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Walk On The Wild Side fue la primera canción de Lou Reed que me atrajo. La línea del bajo, las coristas, el saxo, esa comunión de pequeñas cosas engañosamente simples la han elevado al status universal e inapelable de “clásico”. No sería hasta algunos años después, cuando escuché Velvet Underground por primera vez, en los albores de los ochentas, cuando empecé a profesar un fanatismo casi religioso por este hombre. Hay artistas que nos gustan,  que nos provocan, literalmente, placer al escucharlos, pero los que más amamos son los que nos marcan. Los que nos tocan y calan hondo en nuestra sensibilidad. Lou Reed es una de esas personas en mi vida.  Lo que hizo conmigo durante sus años con Velvet Underground primero, y luego como solista, no tiene nombre. 

Para esa época, a los 16 o 17 años, comencé a experimentar la pasión lasciva que tengo por la música. Escuchaba obsesivamente los discos de vinilo y cassettes de amigos, amigos de mis hermanos, los hermanos y tíos jóvenes de mis amigos y los pocos que podía acceder a comprar, antes que se empiecen a vender CDS. Todo el mundo en Guayaquil era fan de Zeppelin, inclusive yo. Pero cuando escuché Velvet Underground por primera vez simplemente se me abrió otro canal. Fue amor a primera escucha, pero del que te hace sentir sucio. Me daba mucho miedo engrupirme. Esa música es dañada.

A diferencia del resto de mis referentes musicales, esto no parecía provenir o derivar del Delta.  Me inicié con el primero, con el de la banana. La música era tan indescifrable, porque era tan bella, como difícil. Necesitaba entender lo que transmitía esa voz tan opuesta las gargantas de oro de Plant, Mercury, Daltrey y compañía. 

Para poder saber lo que quería decir Lou Reed no quedaba otra que poner un cassette, aplastar “play, pause y rewind” y así poder transcribir en papel lo que oía. Eso podía convertirse en una experiencia frustrante porque casi nunca podía armar totalmente el rompecabezas lírico y a mi me urgía saber exactamente lo que este tipo estaba diciendo. A pesar de todo, entendía lo suficiente…. “And I feel just like Jesus’s son”…o sea, ¿este hijueputa se está inyectando heroína en la vena y dice que lo hace sentirse como el hijo de Cristo?, ¿en serio?

Sus letras pueden ser tan obscuras, tan dañadas, como Heroin o Vicious pero sobre todo, es poesía citadina. Waiting For The Man, Dirty Boulevard, Halloween Parade desnudan un submundo callejero que nadie ha podido describir como él.  Su música es un matrimonio de belleza y ruido. What Goes On, Heroin, Sister Ray son ejemplos de los alcances de sus experimentos sónicos. Pale Blue Eyes, Candy Says, en cambio, son como el arcoíris después de la tormenta. 

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Lo que más me gusta de Lou Reed, es también lo que menos me gusta de él. Siempre cambiante, impredecible, sentó las bases del Punk, del Glam y del Rock Alternativo en general pero no siempre con resultados favorables, hay no uno, sino varios de sus discos que no tocaría ni con una vara, a los cuales él mismo ha citado como sus mejores momentos. De Metal Machine Music solo oí cinco minutos, pero 30 segundos hubieran sido suficientes. Sobre Lulu, su último trabajo, en el cual colaboró Metallica, Lou Reed dijo que era lo mejor que hizo en su vida. Más que una broma de mal gusto, me pareció algo perverso porque en el pasado había logrado confundir y enojar a sus propios fanáticos, pero en esta ocasión se las arregló para confundir y enojar a los fanáticos de una de las más grandes bandas de la actualidad también.  Pero por encima de todo estuvo su integridad. No creo siquiera que haya sentido en algún momento la tentación de dedicarse a reescribir Walk On Tbe Wild Side una y otra vez, y ganar mayor notoriedad comercial. Eso hubiera sido impensable. 

Lou Reed decía “un acorde está bien, dos es llevarlo al límite, y tres acordes ya estás haciendo jazz”.  La definición de cómo llegar directamente a los sentidos: manteniéndolo simple la profundidad del mensaje llega de forma más directa.

Así fue y seguirá siendo siempre la música de Lou Reed.  Directa y profunda, como la aguja en la vena. 

Bajada

Réquiem para Lou Reed