, una cosa que puedo afirmar es que los respeto y considero como mis semejantes y que hago mi mejor esfuerzo actuando en consecuencia. 

El asunto es que los omnívoros van a intentar probar que ellos aman a los animales para demostrar que ellos son buenos. “Mira, no soy un torturador”. Como si al decir “tú comes cadáveres de animales” yo les dijera tácitamente “tú maltratas a todos los animales”. Por supuesto que no. No dudo por un sólo instante que montones de omnívoros amen sinceramente a sus animales domésticos. Además, es lo que me da esperanza. Pero ¿no es acaso por el hecho de tenerlos en sus narices que son capaces de crear un nexo con ellos? La vaca que ellos comen no la vieron viva, ella no tiene importancia. Pero ¿si la hubieran conocido? ¿si hubieran tenido que matarla? ¿qué pensarían ellos de su bistec? 

‘’¿Y tú entonces?’’
Sí ¿y yo? ¿Acaso lo hago todo bien yo? No. Yo no hago todo correctamente. Pero, si fuera necesario ¿tenemos algo que hacer? ¿Tiene usted algo que hacer? Yo hago lo mejor que puedo y pido a cada uno hacer lo mismo. No es posible consumir de manera completamente responsable hoy en día. Pero podemos tratar de hacer lo mejor posible. Señalar lo que yo hago mal (porque sí, hay cosas que hago mal) no va a tranquilizarle más que temporalmente. Cuando un omnívoro gira el debate en torno a mí, tratando de probarme que no todo lo que hago está bien no sirve de nada. Como si hubiera que hacer todo bien, es decir, no hacer nada (y después soy yo quien ve todo blanco o todo negro). Mientras que si todo el mundo intentara hacer lo mejor posible, avanzaríamos enormemente. ¿Es una pena, no? Ah no, como no puedo comerme el plato entero entonces mejor no como nada. Ah no, no puedo curar su artritis entonces no le doy ningún medicamento. Ah no, no dibujo como Leonardo da Vinci entonces no dibujaré jamás ¿Y si comenzáramos por tratar ahora mismo? 

¿Por qué no dejaré a los omnívoros en paz? 

Este delirio de “yo te dejo hacer lo que tú quieras, déjame hacer lo que yo quiera” es bastante chistoso. En sí, yo no impido a ningún omnívoro comer carne. Si yo quisiera realmente impedírselo, tendría que seguirlo todos los días y tendría que quitarle su plato cada vez que encontrara un animal dentro. Pero tengo otras cosas que hacer. No obstante, él me dice “déjame comer carne como yo quiera”. ¿Por qué? Porque yo lo fastidio como una mosca que vuela alrededor de él mientras come. Y efectivamente, me niego a dejar que los omnívoros coman animales tranquila y serenamente. En otras palabras, les digo textualmente lo que comen. Digo la verdad, nada más. Tengo conciencia de que no resulta agradable escucharla. 

Pero decir la verdad a los omnívoros no es una falta de respeto como muchos intentan hacer creer. Es un simple gesto activista. Informar a la gente, recordarles lo que implica su consumo no es ni desdén ni arrogancia ni siquiera suponer cómo es la personalidad de aquellos que comen carne. No juzgo a los omnívoros, sino lo que comen. 

Estos veg(etari)anos que no respetan a los omnívoros 

Cuando los veg(etari)anos intentan recordar a los omnívoros que lo que comen no está exento de sufrimiento y que ellos apoyan un lobby cruel, estos últimos se ofuscan, se sienten insultados y reaccionan con intensidad. En realidad, lo que ellos escuchan es “eres un idiota porque comes carne”. Seamos honestos, si yo realmente pensara así (en mi condición de vegetariana), consideraría a toda mi familia (incluidos mis padres) y el hombre que amo como unos idiotas, además de la mitad de mis amigos. Ahora bien, todas estas personas mencionadas, yo las quiero, las respeto y no pienso para nada que sean unos tremendos egoístas. Creo, por el contrario, que al continuar comiendo carne ellos cometen un error. Pero que no cambian de costumbre porque no se han informado al respecto y no tienen ganas de hacerlo (informarse de verdad implicaría que cambien realmente su alimentación: cuando nos enteramos, no podemos seguir cerrando los ojos ante la realidad). 

La gente me encuentra sectaria porque pienso que el vegetarianismo es un fin a alcanzar para todas y para todos. Es verdad: No dejo lugar para términos medios. Para mí, no se puede ser un poco esclavista. Así como no se puede estar un poco a favor de la pena de muerte o un poco a favor de la pedofilia. Tal como los hombres que lucharon contra la esclavitud de los negros, yo lucho contra la esclavitud de los animales. Porque creo que los animales tienen derecho a vivir su vida sin nosotros, sin tener que servirnos ni morir por nosotros. Cuando me dicen “oh pero podemos comer un poco de carne de vez en cuando de todas formas” no puedo responder que sí. Para mí, eso sería como responder “sí, tú puedes matar y disminuir la esclavitud de vez en cuando”. 

Comprendo perfectamente que esto moleste a los omnívoros y su sistema de defensa es previsible y comprensible. Cuestionarse es doloroso, largo, fastidioso y no puede hacerse desde el exterior. Es un proceso que cada quien hace a su ritmo. Yo entiendo que los omnívoros puedan sentirse agredidos por mi discurso aunque ese no sea mi objetivo. Sé que parezco pretenciosa y arrogante al hablar del tema. Porque yo sé cómo funcionan ustedes, amigos omnívoros, sé exactamente por lo que ustedes pasan cuando se enfrentan a mi discurso porque yo misma pasé por eso. Y les pido creerme al pie de la letra: yo no los juzgo, no los detesto, no los desprecio. Al contrario, pienso que son ignorantes respecto al tema de la carne. Y es la razón por la cual continuaré, aunque no les guste, diciéndoles de dónde esta proviene, cómo se la hace y los horrores que implica. 

En conclusión 

¿Es repugnante decir a un omnívoro que él come cadáver? No. De cualquier manera, es menos repugnante que matar para dar placer a las papilas gustativas. Sin embargo, un discurso vegetariano es molestoso para un omnívoro. Cuando me meto de lleno y desgloso poco a poco las argumentaciones que me presenta un omnívoro, no espero pasar un buen rato. Yo sé que él/ella podría insultarme, denigrar mi lucha, intentar ridiculizarme, tratará de justificarse, servirme argumentaciones complejas, refugiarse en la mala fe o excusas metafísicas (pero en el fondo, ¿qué es el sufrimiento? ¿qué es la muerte?). Sé que como vegetariana anti-especista que lucha por el derecho de los animales voy al frente de muchas de mis complicaciones en mis relaciones humanas. 

Lo que me gustaría que los omnívoros retuvieran de todo esto es que yo no llevo esta lucha por mí. Yo no tengo nada que ganar: no tengo empresa de tofu y no estoy directamente amenazada por la industria de la carne. A decir verdad y sin querer sonar patética, tengo más bien mucho que perder. Entonces, lectores que comen carne, me gustaría que ustedes se preguntaran lo siguiente: ¿por qué corro el riesgo de hacerme insultar, menospreciar, ridiculizar, por qué me privo voluntariamente de carne yo que me ha gustado tanto (sí, sí, totalmente)? ¿Por qué decidí entonces hacerme vegetariana y soportar los reproches y sarcasmos de personas con quienes comparto la mesa y que no son vegetarianas?¿Acaso para aceptar soportar eso no debo yo tener muy buenas razones? 

Enlace original del artículo.

Notas de la traductora: 

–    A nivel ético lo mínimo que podemos hacer por los animales no humanos es ser veganos. No sé si Myroie sea ovolacto-vegetariana o vegana pero en todo caso su análisis del tema es fabuloso y en eso coincidimos. Lo que debo puntualizar es que la carne y el resto de productos de origen animal son moralmente problemáticos al mismo nivel. Se trata de la misma industria y los mismos animales explotados para elaborar un producto primero, y luego matados para producir otro. Es el caso de los lácteos y huevos en especial. 

Para que conozcas más sobre el veganismo, te dejo este enlace.

–    El omnivorismo se refiere a una condición fisiológica mientras que el ser humano en realidad es carnista. El carnismo se refiere a la decisión de comer animales y esto corresponde al ámbito de la ética. La definición de carnismo es: una ideología violenta y dominante que nos desconecta de los animales y hace invisible  nuestra decisión y responsabilidad al momento de elegir llevar a un animal  muerto a nuestra mesa. Melanie Joy, PHD en Psicología de la Universidad de Harvard, es la autora del concepto.