Desde pequeños nos enseñan que todo en la vida es un proceso que hay que seguir paso a paso; en ciencias naturales nos decían 'nacer, crecer, reproducirse y morir', y en computación nos indicaban que primero teníamos que encender la computadora antes de entrar a los programas. En nuestro vida cotidiana, estos patrones prefijados también se hacían presentes. Incluso para las relaciones sentimentales nos daban un orden a seguir: conocerse, enamorarse, casarse, y reproducirse. Y es aquí donde nos vamos a enfocar.

El entorno sociocultural "obligaba" que se sigan estos parámetros: anillo antes que la cama (por lo menos en teoría, porque en la realidad esto podía obviarse, aunque la “sociedad” continuase argumentando lo contrario). Para quienes gustaban –y gustan- de seguir las reglas al pie de la letra esto no significo nunca un problema.

Pero a la gran mayoría de almas rebeldes, hippies por naturaleza, en constante oposición a los estándares establecidos, este orden les resultaba (y continúa resultando) poco sensato.

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Aunque aún las reglas siguen creyéndose preestablecidas, estas almas hippies tienen un poco más de suerte porque la tolerancia hacia el desorden de los factores esta aumentando: Una prueba clara de esto es la disminución de nacimientos de esos niños que las abuelas llamaban "prematuros", concebidos en la mismísima noche de bodas (lo que abonaba no sólo a la castidad de la madre, sino a la potencia viril del padre).

Hoy el orden de los factores ha cambiado y cada quien es libre de mantener el tipo de relación que le convenga para el plan de vida que cada uno elija llevar. Quien extiende la invitación es usualmente el que paga -sin importar el género- y las mujeres pueden salir con hombres menores (este fenómeno dejó de ser solo entre Demi y Ashton).

Temas de conversación que antes considerados tabú entre hombres y mujeres hoy son mandatorios antes de entablar una relación sexual y/o sentimental: EL pasado sexual, interés en una relación, y las metas a corto y largo plazo son hoy los temas que se suelen tratar antes de entablar una relación.

Y es con respecto a esto que el abanico de posibilidades es más amplio que antes, las opciones son varias e incluyen "solo amigos", "solo sexo", "amigos con derechos", "solo vacile", "noviazgo", entre muchos otros.

Todo se resume en que ya hemos comprendido y estamos empezando a aceptar que la relación sexual y sentimental no son necesariamente lo mismo.

Finalmente la sociedad está aceptando que nadie tiene la razón en cuanto a como se debe llevar una relación sentimental y/o sexual. Lo importante es reconocer y respetar que lo que funciona para unos no necesariamente funcionará para otros y la única opinión que importará es la de aquellas dos (o más) personas involucradas. Al final, son ellos quienes deciden las reglas y los parámetros de la relación, tomando en cuenta únicamente 'el aquí y ahora' y renegociándolas conforme las necesidades van cambiando.

¿Qué pasaría si todos adoptamos este modo de pensar? Aquéllos que piensen que la sociedad se desmoralizaría están equivocados. Simplemente, la presión en las relaciones formales disminuiría permitiendo así a las partes involucradas conocerse mejor.