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Esta semana me encomendé a Jebús y le entregué al sensei @josemarialeonc, editor (?) de www.gkillcity.com, un cronograma de entregas del Proyecto Huecas Pepa de Guayaquil para este año. En un arranque de entusiasmo y confianza, avezadamente me comprometí a salir con una crónica este jueves 2 de febrero, aun cuando no tenía ni la más pálida idea de a qué sitio ir ni en qué momento hacer la visita, pues esta semana estaría completamente rebasado de trabajo.

Expiraba la mañana del día martes cuando, mientras pensaba en qué carajo iba a hacer para la crónica de esta semana, recibí una llamada inesperada de @larajanad que me dijo que andaba con @xaflag, y me hizo los encames para que cayéramos a comer a Amador’s, un sitio que, dicho sea de paso, visito todas las semanas casi sin falta. Como el gil que soy –véase mi bio de Twitter- caí a Amador’s con mi cabeza fija en un almuerzo violento para volver de inmediato a la oficina. Estaba equivocado; de plano el almuerzo no fue rápido pues aun antes de comer debí esperar al siempre impuntual flaco Flores y a @larajanad varios minutos, hasta que aparecieron por el sitio. Menos célere se me antojó la perspectiva del mediodía tardío cuando el par apareció con una cámara y me desayuné que íbamos a hacer “visita para crónica”. Pataleé un chance por no estar “mentalmente preparado” para hacer un review de Amador’s pero, al final, cedí de buena gana frente a la perspectiva de romper la dieta con tan buena excusa y, de paso, resolver el dilema de la crónica para hoy.

Amador’s es un local con una barra en forma de U donde la gente se sienta una persona al lado de la otra, en un ejercicio de democracia, tolerancia y comunión impensable para ciertas élites wannabe aristocráticas de Guayaquil. El martes me enteré que además hay un altillo que se abre cuando hace falta, con varias mesas donde inicialmente pensamos en ubicarnos ante la falta de lugar. Por suerte para nosotros, un par de viejitos terminaron de comer en ese momento y revitalizados por su porción de mariscos se fueron a dar vueltas por el centro de la ciudad. Agarramos sitio y pedimos tres platos -siempre suena bien ¿no?-: cebiche completo, sopa de mariscos y cazuela marinera. Rondamos varias opciones para el cuarto plato pero por la hora no había ya banderas -lo que más sale- ni sus ingredientes terrestres, por separado, seco de chivo y guatita. Tampoco había la ensalada de las deliciosas langostas de río dado que no están llegando en estos días por causa de la fuerte crecida de los ríos, según me entere por la dueña del lugar, la señora Gioconda Cruz Plúas –quien sabrá perdonarme si su nombre se escribe Yoconda, Gioconda o de otra forma. Finalmente yo ordené un escabeche de pescado, plato que, recordé entonces, me recomendó Crespo el día que firmamos la demanda contra la censura previa en el Salón de Julio en la mismísima barra de Amador’s.

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Los platos llegaron en combo. Yo me tiré a light y le entré principalmente al cebiche completo, que lleva camaron, pescado, pulpo y calamar, mientras mis amigos se repartían la sopa y la cazuela. El cebiche lo como seguido porque es como me gusta, con mucho limón, mariscos bien curtidos -nada de ese embuste de echarlos al final-, con cebolla, yerbita y, lo más importante, sin aceite ni otros vegetales adicionales. El aceite, señor o señorita, se lo echa usted al gusto. Un poco de ají doble escozor y el plato queda listo. Yo lo saboreo con deleite cada vez, preguntándome como alguien puede preferir los aceites de la Rumiñahui. En fin, cada uno cada uno.

La sopa de mariscos -“nuestra especialidad” predica sobre ella el menú”- es una preparación que lleva más de 20 mariscos, en promedio y según la estación: pescado, pulpo, camarón, almejas, cangrejo -esta vez no tuvo, por la veda-, mejillones, calamar, ostión, pata de mula, entre otros. Con excepción del calamar y el pulpo, que se agregan al final para evitar que se vuelvan “cauchosos”, todos los mariscos se cocinan en un caldo en el que los jugos de cada uno de ellos se fusionan con leche, papa, yuca y algunos tallarines. Esto creo que comieron los veteranos.

A la cazuela le entré poco. Estaba buena pero, para mi mala suerte, ahora todas las cazuelas las comparo con aquella de El Patio de Junín y ninguna da la talla. Quizá soy injusto porque si me gustó, y ni hablar de @larajanad que le hizo un toque y dejó casi totalmente vacío el cuenco de barro en que vino servida.

En este ínterin apareció el escabeche que fue una gratísima sorpresa. Se trató de un filete apanado de picudo –mi favorito para pescado frito, por las razones que expuse aquí– bañado en una salsa roja, a base de tomate –por algo se llama escabeche- refrita con pimientos y cebollas. La salsa tiene un leve dulzor que combina muy bien con los pimientos y las cebollas. Un plato tipo gourmet, lo llama la señora Geoconda. El escabeche podrá ser muy gourmet, pero si se trata de comer yo le meto diente a la criolla, vaciándole de a poco un plato de arroz encima. Tan bueno estaba este pescado que a pesar de andar medio llenos ya, le dimos vire sin misericordia. Toda la comida fue regada por colada de quáker crudo, licuado y cernido, perfecta para refrescar y cambiar sabor.

"Amador’s es un sitio popular si los hay. Tiene más de 30 años abierto en el mismo lugar –mi viejo se pegaba una sopa bouillabaisse, dice, en su tardíos veintes-, desde que era operado por los tíos de doña Gioconda, los Amador Rivera. En Amador’s hay harta variedad de platos de todo tipo de mariscos, y los siempre necesarios secos y guatita para las banderas. Además, según el día, hay platos especiales como chupe o sancocho de pescado, o incluso caldo de pata. El apellido Amador quedó en el nombre de este restorante, grabado ya en la historia de Guayaquil, aún si hoy en día ningún Amador trabaja allí. El legado de sabor es lo que importa, y doña Geoconda lleva esa bandera con orgullo y destreza. ¡Loor a Amador’s!

 

Ficha Técnica

Nombre: Amador's

Ubicación: Roca/Urdaneta -son la misma calle- y Rocafuerte, casi esquina

Horario: Lunes a sábado de 10h00 AM a 3h00 PM o 4h00 PM, según salgan los platos.

Precios: de $ 3,00 a $ 6,00. Sopa marinera, ceviche completo, escabeche de pescado con arroz, ensalada de langosta de agua dulce, bandera completa $ 5,00; cazuela marinera $ 4,00.