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@betomata

 

Hace algunos días el editorialista y caricaturista de Diario El Universo, Bonil, publicó esta entrega de su columna que suscitó muchas críticas tanto de personas GLBT como de aliados hetero que sintieron que la misma minimizaba el reclamo interpuesto contra el ex-candidato presidencial Zavala por su maliciosa homofobia ofensiva (ver aquí algunos de sus insultos).

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Entiendo que hay muchos que no perciben, por desconocimiento, el odio ni el llamado a la violencia en los comentarios del ex-candidato Zavala.  También entiendo, aunque discrepo, la preocupación que la libertad a opinar en nuestro país se pueda ver mermada en algún momento si se abusara de sanciones tales como las del CNE al ex-candidato Zavala. Por ende les parece exageradas la acusación y la sanción ordenadas.

Perspectiva GLBT: opinión vs odio y violencia

Sin embargo, quisiera que el público también entienda nuestra perspectiva en la comunidad GLBT que sí debe haber un límite a la libertad de opinión, como lo hay en muchos otros países y democracias, y ese límite es la humillación, denigración e inspiración al odio y rechazo hacia otro ser humano.

Las sanciones a Zavala no fueron como pastor sino como candidato presidencial, y justamente por eso la autoridad electoral lo sanciona por su enorme irresponsabilidad.  Las sanciones no son a sus opiniones de estar en contra políticamente de la igualdad ante la Ley de ecuatorianos GLBT como yo y muchos otros, sino por referirse a nosotros con términos ofensivos y denigrantes, que quiera o no, sirven como base para alimentar el odio contra otras personas que nacimos diferentes a la mayoría.

Ese odio y denigración frecuentemente terminan en violencia, ya sea llevada a cabo por terceros (ataques homofóbicos) o por uno mismo (suicidios de jóvenes GLBT).  La homofobia sí mata y a mucha gente, como ejemplos ver aquí y acá.

¿Cómo no van a ser ofensivos y denigrantes a mi como ser humano comentarios como «moralmente ser homosexual no es digno, es un acto de inmoralidad», o llamarnos “antinaturales” y “aberraciones”, entre otras perlas macabras del Sr. Zavala?  No dijo simplemente: «me opongo a los derechos de los GLBT» o «discrepo con el matrimonio igualitario» , opiniones políticas o religiosas que pueden ser respetadas como tales, sino que cuestiona la MORALIDAD y la DIGNIDAD de un ser humano que nació gay, y no escogió ser lo que ES.

Palabras como las del ex-candidato Zavala conllevan a que a muchas personas GLBT les insulten en la calle, o les peguen, o rehusen brindar servicios de todo tipo, no por lo que dicen o piensan o escriben, sino por lo que SON.

Hagamos este ejercicio: reemplacemos la palabra «homosexual» en el discurso de Zavala y pongamos la palabra «indígenas», o «mujeres», o «judíos», o «negros», ¿sería legalmente o socialmente aceptable?   ¡No!   El llamar a las mujeres, a los indígenas, a judíos, o a los afro-ecuatorianos personas «no dignas, inmorales, aberraciones», y llamar a que hay que cambiarlos a la fuerza, sería un acto de violencia, que denigra y perpetúa el odio y la violencia, sobre todo viniendo de un candidato presidencial a ese grupo vulnerable de ciudadanos.

Insisto: no es que me dijo «no comparto que pidas derechos o que te quieras casar civilmente» , sino que me dijo que soy una «aberración» como persona.  Hay una gran diferencia: una discrepa, la otra descalifica y denigra.  Repito: no hablo de herir «sensibilidades y susceptibilidades» solamente, sino de denigrar al ser humano en su esencia de lo que ES, no de su profesión o de su hobby o de sus preferencias políticas.

Esta confusión generalmente se genera porque muchos piensan erróneamente que los GLBT ESCOGEMOS ser como somos y no que NACEMOS como tales.  Créanme, con la mayor humildad y sinceridad, que no es algo que se escoge, cual menú, sino que se descubre que se ES, como darse cuenta que se es zurdo, o se tiene ojos claros, o… como darse cuenta que eres hetero.

Háganse la pregunta si son hetero: ¿qué día y a que hora «escogieron» ser hetero?  La mayoría de nosotros, GLBT o hetero, nos damos cuenta en la pubertad, en mi caso desde los 11 años, mientras que en otros sucede antes o mucho después.  Pero no me queda duda que ser gay es una condición humana, que existe además en muchas otras especies (ver aquí) y no algo que escogemos como se escoge una profesión o un hobby o un equipo de fútbol.  Lo mismo pasa si eres zurdo o derecho, no se escoge, se ES y nos damos cuenta cuando empezamos a escribir.  Así es la naturaleza.

NO es lo mismo

Y aquí viene otra discrepancia con comentarios que he leído equiparando ataques de Correa a periodistas, banqueros, etc. con la homofobia de Zavala: con todo respeto a quienes ejercen la profesión periodística, por ejemplo, y se sienten agredidos por el presidente, no es lo mismo un periodista, que un indígena, un judío, un afro-ecuatoriano, una mujer, o una persona homosexual.  El primero es una profesión escogida (peligrosa sí) y para lo cual se prepara y se ejerce, mientras que los otros son grupos sociales productos de su género, su religión, su raza o su orientación sexual que nacen como tales y tienen una muy antigua historia de ser vejados, agredidos y discriminados.  En derecho, el precedente de vulnerabilidad es fundamental para determinar el impacto de palabras generadoras de odio.

Puede ser que como muchos temen se vengan tiempos más duros de restricción de libertad de opinión por partes de algún gobierno ahora o a futuro (no será la primera ni la última vez que lo intenten en nuestra historia republicana), pero entonces nos tocará luchar contra esa tiranía.  Lo que no puedo atar lógicamente es que por temer esa opresión de la opinión, entonces asumamos que TODA expresión vale.  No es cierto.  Hay ciertas expresiones peores que otras, y hay grupos más vulnerables tradicionalmente que otros.  Para mí el límite es muy delgado y delicado, pero no por eso menos real.  Toda expresión que denigre fundamentalmente en su esencia e identidad a otro ser humano no tiene, en mi parecer, cabida en la protección a la libre opinión.

Referentes en derecho internacional

Las sanciones a los discursos de odio no son exclusivos al Ecuador, mas bien son aplicados frecuentemente en democracias y Estados de Derecho.  Como ejemplo puede leer aquí que hay una larga lista de países donde el discurso de odio se penaliza; o leer acá un ejemplo sobre un caso reciente decidido por la Corte Suprema de Canadá donde se especifica que la prohibición se aplica cuando se expone a terceros al odio, justamente en un dictamen contra un pastor homofóbico.  Otro ejemplo es Alemania, donde está terminantemente prohibido y es sancionado penalmente invocar favorablemente las atrocidades del gobierno Nazi contra judíos, gitanos, homosexuales y comunistas.

Es decir, si se fija bien la raya como hacen otros países, y se aplica la Ley como se debe, no hay por qué temer que nuestra libertad de expresión se verá mermada de ninguna forma por la prohibición del discurso de odio en nuestro país. Que las leyes se pueden mal usar para detrimento de los ciudadanos, ¡claro! Pero no sólo con esta Ley, sino con todas (tributarias, tránsito, etc.). Lo que debemos es estar vigilantes, como ciudadanos con cualquier Ley, que nuestras autoridades judiciales las apliquen correctamente para que lo fue creada.

No confundamos las cosas, entonces: libertad de expresión SI, discurso de odio NO.

Espero que estas palabras sirvan para educar a nuestros ciudadanos a saber que la dignidad humana es universal, que se puede discrepar sin agredir, sin insultar y SEGURÍSIMO sin hacer permisivos con palabras los actos de violencia contra los que algunos puedan llamar personas «sin moral, sin dignidad, aberraciones» como nos dice Zavala.  Y hay que enseñar además que si este odio y violencia se comete, pues que entonces será sancionado como sería sancionado alguien que hace alardes públicos de su homofobia en Canadá o de su nazismo en Alemania.

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Crédito: I.G. Gerhard Richter. 1972.

Humberto Mata