​La historia de Barankou en Ecuador inició el 27 de octubre de 2009 cuando  ingresó a nuestro país, tal como lo indica el expediente de la Dirección de Refugio del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración, realizado en base a una entrevista de elegibilidad para otorgarle el refugio. Es en ese mismo informe se escribe su apellido con una u al final, en lugar de la v que suele utilizarse en los reportes de prensa.

Aliaksander era un militar con rango de capitán del Ejército, que trabajaba en el grupo de la seguridad presidencial del mandatario Aleksandr Lukashenko (el equivalente a la Escolta Presidencial). En este cargo tenía la autorización de hacer espionaje a embajadas y opositores, a controlar el ingreso y la salida de personas y productos, entre otras tareas delicadas, como estar al frente del grupo de francotiradores . En su declaración asegura que jamás mató o torturó y que todo lo que hizo fue por órdenes superiores.

Por la naturaleza de su trabajo, Barankou tenía acceso a varias fuentes de información por las que pudo conocer la red de corrupción que, según él, operaba en su país. En sus denuncias ha asegurado que la familia de Lukashenko realizaba lavado de dinero, que su hijo Dimitri era el dueño de una discoteca en donde se expendía droga sin que la policía pudiera realizar controles por expresaprohibición presidencial. Ha dicho también que los hijos del presidente recibían dineros del Estado y que existía un mercado negro de armas, petróleo y gas. Toda esa información llegó a incomodarlo al punto de que en junio de 2009 organizó una reunión con altos mandos militares en la que él y varios compañeros expresaron su desacuerdo con el gobierno de Lukashenko. Sin embargo, algunas de las personas allí reunidas se mostraron favorables al régimen, descalificando las denuncias de Barankou. Pocos días pasaron para que él empezara a notar diferencias en el trato hacia aquéllos que criticaron al Presidente: les cortaron sus licencias, restringieron sus permisos y a él le impidieron visitar a su padre que sufrió un infarto cerebral el 25 de junio de 2009.

En este ambiente hostil, uno de sus compañeros le advirtió que había órdenes superiores para detenerlo en una cárcel de la ex KGB, a la  sería llevado como preso político, torturado y donde incluso podría ser asesinado, prácticas comunes bajo el gobierno de Lukashenko. Pocos días después se dio cuenta de que varias personas le estaban siguiendo y vigilando constantemente, por lo que viajó hacia la ciudad belorrusa de Mogilof. Estuvo ahí unas cuantas horas antes de dirigirse hacia Moscú en su propio auto.

En la capital rusa se quedó dos semanas, durantes las que hizo averiguaciones para saber a qué países podía viajar sin necesidad de solicitar una visa. Las opciones eran cuatro: Cuba, Venezuela, Ecuador y Egipto. Este último fue el elegido. Igual que en su viaje a Rusia, utilizó su pasaporte para dirigirse a Egipto, en donde fue contactado por agentes de la CIA que pedían información sobre lo que estaba sucediendo en Belorrusia. Él estuvo dispuesto a entregarles toda la información que conocía a cambio de garantías para su vida, entre las que pedía que lo lleven a Estados Unidos. La CIA no aceptó el trato yél no entregó la información; sin embargo, al saber que ya esta organización conocía de su residencia en Egipto, Barankou decidió volar hacia Ecuador. Por motivos de seguridad había quemado su pasaporte al llegar a Egipto, por lo cual compró uno con una identidad distinta para viajar hacia Ecuador, a donde llegó con el nombre de Andrei Yenakiy en octubre de 2009.

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En nuestro país fue detenido por primera vez el 1 de junio de 2010 al caducar el plazo de 30 días de turista, 55 días después fue liberado tras obtener un estatus de refugiado, otorgado por considerar que era un perseguido político. A partir de ese momento, intentó hacer una vida. En el expediente de la Dirección de Refugio, aseguró que formó una compañía de transporte llamada V&A Export, en la que habría trabajado con su conviviente, la ecuatoriana Mabel Andrade. Aliaksandr también creó un blog, Bielorrusia Libre, en el que se dedicó a denunciar la corrupción y abusos a los derechos humanos en Bielorrusia.

Exactamente dos años después de su llegada a Ecuador, en octubre de 2011 el gobierno bielorruso pidió su extradición por acusaciones de corrupción, soborno y cohecho. Se lo acusaba de haber pedido miles de dólares a la empresa petrolífera Total Oil, para que ésta no sea investigada por los organismos de control del país. Los montos de los delitos por los que se pretende extraditarlo son de ocho mil, cuarenta mil y sesenta mil dólares. Sin embargo estas acusaciones no aparecen en el expediente judicial analizado por la Cancillería ecuatoriana, en él únicamente constan los dictámenes fiscales emitidos por el Estado, razón por la cual la Corte Nacional de Justicia negó el pedido de extradición y el juicio fue archivado. Sin embargo el pasado 7 de junio, pocos días después de la visita oficial del Presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, la Corte Nacional decidió acoger la orden de captura emitida por Interpol en contra el ex capitán del ejército y  fue detenido nuevamente para afrontar un segundo pedido de extradición, que actualmente está a la espera de ser atendido por el Presidente de la Corte Nacional de Justicia, Carlos Ramírez.

El caso de Aliaksander Barankou dio un giro inesperado el 16 de agosto pasado, cuando Ecuador anunció su decisión de conceder asilo diplomático a Julian Assange, pues hasta ese momento el perfil del caso Barankou se había mantenido muy bajo. Eran pocos los medios que lo habían cubierto. Al convertirse Ecuador en el centro de atención internacional, al caso del belorruso se convirtió también en un tema de interés por las similitudes con Asange, ambos personajes incómodos para el poder al pretender revelar secretos gubernamentales. Se empezó entonces a investigar la situación actual de Barankou y las posibles consecuencias de una eventual extradición a su país, gobernado por Aleksandr Lukashenko desde 1994. La opinión pública nacional centró entonces su atención en el gobierno belorruso y develó con más detalle los rasgos autoritarios de Lukashenko y su gobierno, que no es reconocido por varios países occidentales por ser considerado una dictadura. Como ejemplo, podemos citar que el Consejo de Europa ha prohibido que Belorrusia sea miembro desde 1997 por sus características antidemocráticas y por los cuestionamientos que se han dado sobre la transparencia de las elecciones. En 2010 fueron encarcelados siete de los nueve candidatos a la presidencia. Tras esas elecciones la situación en Belorrusia se ha deteriorado gravemente, tal como lo denuncia Navi Pillay, la comisionada ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, pues en su informe aclara que esas detenciones posibilitaron el cuarto periodo consecutivo de Lukashenko, que ha reprimido violentamente a sus opositores , como sucedió con los manifestantes que protestaban contra el fraude electoral. En esa ocasión 600 personas – incluyendo activistas y periodistas- fueron detenidas y encarceladas. Hoy, entre los son presos políticos se cuenta a una ex Fiscal General, Svetlana Baikova y un ex Ministro de Relaciones Interiores, Vladimir Naumov, ex jefe de Aliaksander Barankou, al igual que Andrei Lutovich, el amigo que advirtió a Barankou que iba a ser detenido. Lutovich está  acusado, precisamente, de haber ayudado a Barankou a huir.

Bielorrusia es el único país de Europa que mantiene la pena de muerte, que podría ser aplicada en casos como el del ex capitán, que podría ser acusado de traición a la patria. Allí también son conocidas las ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones que han sido fuertemente cuestionadas por la comunidad internacional. Por esta situación, Europa ha impuesto sanciones a 180 funcionarios y a empresas entre las que se incluye una de venta de armas y otra de loterías, controladas por el ya mencionado hijo de Lukashenko, Dimitri.

La separación de poderes también está en duda en Bielorrusia pues los jueces de los tribunales nacionales son nombrados por el presidente, el jefe del Ejército es el hijo de Lukashenko, Viktor, y el referéndum del 24 de noviembre de 1996 dio paso a una nueva constitución que permite la reelección indefinida del Presidente.

En este contexto, el paso a una eventual extradición de Aliaksander Barankou a Bielorrusa pondría en riesgo sus derechos humanos y su vida. Aun a pesar de que el gobierno bielorruso ha garantizado que se respetarán los derechos y el proceso judicial, el cuestionamiento que organismos internacionales hacen sobre los mismos deja esta afirmación en tela de duda.

El mismo hecho de que Barankou conste en la lista roja de Interpol por delitos que no son de lesa humanidad ni atentan contra la vida, demuestra el fuerte interés del estado bielorruso en que Aliaksander Barankou sea juzgado en su país.

Esta semana se decidiría la suerte de Aliaksander, una vez que la Corte Nacional de Justicia se pronuncie. En caso de que su decisión sea favorable a la extradición, aún quedaría abierta la posibilidad de que el Presidente Correa revoque tal decisión, pues como mandatario tiene la potestad de confirmar o negar el pedido. Ahí, el país y el mundo conocerán si para el gobierno ecuatoriano el respeto a los derechos humanos y a la vida de Assange valen lo mismo que los de Barankou.

Bajada

El nombre de Aliaksander Mikalevich Barankou se ha hecho famoso en Ecuador por Julian Assange, cuyo asilo diplomático por Correa le cayó del cielo a Barankou.