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Mi infinito agradecimiento a Jacobo Quintero y la oficina de Representación Palestina enEcuador por su invaluable aporte a este artículo.

El 14 de mayo de 1948, se crea el estado de Israel sobre el 78% del territorio palestino. Violando, desde ese origen, la resolución del plan de partición de Naciones Unidas (1)(2) que había, en 1947, decretado un plazo de dos años para la creación de dos estados en ese territorio (54% Israel – 46% Palestina).

Para conseguir establecer el estado de Israel sobre ese excedente de la porción territorial asignada, los palestinos fueron expulsados de ese 78% de sus tierras (ver stern, hagana e irgun),  generando como consecuencia  la mayor comunidad de refugiados de la que se tenga registro hasta el día de hoy. El resto de la población palestina, se vió reducido a ocupar el 22% restante del territorio: Gaza y Cisjordania y Jerusalén.

En 1967, durante la guerra de los seis días, Israel, mediante una acción militar condenada repetidamente por la Organización de Naciones Unidas a través de diversas resoluciones, ocupa el restante 22%. Ocupación que se sostiene hasta el presente.

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El pueblo palestino ha quedado, con la creación del estado de Israel en su territorio y los subsiguientes avances militares, dividido entre la diáspora, los refugiados y la ocupación. Siendo objeto de constante discriminación, ofensivas militares, asesinatos selectivos, deportaciones, confiscaciones de tierras y bienes, negación de sus derechos fundamentales y privación del uso de sus recursos naturales.

Desde entonces, el pueblo palestino ha mantenido una intensa resistencia en la lucha por su autodeterminación e independencia en, al menos, el referido 22% de su territorio histórico, lucha que ha sido amplia y crecientemente apoyada por la comunidad internacional.

La organización para la Liberación Palestina OLP, El 15 de noviembre de 1988, proclamó en Argelia, la independencia del estado de Palestina, declaración que ha sido reconocida, al día de hoy, por cerca de 140 países del mundo.

A pesar de la citada declaración, de los mencionados reconocimientos bilaterales y de decenas de resoluciones de Naciones Unidas que condenan esta ocupación, el territorio del pueblo palestino se mantiene ocupado militarmente y sujeto a una agresiva colonización hasta el día de hoy.

Para entender y dimensionar correctamente la frustración palestina que engendra  su deseo irrevocable  de acudir este 20 de septiembre a la ONU , debemos entender la realidad cotidiana de su pueblo.

Dividida, como hemos visto, entre quienes viven en la diáspora forzada, los que viven en los campos de refugiados y quienes resisten día a día bajo ocupación, la población palestina es permanentemente asfixiada mediante el sometimiento por la fuerza a condiciones de vida inhumanas y degradantes.

Desde el año 2006, el territorio palestino de Gaza se encuentra sometido un bloqueo absoluto e ilegal impuesto por el estado de Israel.

Gaza, una de las zonas más densamente pobladas del mundo (4.118 personas por km²), consiste en una pequeña franja de tierra de 360 km², donde habitan, entre muros (2,3,4)  aproximadamente un millón seiscientos mil palestinos.

Como consecuencia del bloqueo, Gaza se mantuvo durante 6 años, hasta la caída del régimen en Egipto de Hosni Mubarak y la apertura del paso fronterizo con ese país aislada e incomunicada.  Impedidos de salir o entrar en Gaza por tierra, mar o aire, los palestinos que la habitan  no han podido ver a sus familiares de Cisjordania durante todos estos años.

El bloqueo contempla, asimismo, la prohibición de ingreso de productos, medicinas y alimentos a la franja, lo que implica que el pueblo palestino de Gaza, desde el año 2006, solo ha podido alimentarse y recibir las medicinas, productos de supervivencia básica y artículos que Israel determine, constituyendo así a Gaza en  la cárcel más grande de que la historia tenga registro. A más del bloqueo y el aislamiento, los habitantes de Gaza debieron soportar, sin aviso previo en diciembre del 2008, la operación “Plomo Fundido”  http://www.amnistiainternacional.org/Publicacion.php?Id=116 , la mayor y más violenta ofensiva militar del ejército israelí durante todos los años de conflicto que asesinó, en poco más de 20 días, más de 1400 palestinos,  muchos de los cuales eran ancianos, mujeres y  niños menores de 10 años

La asfixiante situación de Gaza, motivó hace algo más de un año la iniciativa “Flotilla de la Libertad” que buscaba llevar juguetes, alimentos y medicinas con el fin de romper el bloqueo ilegal y aliviar en parte la grave crisis humanitaria en la franja. El desenlace de esta humana y noble iniciativa, es por todos conocido:  “9 muertos y más de una cincuentena de heridos perpetrados por la marina israelí. Atacados en aguas internacionales, abordaron el barco insignia turco, Mavi Marmara, con más de 750 activistas humanitarios y dispararon con fuego real a personas indefensas y desarmadas que intentaron impedir legítimamente semejante piratería y violación del derecho internacional y humano”.

Los asentamientos ilegales creados por Israel desde 1967 hasta la presente fecha en Cisjordania y Jerusalén oriental albergan a casi 500 mil colonos judíos ilegales. Estos asentamientos, condenados por Naciones Unidas (1,2,3), ocupan el 80% de los recursos naturales del pueblo palestino y poseen piscinas y sitios de recreación relacionados con el agua mientras a las ciudades palestinas aledañas se les impide acceder a este recurso.

Los palestinos que viven bajo ocupación son permanentemente sometidos a un intenso control de todos sus movimientos  por el ejército israelí: No pueden trasladarse de una ciudad a otra libremente, no pueden acudir a una escuela, colegio o universidad libremente, no pueden visitar a sus familias libremente y no pueden asistir a los cultos en sus iglesias y mezquitas libremente. Necesitan de permisos especiales para ir a rezar a sus iglesias y mezquitas y están prohibidos de izar su bandera, cantar su himno, expresar su cultura, visitar Jerusalén o incluso decir en voz alta el nombre de su país en ciertas zonas.

Estos asentamientos, conjuntamente con el muro ilegal construido por Israel y los cientos de check points empleados para asediar a la población palestina e impedir su libertad de movilización dentro de su territorio, han transformado el mapa de Cisjordania, dividiéndola por carreteras de uso exclusivo de los colonos y que no pueden ser utilizados por el pueblo palestino.

Durante los años de ocupación, el ejercito israelí ha asesinado, torturado y encarcelado sin ningún tipo de refreno a los ciudadanos palestinos sin juicio alguno o, al menos, conocimiento de los cargos que se les imputa; confisca tierras, demuele casas, deforesta olivos e impide a los agricultores vender sus productos libremente ante el silencio cómplice de la comunidad internacional.

Todo esto, sumado a acciones militares y masacres perpetradas contra el pueblo palestino desde la década del 40 hasta la presente fecha como las de  Deir Yessin, Sabra y Chatila, Jenin, Gaza y finalmente, el ataque en aguas internacionales a la flotilla de la libertad, han generado en la conciencia palestina y en buena parte de la comunidad internacional, la seguridad de que Israel está perpetrando un exterminio de su nación ante la exasperante pasividad de los organismos internacionales.

Lo anteriormente expuesto,  ha producido que el Gobierno de la Autoridad Palestina tome la decisión de acudir a la sesión anual de la Organización de Naciones Unidas  para, con el reconocimiento bilateral que ya ha recibido de alrededor de 140 países miembros del organismo, ser admitido como miembro de pleno derecho y estado parte. Vale mencionar en este punto que Palestina cuenta ya, desde los tiempos de la OLP, con representación diplomática ante la Organización, sin embargo, hasta la presente fecha, esa representación cuenta únicamente con estatus de “observador”.

De cara al 20 de septiembre y tomando en cuenta la estructura de Naciones Unidas, podemos aventurar tres posibles escenarios como opciones del pueblo palestino en su ejercicio diplomático: Acudir al Consejo de Seguridad, único estamento de la Organización facultado para incorporar nuevos miembros;  acudir a la Asamblea General, o recurrir de manera simultánea a ambas vías.

Acudir al Consejo de Seguridad, supondría estrellarse con el veto ya anticipado por Obama de Estados Unidos, mayor aliado de Israel (lo ha hecho ya anteriormente)

De recurrir a la Asamblea General, la resolución sería aprobada con una amplia mayoría de países a favor del reconocimiento del estado de Palestina en el 22% del territorio. Si bien es cierto, esta resolución no daría a los palestinos la posibilidad de ser miembros de pleno derecho y representaría una declaración meramente simbólica, una resolución conjunta del mayor organismo multilateral del planeta implicaría un enorme soporte moral a la causa de la independencia y reconocimiento de un Estado Palestino con las fronteras de 1967.

Hasta hoy, no existe una declaración de ninguna fuente oficial palestina anticipando la vía a utilizarse.

Ante el anuncio de la Liga Árabe y la Autoridad Palestina de acudir a Naciones Unidas, el Ministro de Relaciones Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, profirió una amenaza de “graves consecuencias” pues, asegura, el reconocimiento del Estado Palestino ante la ONU tiene como finalidad la "destrucción del Estado judío".

Lejanos a esta posición, varios  sectores de la opinión pública israelí, critican abiertamente al gobierno de Netanyahu acusándolo de no haber propuesto un plan de paz coherente y haber permitido que la frustración palestina derive en recurrir a esta propuesta ante ONU.

A lo largo de las ultimas 6 décadas, la causa de libertad del pueblo palestino ha ido alimentándose a medida que gana adeptos a nivel mundial. El flujo horizontal de la información que suponen las nuevas tecnologías de comunicación independiente, ha permitido una difusión más abierta de los acontecimientos en el mundo y en particular en Oriente Medio. Quienes antes desconocían la crudeza de la ocupación militar sufrida por los palestinos, hoy pueden  verla ampliamente a partir de las redes sociales, alimentando la construcción de una conciencia  internacional sobre las reales dimensiones de los atropellos a los que los nacionales de palestina son sujetos y un fortalecimiento de las adhesiones a favor de la libertad de el único pueblo que vive bajo ocupación extranjera en el mundo actual.

América Latina no ha escapado de ello y prácticamente todos sus países han reconocido ya el Estado de Palestina.  Lo mismo puede decirse de África, Medio Oriente, el mundo árabe y Asia.

Los principales países europeos se encuentran en la actualidad divididos sobre la futura votación sobre Palestina en Naciones Unidas. Varios de ellos como España, Francia y Gran Bretaña han expresado indirectamente su deseo de reconocer el Estado Palestino y apoyar su propuesta. Días atrás, Trinidad Jiménez, Ministra española de Asuntos Exteriores y Cooperación, expresó abiertamente que “Ha llegado la hora de dar un paso hacia el reconocimiento del Estado Palestino

Actualmente los 27 países de la Unión Europea trabajan para intentar alcanzar un consenso respecto al tema con la intención de presentar una sola postura conjunta en lo que a Palestina se refiere en la Asamblea General.  Nicolás Sarkozy, presidente francés, instó días atrás a la Unión Europea a que se manifieste con “una sola voz” en la votación del 20 de septiembre.

Varias campañas de apoyo civil a la iniciativa palestina de convertirse en el estado miembro 194 de la Organización de Naciones Unidas se han hecho públicas durante los últimos meses. La más innovadora y representativa de esta lucha diplomática es un sillón de color azul, similar a los que utilizan los representantes diplomáticos de los países miembros de la ONU, hecho de un olivo de Jerusalén y con la bandera palestina en su respaldo. Silla viajera que recorre en este momento las principales capitales del mundo bajo el lema “Palestina vuela hacia su asiento en Naciones Unidas” y que luego de iniciar su periplo en la tumba de Yasser Arafat, ha visitado ciudades como Beirut, Madrid y Londres, en su camino a Nueva York, sede de la ONU.

Desde que la iniciativa palestina se hiciera pública, diversos sectores de la sociedad mundial han respaldado la propuesta. Comunicados firmados por intelectuales, políticos, artistas, juristas, rectores universitarios y organizaciones civiles y de Derechos Humanos, se han hecho espacio en los periódicos mas importantes a nivel global, solicitando públicamente al mundo y en particular a Estados Unidos y la Unión Europea reconocer el Estado de Palestina este mes de septiembre, claros en que la única vía razonable para alcanzar la paz en Medio Oriente es garantizar la independencia, autodeterminación y libertad del pueblo palestino en el 22% del territorio de la Palestina histórica.

Listado completo de violaciones israelíes a Resoluciones del Consejo de Seguridad