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Lo imperfecto es bello, los defectos son oportunidades. Imagino el mundo como un gran rompecabezas, en donde cada pieza es una persona; así, algunos vienen vestidos de cielo, y son soñadores, otros de agua y son decididos, otros de oscuridad y son misteriosos y otros de vacío y son… trapecistas.

Las partes cóncavas de las piezas son nuestros defectos, lo convexo, las virtudes, somos piezas deformes e inciertas, buscando un lugar específico, en donde nuestras montañas y valles formen un paisaje armonioso. Necesitamos llenar nuestros defectos con virtudes de otras personas para poder formar relaciones, vamos recogiendo piezas que se unen en nuestro camino y que al ser las correctas, se vuelven inseparables.

Ahora imaginen un mundo lleno de piezas cuadradas, perfectas, sin gracia, apenas juntas unas con otras, sin tener nada que compartir, ¡qué aburrido! Tenemos que ser imperfectos para poder aprender, debemos tener vacíos que poder llenar tanto con lo que nosotros mismos elijamos y además con lo que la vida nos obligue a pasar. Creo que tenemos una configuración predeterminada dentro de la sociedad, nuestro espacio está pre asignado, así como las relaciones personales (amigos, familia, pareja). Nuestra pieza no encajará si no es junto a otras piezas con los enlaces correctos.

Muchas veces nos hinchamos de orgullo e intentamos calzar sin éxito o nos sentimos deprimidos y el espacio nos queda grande.  Estoy convencida de que hay defectos hermosos en otras personas, y esos son los que dibujan perfectamente la curva de virtudes de nuestra pieza, somos fuertes en lo que otras personas son débiles, nos complementamos, nos apoyamos, nos ayudamos y aprendemos del resto de piezas que se siguen uniendo en una cadena infinita.

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De esta manera, el egoísta intentará llenar sus defectos con sus propias virtudes, no aceptará críticas, se enrollará y nadie podrá compartir su vida.  El depresivo se cortará para calzar, pero siempre estará roto. El labioso generará pupos virtuales que no encontrarán nunca su lugar, pues los lugares imaginarios no existen.  El orgulloso siempre verá sus convexos medio vacíos tal como los pesimistas.  Los hombres extremadamente inseguros, buscarán un gran par de tetas que jamás encajarán en sus brazos y las mujeres inseguras buscarán un hombre con plata para llenar sus vacíos con brillantes.

Cuiden las relaciones fuertes e importantes, aférrense y no busquen cuadraditos como pareja, pues jamás llenarán sus huecos y se sentirán tan vacíos como un tablero de ajedrez sin piezas.  Las relaciones humanas se generan al ensayar espacios, el lugar correcto se consigue probando, ¿qué esperan?  ¡A meter y a sacar! No pierdan el tiempo, recuerden que el que se cae de la mesa pierde.