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@arduinotomasia

I. Introducción

El Partido Social Cristiano (PSC) ha logrado ejercer en los últimos cuatro lustros una influencia notable en el escenario político del país. Sin embargo, a partir del 2006 han ocurrido hechos y se han insertado nuevos actores que parecen dibujar una imagen particular en el marco de las relaciones del poder político: el horizonte del fin de su hegemonía, incluso en Guayas.

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Crédito: Diario Hoy

Esta imagen surgió en concreto de una conversación que mantuve en Quito con Xavier Flores en la pizzería Al Forno, luego de un evento del CIESPAL en el que participamos como parte de GKillCity. La idea de este texto es tanto compartir como profundizar lo que dialogamos esa tarde, pero esta vez –con mucho más tiempo- evaluándola a partir de datos concretos.

Para sustentar esa mirada, este breve artículo se guía metodológicamente vía análisis de los resultados electorales del PSC desde el 2006 hasta las últimas elecciones; para posteriormente agruparlos en tres rubros particulares. Los dos primeros corresponden a los porcentajes de votaciones provinciales y al respectivo número de escaños obtenidos.

El tercero es un poco más complejo y necesita de un antecedente breve: en el 2002, Simon Pachano señaló que “una de las características sobresalientes del sistema de partidos del Ecuador es la regionalización  o incluso provincialización  de sus integrantes en términos de la distribución de su votación”; esto –señala Pachano-, en contravía con el fenómeno de nacionalización, en el sentido detectar  uniformidad y proporcionalidad territorial respecto de las distribuciones del voto.

Opinión que, por supuesto, encaja perfectamente en el escenario previo a MPAIS; o, dicho de otro modo, se trata de una lectura aún válida para ciertos partidos políticos, entre ellos, el PSC.

Esto permitiría vaticinar lo que el título de este artículo afirma, esto es, el eventual ocaso del PSC. Dos vías: por un lado, producto de la provincialización de sus resultados electorales y por su imposibilidad de conseguir una fuerte institucionalidad de alcance nacional; y, por otro, dada la ausencia de un posible candidato presidencial que logre “rescatar” al partido mediante el fenómeno de la presidencialización de la conducta electoral (porcentaje de votos por el presidente que influyan en el porcentaje de votos territorialmente para el legislativo).

Dos puntos concretos que, se plantea, le terminarán por pasar factura política a la hegemonía socialcristiana en Guayas y Guayaquil. Todo lo cual ha de verse confirmado (o, por supuesto, refutado) en las elecciones a celebrarse el domingo 17 de febrero y en las seccionales del siguiente año.

II. Resultados electorales 2006-2009

El año 2006 está marcado por un hecho concreto: la entrada en escena del Movimiento Alianza País (MPAIS). Es en este punto donde ocurren dos hechos particulares íntimamente ligados: el debilitamiento del PSC como fuerza electoral, de la mano con la escalada de MPAIS; ambos, tanto en términos de asignación de escaños para la legislatura como en porcentaje de votación para el ejecutivo.

II.i Fuerzas legislativas

En el caso de la correlación de fuerzas de los partidos políticos en el legislativo por la provincia del Guayas, en el 2006 se disputaban: el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN) con un porcentaje de 36,16%; seguido del PSC con 23,42%; el Partido Sociedad Patriótica (PSP) con 14,79%; y el Partido Roldosista Ecuatoriano con 10,54%. Cabe recordar que MPAIS apostó por no presentar candidatos a la diputación, encaminado con su propuesta política de convocar a una Asamblea Constituyente.

Guayas se disputaba para entonces 18 escaños y, con el resultado de las elecciones, se dio una distribución conforme se muestra en la Tabla 1:

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Estos resultados se enmarcan dentro de la primera ronda electoral, en donde se disputaban la presidencia los candidatos Álvaro Noboa (PRIAN), Rafael Correa (MPAIS), Gilmar Gutiérrez (PSP), León Roldós (ID/RED) y Cynthia Viteri (PSP), y que tuvo como resultado los porcentajes que se muestran en el Gráfico 1:

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En sintonía con el fenómeno de presidencialización de la conducta electoral, el candidato a presidente por el PRIAN tuvo mayoría de votos que penetraron las capas de lo nacional a lo provincial para los rubros de la conformación parlamentaria, reflejado en la asignación de escaños de la Tabla 1; y obteniendo mayor número de escaños en el territorio propio del PSC.

En vista de que nuestro sistema cuenta con doble ronda electoral solo para la presidencia y no para la elección de la diputación (que a decir de Sartori, conduciría a “agregaciones bipolares” en beneficio del funcionamiento del sistema parlamentario), no puede examinarse si hubiesen existido variaciones en la composición.

Lo que sí es posible examinar, de todos modos, es la conformación de la Asamblea Constituyente en donde el PRIAN disminuye notablemente su representación política en contraste con MPAIS, a pesar de que el primero haya obtenido en el Congreso Nacional la mayor cantidad de diputados (28 en total) que el resto de partidos políticos (PSP con 24 y PSC con 13). Todo ello, luego de la victoria de Rafael Correa con 56,67% frente al 43,33% de Noboa.

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En este caso, no solo el PRIAN y PSP se debilitan como fuerzas electorales, sino también el PSC, que solo ubicó un total de 5 candidatos, de los cuales solo 2 correspondieron a Guayas (Cristina Reyes y María Cristina Kronfle), con menos del 4% de votos; esto, de la mano con la profunda derrota de Cynthia Viteri, candidata a presidente por el PSC.

Luego de aprobada la constitución por amplia mayoría (en donde los bloques minoritarios, entre ellos el PSC, votó en contra), se convocaron a nuevas elecciones: en esa ocasión, MPAIS propuso candidaturas legislativas, y se obtuvo para Guayas el resultado que muestra el Gráfico 3:

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Aquí ocurre nuevamente un resultado que afectará la actual correlación de fuerzas, porque el debilitamiento de los partidos en términos de fuerza electoral -que encuentra raíz en los resultados de la constituyente-, terminó por aplacar la representación de quienes en 2006 fueron mayoría. Y MPAIS, por primera vez en escena en esta provincia para este rubro, termina por igualar en asignación de escaños al PSC.

En esencia, se trató de una victoria de un movimiento reciente (con 3 años de historia oficial) frente a uno de los partidos más antiguos (con casi 60 años de historia oficial), y con el historial de ser la mayor fuerza política de la provincia.

II.i Dinámica Alcaldía-Ejecutivo

En lo relativo a la alcaldía, el PSC domina desde la elección de León Febres-Cordero en 1992, quien luego fuera sucedido por Jaime Nebot por el mismo partido. En las elecciones del 2004, se obtuvieron los siguientes resultados para tal dignidad pública:

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En este punto es necesario considerar no tanto la victoria del PSC como el alto porcentaje de votación alcanzado por el candidato del PRE, Jimmy Jairala, con un 30%, frente al 56% de Nebot. Lo particular es este resultado a pesar de la baja presencia legislativa del PRE en 2002 frente al PSC. Esto servirá como antecedente para una lectura posterior, en términos de lo que implicaría para el PSC una fuerte presencia legislativa de MPAIS en los comicios venideros.

Las siguientes elecciones generales, luego de aprobada la constitución, tuvieron lugar en el 2009, en donde se dan dos hechos dignos de examinar. Por un lado, en estas elecciones comenzaron propiamente las confrontaciones discursivas entre la candidata a la alcaldía por MPAIS, María Duarte, con Jaime Nebot; y, por extensión, comenzó a profundizarse el discurso autonomista de éste último con la figura de Rafael Correa y su rol como presidente.

Por otro, lo particular en estas elecciones son los resultados en tanto permiten matizar ese discurso de dos tendencias opuestas: en Guayaquil ganó Nebot como alcalde… pero también Correa como presidente.

Los resultados para la alcaldía se ilustran en la Tabla 3:

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Esto debe ser leído, al igual que la tabla 2, de una manera particular: no tanto desde el porcentaje del PSC como desde la votación alcanzada por María Duarte. Es decir: MPAIS alcanzó un 30% de votos, aun siendo la primera vez que se lanzara un candidato para esa dignidad.

En el segundo nivel, es necesario analizar hasta qué punto cala el discurso confrontativo y autonomista del alcalde electo, con el del presidente: esto, en tanto Correa obtuvo una victoria en Guayaquil del 40,84%.

III. Consideraciones finales

La irrupción de MPAIS al escenario político nacional ha cambiado las relaciones de poder en la conformación del sistema de partidos. Lo particular e interesante, es la penetración que se tiene incluso en territorios con partidos de larga data, en concreto el PSC.

Si bien éste último partido  tiene un amplio historial en la administración local, acompañado de un discurso autonomista y confrontativo, los resultados para el legislativo no superan a MPAIS en términos de asignación de escaños por provincia (ambos pusieron 7), ni mucho menos influye drásticamente en una votación contraria a la figura del presidente Correa.

De ese modo, ocurre una primera bifurcación: por un lado, MPAIS logra avanzar hacia una uniformidad territorial de votaciones, mientras que el PSC no logra consolidarse más allá de un partido-provincia; en donde en la localidad de Guayaquil, la primera candidata de MPAIS para la alcaldía, María Duarte, logró obtener un 30% de votos.

Por otro lado, si nos basamos en la presunción teórica de que una de las maneras de “rescatar” al PSC, es recurriendo a la presidencialización de la conducta electoral -de modo que gane territorio más allá de Guayas y Guayaquil-, los datos empíricos descartan esta posibilidad: en 2006, PSC postuló a Cynthia Viteri para la presidencia, pero logró menos del 10% de votaciones. Sumado a ello, el partido no presentó candidato a presidente ni en el 2009 ni para las elecciones de este año 2013.

Finalmente, se debe considerar la influencia que una fuerte presencia legislativa pueda tener en los resultados de las elecciones seccionales. Y lo que se tiene es el antecedente de una conformación minoritaria del PSC en la Asamblea Nacional, de modo que el futuro del partido –y de su hegemonía en Guayas y Guayaquil- dista de ser optimista.

Los datos, desde esa perspectiva, parecen apuntar hacia el eventual ocaso del socialcristianismo. ¿Good Bye, PSC?

Arduino Tomasi