Nuestra ciudad no es precisamente un ícono de sostenibilidad entre urbanismo y áreas naturales. Quiero aprovechar este espacio que el amigo José María León me da para publicar temas ambientales, para resaltar la importancia de los espacios naturales que nos quedan a los guayaquileños.

Antes, una pequeña aclaración, áreas verdes no es lo mismo que áreas naturales. Mucho ojo con eso, porque hay mediciones de áreas verdes en las que Guayaquil (y su gestión municipal) salen bien calificadas, y cómo no, si los jardines y las palmeras están bien bonitos y hay por todos lados. Pero lo que nos sirve para climatizar (dar sombrita y bajar la temperatura) y captar C02 para purificar el aire, son árboles.

El Bosque Protector Cerro Blanco es uno de los últimos remanentes de boque seco tropical de la costa ecuatoriana con una extensión de 6078 hectáreas, y que es hogar de 54 especies de mamíferos, 219 especies de aves y más de 700 especies de plantas vasculares, según publican en su web www.bosquecerroblanco.org .

Está en la vía a la costa, kilómetro 15.5, a unos 5 minutos de Puerto Azul, cuando nos vamos a la playa, sí, por ahí, antes del peaje… bueno, Cerro Blanco es realmente un alivio para Guayaquil. Sus más de 6000 hectáreas capturan toneladas de CO2 y mejoran la calidad de vida de gran parte de la ciudad. Es importante destacar el liderazgo de Érick von Horstman, director de la Fundación Pro Bosque, a quien tuve el gusto de entrevistar alguna vez y quien tuvo visión en su momento, por 1992.

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Es un sitio muy bacán para ir con la familia, con los amigos e incluso con la gente del trabajo, hay oportunidades de hacer voluntariado o simplemente ir por los senderos y llegar a la cumbre, desde donde se ve la ciudad, el manglar (que también es área protegida por el Ministerio de Ambiente).

No, no es un publirreportaje. Para mí esto se trata de compromiso con lo que tenemos. Sí, por Twitter soy un poco quejumbrosa de casi todo, pero quiero usar este espacio para que todos valoremos lo que sí se ha hecho bien en esta ciudad. Es re importante visitar este tipo de lugares pues ¿cómo protegerlos si no lo amamos? ¿Cómo vamos a amarlos si no lo conocemos?

También es importante conocer las mayores amenazas que tiene este lugar. Las enumero rápidamente: los cazadores, las invasiones y la variabilidad climática.

1.- Cazadores: penetran a la zona por ciertos puntos. Supe que ha descendido la frecuencia con la que entran a cazar venados ¿Qué tiene de malo? Pues que disminuye su población y ellos cumplen una función en la cadena alimenticia de las especies que viven en la zona.

2.- Invasiones: en la foto, no se ve muy bien, pero si se detienen un momento podrán ver una franja ploma. Sí, son asentamientos de casas (si se van por la Perimetral, por la entrada de la 8 y siguen laaaaargo por todos los bloques de Bastión, avanzan a la Balerio Estacio, Santiago Toral, Monte Sinaí y Voluntad de Dios). Se han dado algunos episodios en que los traficantes de tierra han quemado parte del bosque con la intención de invadirlo (nota de diario Extra y diario Hoy). Si ven la fecha, esto fue recién, en 2011. O sea que la amenaza sigue latente y, bueno, veo que en algún momento se dio cobertura al tema de invasiones cuando el gobernador Roberto Cuero llevó policías, etc., etc., pero me pregunto ¿por qué no se le da seguimiento al tema? Es grave, no solo por el impacto ambiental, sino también social.

3.- Variabilidad climática: tuve la oportunidad de visitar la cumbre del Bosque Protector hace una semana. Me llamó la atención conocer que un árbol, plantado hace 10 años, apenas creció 3 metros. Enseguida pregunté ¿por qué no creció más si es especie nativa? El guardabosque me dijo que la intensidad de lluvias de la última década ha sido baja. Y sí, a excepción de 2008 y 2012, las estaciones lluviosas o inviernos, han tenido poca lluvia. Es preocupante, pues mientras la gente de Cerro Blanco se saca el aire reforestando, el clima no acompaña, y es necesario invertir más recursos económicos y de tiempo, en regar las plantitas. Y por otro lado, las invasiones siguen amenazando el equilibrio natural de este sitio. En este caso, el clima no está a favor del cerro. Por eso, agradezcamos por las tormentas que tenemos, son pura vida para el cerro.

Para finalizar reitero que es un alivio para esta ciudad tener ese bosque. No estamos tan mal, quizás hace falta más árboles en la zona urbana para contrarrestar la sensación térmica que es re caliente cuando hay muchos carros, con sus motores calientes, muchas casas de cemento que se calientan y nos da más calor.

Pero hagamos conciencia sobre lo que tenemos y veamos la forma de protegerlo. Y me refiero a conocerlo, como dije antes, pero también corriendo la bola, involucrándonos más porque esto del calor, del cambio climático, nos afecta a todos. Ni hablar de la salud, y las enfermedades respiratorias y alergias que se multiplican entre grandes y chicos. ¿No les llama la atención ver tanto alérgico mocoso por ahí? Claro, si estamos envenenándonos con tanto monóxido de carbono de los carros, buses y camiones y no tenemos suficientes sumideros que capturen ese veneno. En fin, ahí les dejo la info, espero que les sirva y que se den una vueltita por el bosque, conozcan su vivero y lo amen, porque sí que nos alivia.