El Municipio tiene ideas interesantes… los ciudadanos debemos velar para que se cumplan.

Algo apesta y mucho en la ciudad más poblada de Ecuador. No es el estero, tampoco el río. Es su basura: 2.5 mil toneladas diarias; 75 mil toneladas al mes; 900 mil al año. Eso es harto, o sea, como 730 mil automóviles tipo taxi amigo. Aclaro desde un principio que mi intención no es rayar ni al alcalde Nebot, ni a Puerto Limpio, ni tampoco a los guayaquileños por botar basura. Solo quiero contarles cómo los desechos pueden generar billete y mejorar la calidad de vida de todos.

¿Por qué preocuparnos de la basura, si es basura? No, no voy a hablar de ecología, pajaritos y arbolitos. Voy a hablar de plata. Sí, la basura da billete. Ya el Gobierno le dio un valor al plástico (lo hizo porque entre sus compuestos hay petróleo, que por cierto está subsidiado, aunque ese es otro tema), por eso hay personas que están aprovechándolo y vendiéndolo. Aplausos para eso, cumple con el principio de reutilización de los recursos.

Volviendo a la basura: esas 2.5 mil toneladas diarias pasan de nuestros tachos a los camiones de Puerto Limpio y luego al relleno sanitario de Las Iguanas, al noroeste de la ciudad. Ahí, cae la basura, la aplastan, la cubren con tierrita y así sigue el ciclo desde septiembre de 1994. Antes el botadero estaba en San Eduardo, sí, justo donde está el estadio de cierto equipo (no es raye, es la plena, ahí estaba el basurero, ver video).

Evidentemente estamos mejor que en los 80’s, pero no es suficiente. La tendencia en el mundo es separar y aprovechar los desechos. ¿Qué usos se les puede dar por separado? La basura orgánica, para abonos y humus. El plástico y el papel, para reciclarlo (hay empresas que hacen paneles solares con basura electrónica). Incluso convertirlo en energía. Y el resto, sí, enterrarlo.

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En 2003 la empresa Energy Saving Solutions presentó al Municipio de Guayaquil una propuesta para obtener gas de la basura y generar energía. Luego en 2009 Puerto Limpio anunció que lo iba a hacer y hasta agosto de 2011 supe que se hizo una licitación, pero desde entonces no tengo conocimiento del destino de esa idea, que es bastante buena y, espero, logren ejecutarla.

Es importante considerar que Puerto Limpio tiene hasta el 2017 para operar. Y creo que todos los que queremos un proceso eco-rentable, podemos plantear ideas al Concejo Cantonal para que las condiciones del siguiente contrato sean más amigables con el ambiente. Cómo no valorar el impacto positivo al planeta, pues se emitirían menos toneladas de C02 al reusar ese gas y reciclar materiales. Además del tema económico que ya mencioné líneas arriba.

Hay un caso que me gusta y quiero compartirlo: el de Medellín. Con el cierre del botadero de Basura de Moravia en 1983, los chamberos se organizaron y crearon la cooperativa Recuperar que inició sus actividades en asociación con algunas empresas privadas. Hoy, tienen más de 2800 socios y procesan 800 toneladas de material reciclable cada mes. Un caso parecido es el Precoambiental, otra cooperativa de Medellín que también vive del reciclaje de desechos.

En Guayaquil hay empresas privadas que reciclan y eso es bueno. Pero sería mucho mejor ver también a microempresarios que empiecen a mejorar su vida y la de sus familias gracias al reciclaje.

Y claro, no podemos echarle toda la culpa al Municipio. Es evidente que los ciudadanos debemos tomar iniciativas que mejorarán la calidad de vida de todos y que, además, deberíamos presionar a las autoridades para ser más exigentes a la hora de elaborar condiciones para la concesión del servicio de tratamiento de desechos. Por eso vuelvo a mi punto: hay que involucrarse y pedirle al Municipio que mejore las condiciones de la siguiente concesión. Estamos viviendo una época diferente, en la que los procesos sostenibles son la vanguardia. ¿No dicen que somos ciudad grande con un exitoso modelo de desarrollo? Pues bien, pidamos un modelo de disposición de desechos sólidos vanguardista y exitoso.

Hasta eso, separemos los desechos en casa. Quién sabe y pronto nacerá por ahí alguna cooperativa de chamberos como pasó en Medellín… ¡hay que estar pilas!

Un último comentario…

Para terminar, un comentario random, que no tiene nada de ambientalista: mi solidaridad con los trabajadores de Puerto Limpio que cada día, hora tras hora, deben escuchar esa musiquita enfermiza con esos silbidos de campo de concentración nazi ¿Y la salud ocupacional, mental y emocional de esa gente? Bueno, ese también es otro tema.

Fotos: Javier Emilio Martínez, GkillCity.com