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Esta semana nuestro tour gastronómico de las huecas pepa de Guayaquil me llevó nuevamente al norte, a Urdenor II, donde quedé para encontrarme con la pareja @IleMatamoros y @kevinhurlt, moradores del sector y mis anfitriones durante esta visita.

Luego de doblar por el famoso Latin Palace, hoy convertido en hotel y “Centro de Convenciones”, topé con @kevinhurlt en el PAI de Urdenor II, frente al parque del barrio. Me bastó avanzar un par de cuadras por esa misma calle para llegar al restorán Ají, Limón Y Pisco, nombre que inmediatamente ratificó que me esperaba una tarde de comida peruana -en exceso, anhelé entonces.

Ají, Limón Y Pisco funciona en un local modesto y medio escondido, si se quiere, pero arreglado pulcramente. Chales bordados a la usanza andina-peruana hacen las veces de mantel en las mesas, mientras un par de cuadros con motivos tradicionales del Perú decoran sus paredes. El ambiente se completa con los valses que suenan de fondo, con esa cadencia que invita siempre a disfrutar el rato.

No tuve chance de revisar el menú pues ni bien llegué al sitio, Enrique Carranza Monge, dueño del restorán, anunció que venían en camino un cebiche mixto, un picante mixto y un chicharrón de mariscos. Según confirmé, @kevinhurlt le había anticipado a Enrique a lo que venía y había convenido ya los platos que probaríamos. Con todo, preferí averiguar qué otros platos peruanos -también había almuerzos- ofrecía Enrique, de entre los cuales agregué a nuestra comida una porción de la famosa papa a la huancaína.

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Cuando arribaron @IleMatamoros y su amiga Bachita, sólo debieron esperar un par de minutos y enseguida apareció la dichosa papa a la huancaína. La papa a la huancaína y es un plato muy típico del Perú que probé varias veces antes. Su preparación es bastante sencilla, pues se trata de papa cortada en rodajas de un dedo de ancho, doradas al sartén, a las que se cubre con una salsa espesa a base de queso, aceite y ají amarillo. Incluye además, de forma ineludible, rodajas de huevo duro.

A medio camino con las papas apareció el plato de cebiche peruano mixto, con camarón, calamar y pescado. El cebiche peruano, como muchos sabrán, difiere del nuestro en los acompañamientos y en la forma de servirse. Este caso no fue la excepción, y el pescado curtido en limón (que genera, por efecto, un juguito blanco), el camarón y el calamar fueron servidos en un plato plano, junto con granos de choclo blanco hervido y unos pedacitos de camote anaranjado. En mi caso, extrañé un poco más de camote, aunque por lo demás fue un generoso plato que más que justificó su precio.

A renglón seguido cayeron el chicharrón de mariscos y el picante de mariscos, ambos compuestos por los mismos ingredientes mariscos que el cebiche. Del chicharrón debo decir que no es muy distinto a nuestros mariscos apanados, con excepción del chicharrón de pescado al que, por alguna razón, los peruanos le tienen cogido el punto exacto para que cada uno de los pedacitos quede crujiente por fuera y suave por dentro. El picante de mariscos fue quizá el mejor plato de la tarde; los mariscos cocidos en su punto estaban bañados por una salsa similar a la de la papa a la huancaína, aunque algo menos picante y con un aroma más profundo, que Enrique atribuyó al uso de un ají especialmente traído del Perú. Y es que si bien muchos de los ingredientes de la cocina peruana se encuentran en el Ecuador -cerca del 70% de ellos, aseguró Enrique-, algunos otros deben ser traídos directamente desde el país del sur. Este es el caso de variedades de ají como el rocoto, el panca y el mirasol, de la chicha de jora –Enrique trae la jora a Guayaquil, y prepara él la chicha- o incluso de la cerveza negra, que en el Ecuador tiene elevados precios pues se importa en su totalidad.

Ají, Limón Y Pisco abrió sus puertas en Urdenor en mayo de 2010, luego que Enrique saliera del trabajo que lo trajo al Ecuador y decidiera quedarse en el país para estar cerca de su hijo ecuatoriano. Al poco tiempo llegó también a nuestro país su mamá, que lo ayuda en la cocina. Según cuenta Enrique, el restorán Ají, Limón Y Pisco nació de una idea que tuvo con su hermano hace casi 15 años, en Lima. Actualmente, su hermano administra dos locales que funcionan bajo el mismo nombre en la ciudad virreinal, siendo el de Guayaquil el tercero de la franquicia. La gran acogida de amigos y, especialmente, de los vecinos de Urdenor ha motivado a Enrique ha expandir y mejorar sus instalaciones. Yo, por mi parte, luego de probar su comida no pude menos que instarlo a desarrollar más el sitio.

Antes de irme le pregunté por otros platos que me gustan de la comida peruana. Sobre el delicioso seco de cabrito norteño, me dijo que lo prepara sólo con pedidos anticipados para al menos 10 personas. Los anticuchos, en cambio, los ofrece cuando tiene los ingredientes, pues es necesario dejar macerando los trozos de corazón de res en vinagre, chicha de jora y ají colorado hasta que pierdan el gustillo a vísceras y adquieran ese sabor que los caracteriza.

Mi evaluación global de este restorán es excelente; es la primera alternativa auténticamente popular que conozco en Guayaquil para consumir la comida peruana. Los precios son muy razonables y la sazón es excelente. Sólo espero armar la lista con nueve gatos más para volver por un seco de cabrito. El que se quiera apuntar, ya sabe, un mail a elmediodia@gkillcity.com

 

Ficha Técnica

Nombre: Ají, Limón y Pisco

Ubicación: Urdenor II, manzana 19, villa 7. A tres cuadras del PAI.

Horario: Lunes a viernes, de 12h00 PM a 3h00 PM, y de 6h00 PM a 10h00 PM. Sábados y domingos, de 12h00 PM a 10h00 PM.

Precios: Cebiche, picante y chicharrón mixtos (pescado, camarón y calamar) $4,50; cebiche, picante, chicharrón y chaulafán de un solo ingrediente $4,00; lomo saltado $4,00; papa a la huancaina $ 3,00; anticuchos $ 3,00; seco de cabrito (mínimo 10 personas, con anticipación) $ 4,50.