oy a empezar diciendo una frase que muchos aficionados taurinos no dirán: está bien que a la gente no le gusten las corridas de toros, está bien. No se puede desestimar una causa tan apasionada ni tratar de esgrimir argumentos para tratar de convencer a activistas frente a un tema que los afecta de manera tan personal. Por ese mismo razonamiento no puedo admitir que se me diga que por mis gustos soy una mala persona, porque no lo soy y tampoco puedo aceptar que mis gustos se prohíban.

Debería continuar diciendo que soy un ultraizquierdista de clase media, fanático del rock y el jamón, ateo y aficionado a las corridas de toros. Para seguir con las incongruencias les cuento que soy guayaquileño e hincha de la Liga de Quito (tema que podemos tratar luego) y que en la consulta popular voté SÍ a casi todo, la pregunta 8 formó parte de ese "casi". Les cuento esto ya que gran parte del debate se ha centrado en las reducciones facilistas y las generalizaciones que hacen tanto taurinos como antitaurinos de quienes tienen opiniones contrarias a su posición: decir que los antitaurinos son pobres o marihuaneros es igual de injusto que decir que todos los taurinos son aniñados con iberofilia. El tema es álgido y el debate es brutal, sobretodo por el hecho de que como en todo problema capital de la ética las partes no se van a poner de acuerdo jamás.

La pregunta 8 de la pasada consulta popular fue una pregunta vaga, mal escrita, mal planteada y a todas luces de relleno, se necesitaba el apoyo de un sector mayoritario juvenil y esta era la manera de atraerlo sin que en realidad se lo necesite. Las primeras cinco preguntas, en las que voté sí y que eran las importantes, ya estaban ganadas, la 8 no era necesaria. La misma arbitrariedad que reclaman los taurinos de la interpretación de esta pregunta para permitir las corridas podría aplicarse al hecho de sacar de la consulta a las peleas de gallos, se lo hace para no perder el voto montubio en una resolución que tiene más de matemática que de lógica: hay más montubios que antitaurinos por lo tanto es un sector demográfico-electoral mucho más necesario, el resultado: peleas de gallos out, corridas in. Por eso los procesos judiciales o constitucionales que se están llevando a cabo son fútiles, la pregunta nunca dijo toros ni plaza ni corrida y debería aplicarse, en caso de ser estricta a todas las costumbres que sí  conllevan sacrificios animales: Ceremonias indígenas, limpias shamánicas, sacrificios de tucanes para tocados shuar, elaboración de tzansas con cráneos de mono, etc.

Con eso no quiero decir que la agrupación Diabluma, que es gente a la que admiro mucho, no tenga todo el derecho de estar indignada, de reclamar y de interrumpir certámenes de belleza. Sus objetivos han sido burlados y las corridas no se detuvieron. La carta de Diabluma por otro lado carece de falencias serias de generalización y lógica con las que no puedo estar de acuerdo y que no se han tratado en los linchamientos, perdón, debates, que Geovanna Tassi modera unilateralmente en la radio pública:

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1.- No se puede apelar al espíritu milenario de Quito para atacar la influencia española de la misma manera en que los españoles no pueden negar su linaje árabe. La conquista ocurrió y nosotros somos el resultado de un proceso histórico, tanto los Diablumas como yo somos fanáticos del Rock pero a nadie se le ha ocurrido tratar de prohibirlo en base a que sea música anglosajona que no tiene nada que ver con nuestra cultura "milenaria". La misma nueva canción latinoamericana tiene más de Dylan y de Pete Seeger que de saltashpas o cachullapis y los seguidores de Diabluma se ciñen a una estética rockera (con la cual yo me identifico) que es igualmente ajena al Quito "milenario" como lo son las coletas o el flamenco. El "Quitu Milenario" desapareció muchos años antes de la llegada de los españoles, quisiera saber si Diabluma planea un boicot a la Inca Cola o una campaña para cambiar el nombre al estadio Atahualpa, ya que los Incas fueron quienes lo eliminaron de la faz de la tierra.

2.- La lógica de la mayoría simple expresada en la misma carta también es errada ya que los problemas capitales de la ética no pueden someterse a consulta de manera tan ligera sino debatirse de manera profunda. Las encuestas dicen que la mitad mas uno de los ecuatorianos estarían de acuerdo en la aplicación de la pena de muerte y de la prisión perpetua ¿Deberíamos dar paso a eso también? Los ecuatorianos en su mayoría son católicos, si apareciera un estudio en que se indique que la mayoría está de acuerdo con la enseñanza religiosa en las instituciones públicas ¿Deberíamos obligar a las minorías a no ejercer su derecho a la libertad de religión y dar paso a tal atropello? Ese pensamiento de mayorías es el que no permite la despenalización del aborto y la eutanasia que son tan necesarias para evitar más sufrimiento humano, ese argumento de "casi todos los ecuatorianos son católicos" mantiene atrasado el debate con respecto a esos temas tanto por la derecha como por la izquierda.

3.- En sus presentaciones televisivas miembros de Diabluma han atacado las conductas personales de artistas que se han definido cono taurinos: Hemingway se suicidó, Picasso era machista, etc. Estas reducciones también son injustas y dejan de lado el tema mayor que es el de la condición subjetiva del arte. Yo tengo libertad de decidir qué es arte y nadie me puede quitar ese derecho. Además se puede decir lo que sea de la vida personal de los artistas, pero no creo que alguien se atreva a decir que Hemingway era un mal escritor, que Picasso era un mal pintor, que Orson Welles o Almodóvar malos cineastas, que Sabina, Serrat, la Mala Rodríguez o Calamaro sean malos cantantes o que el Che Guevara fuera un mal revolucionario por ser fanáticos taurinos.

4.- El argumento de crítica a la conducta de quienes van a la plaza es obviamente válido pero reduccionista. Vivimos en Quito y hace falta dar una vuelta por la Plaza Foch cualquier fin de semana del año para ver esa conducta tan criticable, no es un ámbito propio ni exclusivo de las fiestas de diciembre: borrachos, robos, raggaetón a todo volumen, atachés en ropa provocativa y quiteños de todas las edades buscando darse de golpes con quienes los miren feo. Pasa siempre, pasa dentro y fuera de la plaza, todo el año, en todos los eventos capitalinos.

De la misma manera los argumentos de los taurinos que vemos en los medios caen siempre en los mismos errores: Es falso que el toro de lidia sea naturalmente más bravo que cualquier otra especie (es bravo, eso sí) o que se vaya a extinguir si desaparecen las corridas o que no sienta dolor al momento final de la faena, no hay ningún estudio que lo demuestre. Esos argumentos de simpatía ecológica son un poco absurdos. Durante la faena el toro sufre y mucho, tal como sufren las gallinas que comemos en KFC, que las vacas que comemos en cualquier parrillada argentina,  que los cerdos esos con el tomate en la boca cuando vamos a comprar fritada y muchísimo menos que cualquier animal con el que se experimenten los perfumes o el maquillaje o al que se le saque la piel para hacer cuero. Si usan cualquier cosa (billetera, cinturón, zapatos, pantalones, chompas, sombreros, asientos de auto, maletas, máscaras de S&M, etc.) elaborada con cuero no pueden estar a favor de la prohibición de las corridas, hay substitutos de cuero para todo esto, como la línea de calzado de Stella McCartney si es que tienen el poder adquisitivo.  Al respecto de este tema tengo que estar de acuerdo, para variar, con Sabina "…no hablen de ecología ni de amor a los animales, porque no conozco a nadie que los ame más que los ganaderos y los toreros…" Sabina también afirma que "…sin los toros, medio Museo del Prado no tendría sentido". (1)

El discurso pro-taurino sufrió durante la campaña de la consulta al ser mezclado por la élite con una agenda que era más extensa y que incluía ataques a lo que ellos llaman sus libertades y que tenían que ver mucho más con las cinco primeras preguntas, las válidas, de la consulta. Esto me lleva a una reflexión final:

En el fantástico documental "Memoria de Quito" del cineasta Mauricio Velasco se explica como la Feria Jesús del Gran Poder empezó como una fiesta de raigambre popular. El pueblo entraba disfrazado junto a los toreros a la arena y luego increpaban a las autoridades presentes ocultos dentro de los disfraces por como habían actuado durante el año, insultaban a las autoridades por sus acciones ¿No les parece fantástico? Estos no eran disfraces españoles sino folclóricos (lo que entendemos como folklore que no es la representación de lo realmente indígena sino amagues como las máscaras de diablo uma, los pantalones otavaleños o el vestuario del ballet Jacchigua). Es recién cuando la feria se privatiza que se reinsertan las costumbres 100% españolas como una manera de quitarle lo "pobre, indio o cholo", durante este período las entradas a la plaza se encarecen y se retoma la costumbre de la estética española: coletas, flamenco, sombreros y vino en bota. Este dato me pareció increíble ya que sus aristas se extienden a un sinnúmero de temas esenciales que no se han tocado en ningún debate hasta ahora: Las corridas de toros sí eran una amalgama de las culturas presentes en el territorio del Ecuador pero ese proceso fue cortado por la privatización y el capital que a final de cuentas siempre lo arruina todo, que no le permite al pueblo entrar ni pagar las corridas, que convierte a sus exteriores en tarimas para la venta de alcohol y que discrimina a los toreros nacionales que como Guillermo Albán reclaman justamente la posibilidad de un pago justo por arriesgar la vida.

Yo este año no iré a la Feria, me parece que pagar una entrada carísima para ver que se lleven a este animal maravilloso, que ha dado todo de sí a meterle un puntillazo en la oscuridad es un despropósito. En ese sentido la pregunta 8 nos ha fallado a todos, tanto a taurinos como a antitaurinos.

Creo que la prohibición de las corridas de toros sí es un atentado al gusto personal, como creo que es un atentado quemar los discos de Serrat y de Sabina afuera de la plaza de Barcelona (toda quema de un producto cultural es muestra de absoluta intolerancia e ignorancia), como es un atentado sacar a las peleas de gallos del debate y por sobretodo creo que es una falacia y un atentado la paternalización de afirmar que quienes disfrutamos de las corridas somos crueles o estamos mal de la cabeza, yo soy una buena persona, lo soy. Y antes de que me critiquen por mis gustos personales quisiera que cuando se coman un bife de chorizo se aseguren de que se haya muerto de pena, que los zapatos que usen se hayan hecho con una vaca que murió de amor, que estén 100% seguros de que su pollo frito murió de viejo y que su pavo de navidad murió en un accidente de tránsito.
 
(1) a ver progres de Guayaquil, hablen mal de Sabina ;)