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De por qué el desorden en Guayaquil, en su sociedad, economía, política y urbanismo provoca tanto calor y malesta

Es fácil sacársela. Decir que el calentamiento global es culpa de los gringos por no firmar el acuerdo de Kioto. O de los chinos, por ser millones e industrializados.

Nosotros en nuestro pueblito no debemos preocuparnos, si al fin y al cabo somos un lunar pequeño en este mundo tan grande.

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Pero, ¿por qué quedarnos fríos? aunque realmente no estamos fríos sino recontra acalorados, porque resulta que en Guayaquil como que hace más calor. Si eres guayaco o vives en el puerto aunque naciste en otro lado, es importante estar consciente de algunas cifras que detallo a continuación:

Hace más calor. Es un hecho. Según la última comunicación Nacional sobre Cambio Climático de 2010 y de acuerdo al INAMHI, entre 1960 a 2006 hubo un incremento de 0.8°C en la temperatura media anual. Este dato es preocupante porque en 46 años, la tendencia no es que se mantiene o disminuye, sino que aumenta. Todas las implicaciones las ampliaré en otro post, pero en resumen, el aumento de calor afecta tanto a humanos como a animales. Especialmente en la salud.

Sí, hace más calor porque la ciudad crece: no solo se industrializa, sino que recibe en su suelo a miles de migrantes que abandonan el campo y se hacinan en los cordones de pobreza más miserables. Ni hablar del impacto ecológico que esto implica, por ejemplo con la quema de miles de hectáreas de bosque seco solo en la zona de Flor de Bastión (entre la Perimetral y atrás de la vía a la Costa) y Monte Sinaí, entre otros

invasiones en guayaquil

Todo, cortesía de las mafias que trafican con tierras, entre partidos políticos tradicionales, autoridades solapadoras y uno que otro padrino criollo.

El crecimiento de la ciudad, por otro lado, motiva el aumento del parque automotor, no solo de las clases medias y altas, sino también del transporte urbano (este último bién manejado y con ordenamiento podría contribuir a mejorar la calidad ambiental de las urbes). ¿Por qué nos debe preocupar eso? Porque resulta que el 60% de la contaminación de la ciudad proviene de la combustión que generan las toneladas de gasolina que consumen los carros en Guayaquil. (Según Estudio de Contaminación Industrial y de otras fuentes realizado en 1998 por la consultora Espey Houston para el Municipio de Guayaquil).

Tampoco olvidemos el tratamiento que se le da a las 2500 toneladas de basura que a diario genera la zona urbana de Guayaquil. En el botadero Las Iguanas, hay algunos problemas en el tratamiento de desechos sólidos: la ausencia de clasificación de desechos, política de reciclaje y falta de control de los desechos hospitalarios son la tarea pendiente de Puerto Limpio. Pero más que nada del Municipio de Guayaquil por no establecer bases más estrictas en el concurso para el concesionario que manejará la basura de la ciudad más poblada los próximos 6 años. (Este tema también lo ampliaré en otro post).

En todo caso, las cifras están ahí y es hora de empoderarnos y empezar a participar más activamente en el plano ecológico de nuestra ciudad. ¿Cómo hacerlo? Además de ahorrar agua en casa (evitando baldeos y otras costumbres guayacas) seamos iniciadores de acciones como siembra de árboles en zonas urbanas, en el patio de la casa o en la vereda. Y mucho más importante, exijamos a nuestras autoridades un mayor compromiso con el cuidado de la ciudad para nosotros, nuestros hijos, sobrinos, nietos, etc.