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Alvaro Torreli

Jefferson Montero Coello tiene 19 años, un trabajo en el “Circo de los hermanos Martínez” y una adrenalina inagotable. De trapecista o de motociclista este joven guayaquileño siempre ha buscado lo extremo. Desde hace seis años es parte del “Globo de la muerte”, esa estructura de metal en la que circulan hasta cinco motos al mismo tiempo.

“Quiero que esto nunca se acabe, me encanta esta vida que llevo”, asegura y confiesa que es el único que su familia que ha optado por la vida de circo. Viaja en remolque con un grupo de compañeros quienes se han convertido en su nueva familia. Cada uno tiene un cuarto propio en el remolque y eso le encanta. Es emocionante, dice.

Tras bastidores es tímido, es pausado al hablar y hasta tartamudea pero dentro de la carpa del circo es un haz en su trabajo. Reconoce que es arriesgado y ya sufrió la primera grave consecuencia hace seis meses: se dislocó la pierna durante un acto en Manabí. Por ahora el grupo circense viaja por el país pero Jefferson quisiera en algún momento viajar a otros países, conocer sus circos y trabajar en ellos.

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Estas fotografías narran la preparación y actuación de Jefferson, un joven cuya afinidad está llena de luces, riesgo y espectáculo.

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Álvaro Torrelli