…No tiene nada que ver con creer en Dios, el Padre, o en una iglesia. Si de plano tienes tus sueños  depositados en cualquier cosa, persona o leyenda fuera de ti, estamos confundiendo las cosas. La adoración hacia lo inexplicable o lo inentendible en algún momento se convirtió en la única manera de sentirse “parte de algo superior”, aunque sea unos segundos.  ¿Es acaso comodidad extrema? Si. ¿Salud social?, Talvez. Y es que, ¿A quién no le agrada la idea de endilgar todos sus errores, culpas y fracasos a una suerte de dador o benefactor? ¿De creer que varios golpes en el pecho y perdones a la cruz nos tiene “salvados”? ¿Necesitamos ser “salvados”? ¿Esta vida es una carrera hacia la “salvación”? ¿Cuándo le vendieron la idea de que tiene que ser “salvo”? ¿Conoce a alguien perfecto, que lo sea?

 

Te voy hablar de lo que aprendí al preguntarme todo eso. Ser Espiritual es simplemente Ser. No hay de otra. Es encontrarse en la mañana con que estás vivo y te espera otro día. Sonreír por eso, echarle talco al zapato y salir a la calle. Para disfrutar de respirar no hay fórmulas, rituales ni vestimentas apropiadas. Es tan solo ser y ESTAR. Y es el segundo verbo lo que a veces se nos atora. Ya que nunca estamos, aunque así parezca. Nuestra mente divaga en lo que fuimos, lo que seremos, pero nunca en lo que somos, ahora, justo ahora. Estar presente es estar consciente de todo lo que nos rodea, de la risa de un amigo, de los gritos del vecino, del aleteo del viento en el camino. Estar PRESENTE es cada instante, cada segundo, sentirlo como un regalo divino.

Ser Espiritual no necesita tu afiliación a X doctrina. Aunque muchos negamos muchas veces la existencia de un Dios omnipresente, seguimos insistiendo en entender a la parte incompresible del hombre como lo miran los creyentes. ¡Qué paradoja! No es necesario creer o no creer, esto es asunto de SENTIR. La experiencia supera cualquier pensamiento creado o aprendido, ya que permite accionar y guardar un recuerdo. No necesitas de misa, bautismo o diezmo para vivir intensamente un momento cercano a tu espíritu. Son instantes tan propios, tan personales, que cuando se viven reflejan claramente que su origen no viene de lo que te dicen que es, sino lo que te permites que pase.

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Cuando vivas una experiencia de esas características, resérvala para ti. Pero si aún así,  te sigue molestando el vocablo espíritu, invéntate uno propio. Muchos le dicen alma, conciencia, mente, energía, voluntad,  esencia. Hay para todos los gustos. No limites tu experiencia por ponerte de acuerdo en cómo se llama, de qué forma es, a que huele, donde está. Tan solo eres tú haciendo preguntas sobre ti.

Ser Espiritual encarna a cada instante el sentimiento de libertad, de  eternidad, de la necesidad de ser para siempre y por siempre. Verte inmortal en tus palabras, sonrisas y defectos. Recuerda que nada desaparece, solo se transforma. ¿Cuándo muera tu cuerpo, no te gustaría seguir? Es posible que ya no como te ves ahora, pero diablos, ¡Quién no quiere vivir para siempre! Si durante toda tu vida hiciste lo que te vino en gana, a lo mejor, vaya donde vayas, seas lo que seas, pase lo que pase, tu voluntad seguirá guiando todo.

En cambio, si piensas que tu historia acaba en promedio 60 años, regálale a cada día la oportunidad de ser legendario. Vive como si realmente no lo volvieras a hacer nunca más.

Solo te digo una cosa más. CONFÍA. Si eres cristiano, budista, hindú, ortodoxo, new age, maradoniano, agnóstico o ateo, solo Confía que eres el creador de tu destino, el escritor de tu historia, la solución a tus problemas, la sonrisa a tus pesares, la maravilla del mundo, el mayor regalo para ti. Puedes andar por ahí sin Dios, ni ley, pero no pueden caminar sin tus piernas, sin tus ojos, sin tu mente, sin ti. Adora y adorrillate ante la magnificencia de tu reflejo, porque si hay algo sagrado en este mundo, es lo que eres célula a célula y cuánto valor le das a la experiencia de vivir. Eso es lo que define. Proponte realmente ser feliz, aunque eso implique no serlo en ocasiones. Experiencia, ¿recuerdas?

Permitirse cada experiencia que regala la vida, con todos los sinsabores y alegrías que eso merece, vuelve lo  invisible a los ojos tan claro como el agua. ¡Claro que ansío una mañana levantarme y sentirme en conexión con todo y con todos rodeado de una paz monumental!, pero mientras espero que esa manifestación metafísica se haga corpórea, prefiero seguir disfrutando de lo que hago, del trabajo,  del fútbol del fin de semana, de la charla con amigos, de los besos de mi amada, en cómo mueve el rabo mi perro cuando llego o encontrar una biela helada en el fondo de la jaba. Porqué hace RATO caí en cuenta que toda la maravilla que las iglesias y cultos me ofrecían, está simplemente en el deleite de vivir la vida, intensamente.

Ser espiritual es simplemente SER, no hay de otra…

 

Ángel Largo