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La demagogia es entendida como la degeneración de la democracia y se sustenta en las necesidades de los votantes. Por medio de “favoritismos, propagandas infundadas, regalos, concesiones”, un demagogo adquiere el “poder” de manipular a la población.

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@piaspatari y

@mariapazza

 

Hay quienes opinan que su única razón de existir es servir a los humanos; otros, los utilizan como un símbolo de estatus, como si fueran un automóvil o un celular; algunos aplacan con ellos la soledad; pero también están, y cada vez son más, los que han adquirido una conciencia y una actitud de respeto y protección hacia los animales.

 

Desde siempre ha habido personas que consideran a los animales, no como cosas o “productos”, sino como seres más bien indefensos, que requieren de nuestra atención y protección. También estamos quienes, durante muchos años, nos hemos dedicado en persona y con recursos propios, a ayudarlos de forma más organizada. Animalistas.

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¿Qué hace un animalista? Técnicamente, defiende los Derechos de los Animales. Pero lo que realmente hace un animalista es pelear como un loco contra quienes atentan contra los derechos de los animales, con pocas herramientas jurídicas, sin poder político y con escaso apoyo económico.

Desde la popularización de las redes sociales, ha sido mucho más sencillo el trabajo y la difusión de los casos de animales abandonados, atropellados o necesitados. Ahora es más sencillo reunir virtualmente a las personas que apoyan la causa, así como colaborar en los casos en que los animales necesitan de nuestra mano amiga. Del mismo modo, la Red ofrece un espacio alternativo al presencial para dar a conocer las necesidades y los derechos de los animales y educar a la colectividad. De manera innegable, hoy la gente se interesa por ayudar y aprender más sobre los animales.

Pero más allá del interés y la buena voluntad del público sobre el tema, los animalistas luchamos también para que la información supere al desconocimiento y la conciencia se imponga sobre la compasión. Todavía, sin embargo, es usual encontrarse con enunciados compasivos y poca actitud propositiva o ejecutiva. Es una tarea de largo aliento, pero caminamos con esperanza y a paso firme.

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Hace un par de semanas comenzó a circular en Twitter el hashtag #HospitalPúblicoVeterinario, con varias frases en donde la gente solicitaba uno. Amigalitos, que trabaja en una propuesta desde hace ya un tiempo, escribió el 24 de enero: “Tenemos un proyecto. Nadie nos oye cuando solicitamos un #HospitalVeterinarioPúblico. Te invitamos a sumarte y sacarlo adelante con nosotros”

Muchas personas hemos añorado el día en que ese proyecto se haga realidad, porque sabemos que hay personas que aman a sus animales pero no pueden pagar por atención primaria o de emergencia y también animales abandonados o desprotegidos que no tienen un servicio veterinario que les salve la vida.

No se trata de un lugar al cual podamos llevar a nuestras mascotas a una sesión de estética, se trata de atención emergente para animales pobres. Cinco días más tarde, el 29 de enero, apareció un candidato a la Asamblea abanderando la causa y prometiéndonos cumplir un sueño, con la frase “Si lo puedes soñar lo puedes lograr @ortijavier Hospital Public Veterinario (…) #Todo8”.

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El señor Javier Orti Torres, candidato a asambleísta por Pichincha, distrito norte, por el partido político AVANZA, ha buscado apoyo donde otros no se habían atrevido a incursionar: los animales. Él ofrece un Hospital Veterinario Público “para nuestras mascotas”.

Muy interesadas en el proyecto, varias organizaciones de protección animal le solicitamos, vía Twitter, hacer pública su propuesta (de ley), pero dicho candidato no respondió. Lo buscamos en el sitio web del Consejo Nacional Electoral, pero solamente encontramos una propuesta de los candidatos a asambleístas nacionales del partido que lo auspicia, en la cual jamás aparece una referencia hacia los animales.

Convencidos de que la idea no podría ser una improvisación, encontramos su blog titulado “Los apuntes de JAVIER ORTI”, pensando en hallar los vestigios de una larga trayectoria animalista.

Pero aunque los apuntes datan de 2005, el candidato nunca mencionó a los animales: ni una sola vez.

Tal parece que al señor Orti “le nació” este amor y preocupación por los animales en época de campaña y “se le ocurrió” la fundación de un hospital veterinario público al mismo tiempo que diversas personas y organizaciones animalistas lo difundieran a través de las redes sociales. Para divulgar su idea –no podía ser de otra manera– “produjo” un afiche alusivo al tema, cuyos orígenes datan de 2009, y pueden encontrarse fácilmente en la Web. Y no dudó en peluquear a un dulce french poodle –presumimos que sería suyo, aunque luego declaró que ni siquiera tenía uno- para convencer al incauto elector de regalarle su voto.

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No debemos olvidar que las funciones de un asambleísta son dos: legislar y fiscalizar. El artículo 127, inciso 2, de la Constitución de la República establece explícitamente, además, que: “Las asambleístas y los asambleístas no podrán ofrecer, tramitar, recibir o administrar recursos del Presupuesto General del Estado, salvo los destinados al funcionamiento administrativo de la Asamblea Nacional”. ¿Qué clase de ofrecimiento es, entonces, un hospital? ¿Con qué fondos se construiría y operaría?

Al increparle a explicar cómo se ejecutaría su ofrecimiento, el candidato Orti, declaró tener algunas ideas propias para aportar a una propuesta conjunta y consensuada de las organizaciones animalistas e invitó a algunas de ellas a un desayuno en su oficina al día siguiente: 30 de enero, con el fin de retomar el proyecto de ley que está en trámite en la Asamblea Nacional.

El discurso, como se puede apreciar, cambió: ya no era la ejecución de una obra, sino el apoyo a un marco legal que, en el futuro, pudiera eventualmente llegar a ser realidad. ¿Qué tal?

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No resulta complicado llegar a dos conclusiones. La primera, que tanto el candidato a asambleísta como los votantes que busca atraer, desconocen que el ofrecimiento de obras no solo no es viable, sino también inconstitucional. La segunda, que el ofrecimiento –un hospital, modificado a ‘ley’ horas más tarde– no podrá ser objeto de fiscalización por parte de los mandantes, pues tanto en el plan de trabajo del partido Avanza, como en el documento presentado ante en CNE no existe alusión alguna a los animales.

Si el momento político ha puesto sobre la mesa el debate sobre los derechos de los animales y la necesidad de que el Estado, en atención al artículo 71 de la Constitución, se apropie y trabaje el tema, no es momento de conformismos ni de propuestas incumplibles, sensibleras y regalonas.

El voto es un arma poderosa. De él depende buena parte de nuestro futuro como ciudadanos. Dar el voto con inteligencia es conocer a profundidad lo que los candidatos nos ofrecen, pero también cuál es su capacidad de cumplir con sus ofertas. Votar inteligentemente es votar por quien puede ayudarnos a cumplir nuestros sueños, no por quien juega con ellos. #VotoResponsable

 

Pía Rivera – María Paz Mejía